Sostenibilidad y negocio: la nueva lógica a la que apuesta la industria textil

ANTE UN ESCENARIO ECONÓMICO DESAFIANTE, LA INDUSTRIA TEXTIL NACIONAL BUSCA NUEVOS ESPACIOS Y ALTERNATIVAS. LOS CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO DE LOS CONSUMIDORES IMPACTAN EN EL RETAIL MIENTRAS OBLIGAN A EMPRESAS Y MARCAS A REPLANTEAR SU MODELO DE NEGOCIO. EN ESE CONTEXTO, LA IMPLEMENTACIÓN DE PRÁCTICAS SOSTENIBLES EMERGE NO SOLO COMO RESPUESTA A UNA DEMANDA SOCIAL, SINO TAMBIÉN COMO UNA FORMA DE CONFIGURAR DECISIONES DE PRODUCTO, PRODUCCIÓN, RELACIÓN CON EL CLIENTE Y CREACIÓN DE VALOR.

En contextos de consumo dinámico, las empresas suelen operar con una estrategia denominada overproduction: es decir, producen por encima de la demanda esperada y apuntan a liquidar el excedente a través de canales secundarios como outlets, liquidaciones y promociones. Se trata de un método establecido a nivel global y con años de tradición. En Argentina, ese modelo presenta límites que hacen necesaria la implementación de cambios.

De cara a este panorama, especialistas del sector encuentran en la sostenibilidad una herramienta para repensar enfoques de venta y producción. “Son prácticas que repercuten directamente en los márgenes de ganancia”, asegura Soledad Beltrán Neirot, experta en retail de moda, disertante de Emitex, Simatex y Confemaq 2026. “La industria puede encontrar valor en su know-how y generar nuevos negocios a través de la óptica sostenible. Iniciativas como la reparación, la circulación o hasta el alquiler de indumentaria son generadoras de ingresos. La clave es la optimización”, agrega.

Es en este sentido que la especialista propone innovar a la hora de producir y vender: “Una oportunidad concreta está en la revisión de la lógica de producción y abastecimiento. Pasar de cargar stock para ventas futuras inciertas a trabajar con series más pequeñas, mayor lectura de demanda y un abastecimiento más continuo”, detalla Soledad. Vender kits de restauración, ofrecer roperos circulares y recomprar prendas son otras estrategias que las marcas comienzan a adoptar con el objetivo de generar nuevos canales de ingresos y fidelizar clientes. “Estos son algunos de los ejes que abordaremos en la exposición, porque la sostenibilidad no debería pensarse como algo accesorio, sino como una manera distinta de operar el negocio”, añade.

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Incluso diferentes compañías alrededor del mundo han tomado la sustentabilidad como punto de partida para desarrollar nuevas materias primas, tal vez la prueba más clara de su potencial comercial. Productos que no valen solo por su carácter “verde”, sino por sus propiedades técnicas. Es el caso de materiales como el cuero vegano fabricado a partir del micelio de los hongos, la fibra derivada de desechos de hojas de piña o las tinturas producidas a base de algas.

Detrás de estas innovaciones, sin embargo, no hay solo un cálculo comercial. En la gran mayoría de las ocasiones surgen de un compromiso social real por parte de los responsables de las marcas. Este es el caso de Mercedes Krom, dueña de Limay Denim, disertante de Emitex, Simatex y Confemaq 2026, quien asegura: “El greenwashing no se sostiene en el tiempo, la clave es bajar la sostenibilidad a tierra, a lo concreto. Y, sobre todo, entender que para funcionar el proyecto debe ser vendible”.

La economía circular y la sostenibilidad social son dos formas concretas de traducir estos preceptos a la operación diaria de una empresa textil. A modo de ejemplo, Krom explica: “Todas las etapas de nuestro proceso productivo son realizadas en cooperativas, lo que fortalece el trabajo horizontal entre quienes producen y las economías locales”. Efectivamente, el trabajo con cooperativas suele implicar cadenas de suministro más estables. Al mismo tiempo, genera una reactivación de la rueda económica a nivel local, lo cual también implica un beneficio para la marca.

Igualmente sucede con la amplitud de talles: una política inclusiva que nace del interés de la marca por llegar a más personas y que, al mismo tiempo, amplía el mercado. Esto es, en definitiva, hacer de la sostenibilidad una posibilidad industrial y comercial.

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El camino que trazan estas experiencias apunta a dejar de considerar a la sostenibilidad como una concesión al contexto para comprenderla como una herramienta para construir negocios más eficientes, diferenciados y preparados para lo que viene. Basta con echar un vistazo a Europa, donde las compañías más importantes del sector encontraron en la sostenibilidad una nueva propuesta para el consumidor. Ese es, sin dudas, el horizonte hacia el que avanza la industria.