La rentabilidad silenciosa del “pozo”: por qué Zona Norte volvió a transformarse en tierra fértil para invertir

DURANTE AÑOS, LA COMPRA EN POZO FUE VISTA COMO UNA ESTRATEGIA RESERVADA PARA INVERSORES HABITUADOS AL MERCADO INMOBILIARIO. PERSONAS QUE CONOCÍAN LOS TIEMPOS DE OBRA, LA EVOLUCIÓN DEL COSTO DE CONSTRUCCIÓN Y EL COMPORTAMIENTO HISTÓRICO DEL METRO CUADRADO. SIN EMBARGO, EN LOS ÚLTIMOS AÑOS ESTE MECANISMO VOLVIÓ A GANAR PROTAGONISMO ENTRE UN PÚBLICO MUCHO MÁS AMPLIO. Y BUENA PARTE DE ESE FENÓMENO TIENE EPICENTRO EN LA ZONA NORTE.

Tigre, Benavídez, Villanueva y otros polos residenciales cercanos a corredores consolidados como Nordelta o Puertos muestran una dinámica que el mercado ya comienza a leer con claridad: mientras la disponibilidad de tierra premium se reduce, la demanda de viviendas bien ubicadas, con amenities y contacto con la naturaleza sigue creciendo. El resultado es una valorización sostenida de los desarrollos mejor posicionados.

Los especialistas señalan que uno de los factores que explica este fenómeno es la disponibilidad cada vez más limitada de tierra con atributos diferenciales. Los lotes sobre laguna, con acceso a espacios verdes o ubicados dentro de urbanizaciones consolidadas son cada vez más escasos, una condición que históricamente ha contribuido a sostener el valor de este tipo de activos en el largo plazo.

En ese contexto, ingresar en las primeras etapas de un proyecto vuelve a aparecer como una de las alternativas más atractivas dentro del real estate argentino.

La lógica es sencilla. En desarrollos bien ubicados, el valor del metro cuadrado durante la etapa inicial suele ubicarse entre un 20% y un 35% por debajo del precio de una unidad terminada. A medida que la construcción avanza, disminuye la percepción de riesgo, el producto gana definición y el valor acompaña ese proceso.

LEER  El regalo ideal para cada papá: Motorola trae el smartphone perfecto para él

Para quien compra, esto implica una apreciación gradual del capital desde las primeras etapas de la inversión.

Otro de los factores que impulsa este tipo de operaciones es el esquema de financiación. Muchos emprendimientos ofrecen anticipos accesibles y la posibilidad de financiar hasta el 60% del valor en cuotas durante la obra, en algunos casos a 30 o 36 meses. En un escenario donde los costos de reposición continúan ajustándose y la demanda de vivienda premium se mantiene activa, estas condiciones permiten acceder a activos con un importante potencial de valorización.

A este escenario se suma la reactivación gradual del crédito hipotecario. Aunque la compra en pozo continúa siendo una alternativa elegida principalmente por quienes cuentan con capacidad de ahorro o inversión, la vuelta del financiamiento bancario contribuye a fortalecer las expectativas del sector y a ampliar el universo potencial de compradores de vivienda.

“La diferencia entre ingresar al inicio o esperar puede ser muy significativa. En proyectos sólidos, el crecimiento del valor acompaña cada etapa de la obra y eso genera una capitalización interesante incluso antes de la entrega”, explican desde Sol de Luchia Puig Propiedades.

Pero la ecuación no termina allí. En Zona Norte, especialmente en áreas vinculadas al agua, los espacios verdes y las urbanizaciones modernas, el mercado locativo mantiene una demanda sostenida frente a una oferta limitada. Esto se traduce en buenos niveles de ocupación y valores de alquiler competitivos, particularmente en unidades orientadas a familias jóvenes y profesionales que priorizan calidad de vida sin resignar conectividad.

La velocidad de comercialización de varios emprendimientos refleja esta tendencia. En algunos casos, los valores registran incrementos incluso antes de finalizar la estructura, impulsados tanto por el avance del proyecto como por la escasez de alternativas comparables en determinados corredores.

LEER  Eficaxx Grupo Inmobiliario entra al norte chico con inversión millonaria en Huaral

Santa Clara Residences aparece dentro de este escenario como uno de los desarrollos que concentra la atención del mercado. No solo por su ubicación sobre la laguna y su propuesta residencial, sino porque representa una tendencia más amplia: proyectos que combinan naturaleza, amenities y financiación en zonas que aún conservan potencial de crecimiento.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que la rentabilidad potencial depende en gran medida de la calidad del proyecto. La trayectoria del desarrollador, la ubicación, la solidez financiera y el ritmo de ejecución de la obra continúan siendo factores determinantes al momento de evaluar una inversión en pozo.

En un mercado que comienza a mostrar signos de reactivación y donde los inversores vuelven a buscar activos reales capaces de preservar valor, la compra en pozo recupera protagonismo. Especialmente en aquellos corredores de Zona Norte donde la combinación de infraestructura, demanda sostenida y escasez de tierra disponible sigue generando oportunidades de valorización a mediano y largo plazo.

Por Sol Luchia Puig de Luchia Puig Brokers Inmobiliarios, comercializadora de Santa Clara Residences