Rutas 22 y 151: Río Negro asume el control de dos corredores clave para Vaca Muerta

RÍO NEGRO FORMALIZÓ CON EL GOBIERNO NACIONAL EL TRASPASO DE LAS RUTAS NACIONALES 22 Y 151, DOS CORREDORES ESTRATÉGICOS PARA EL ALTO VALLE Y PARA LA LOGÍSTICA VINCULADA CON VACA MUERTA, EN UN ACUERDO QUE TAMBIÉN CONTEMPLA LA TRANSFERENCIA DE LA GESTIÓN DEL TREN DEL VALLE Y QUE LE OTORGA A LA PROVINCIA LA RESPONSABILIDAD SOBRE UNOS 560 KILÓMETROS DE RUTAS DURANTE 20 AÑOS.

El convenio fue acordado por el gobernador Alberto Weretilneck, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, después de varios meses de negociaciones en las que se discutieron los tramos incluidos, los contratos de obra pendientes y las condiciones bajo las cuales Río Negro asumirá la infraestructura.

El acuerdo se produce mientras Nación avanza con una transformación más amplia de la red vial. A través de la Resolución 1379/2026, el Ministerio de Economía oficializó la concesión de más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales en 11 provincias, distribuidos en ocho corredores que serán operados bajo un régimen de peaje durante 20 años.

Con esta nueva etapa de la Red Federal de Concesiones, el Gobierno nacional lleva a más de 9.000 kilómetros la extensión de rutas licitadas sin subsidios del Tesoro. Las empresas adjudicatarias deberán financiar las tareas de mantenimiento, repavimentación y ampliación mediante el cobro de peajes y otras explotaciones comerciales.

Las rutas 22 y 151 tienen, en cambio, un esquema diferente. En lugar de incorporarse al nuevo régimen nacional de concesiones, Río Negro asumirá su gestión durante dos décadas, con un plan inicial de obras financiado mediante un crédito internacional.

Rutas bajo presión por Vaca Muerta
La transferencia se produce mientras ambas rutas soportan un crecimiento sostenido del tránsito pesado asociado con la actividad hidrocarburífera.

La Ruta 151 tiene un papel central en la conexión entre el Alto Valle, Catriel y los corredores que conducen hacia Vaca Muerta. Por allí circulan camiones que transportan arena, equipos, insumos y otros materiales destinados a la industria energética.

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La expansión de la actividad petrolera aumentó la presión sobre corredores que ya presentan sectores deteriorados. Por eso, el estado de las rutas se convirtió en una preocupación que excede el mantenimiento vial y alcanza a la seguridad, la logística y el desarrollo productivo.
La intendenta de Catriel, Daniela Salzotto, llevó el reclamo por el estado de la 151 al Congreso y definió al corredor como “la ruta de la muerte”, en referencia a la gravedad de la situación y a los accidentes registrados.

En Cipolletti, el intendente Rodrigo Buteler puso el foco en otro de los puntos críticos: el puente de la Ruta 151, donde los incidentes protagonizados por camiones provocan interrupciones y afectan la conexión entre Río Negro y Neuquén.

Buteler también vinculó el estado de la infraestructura vial con el funcionamiento del Tren del Valle y sostuvo: “El tren no es viable si los camiones siguen chocando el puente”.

La preocupación también alcanza a General Roca. La intendenta María Emilia Soria respaldó el traspaso de la Ruta 22 y reclamó acelerar las intervenciones para mejorar la seguridad y las condiciones de circulación en uno de los principales corredores del Alto Valle.

Accidentes y deterioro
El estado de las rutas dejó de ser solamente un problema de mantenimiento. Los municipios de las localidades atravesadas por ambos corredores vienen reclamando intervenciones ante el deterioro de la calzada y los accidentes protagonizados por vehículos particulares y transporte pesado.

En la Ruta 151 se registraron distintos siniestros con camiones vinculados con el traslado de materiales hacia Vaca Muerta, en un corredor donde el tránsito pesado aumentó al ritmo de la actividad energética.

Los accidentes también generan cortes y demoras que afectan a quienes utilizan la 151 como conexión cotidiana entre el Alto Valle, Catriel y Neuquén.

La problemática se profundiza por los contratos de obra que quedaron pendientes. Durante las negociaciones, Weretilneck planteó la necesidad de definir qué ocurrirá con los compromisos que Nación mantiene sobre distintos tramos antes de que la Provincia asuma plenamente determinadas intervenciones.

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Otro de los puntos de discusión fue el control de carga de los camiones, una cuestión especialmente relevante por el tránsito pesado asociado a Vaca Muerta y por el impacto que el sobrepeso puede tener sobre una calzada ya deteriorada.

Por dónde comenzarán las obras
Con el traspaso formalizado, la primera etapa de trabajo de Río Negro estará enfocada en los sectores que no tienen contratos de obra vigentes.

Los tramos que mantienen contratos, compromisos o neutralizaciones anteriores tendrán un tratamiento diferenciado, de acuerdo con las condiciones establecidas durante la negociación con Nación.

Para las primeras intervenciones, la Provincia gestiona un crédito internacional de US$60 millones con Fonplata, destinado a recuperación de banquinas, bacheo, señalización y tareas de mantenimiento.

La primera etapa alcanzaría aproximadamente 305 kilómetros, con 258 kilómetros correspondientes a la Ruta 22 y 47 kilómetros de la Ruta 151.

El objetivo es comenzar por los sectores en los que Río Negro pueda intervenir sin quedar condicionada por contratos nacionales todavía vigentes y avanzar progresivamente sobre los puntos de mayor deterioro.

El esquema implica una diferencia importante respecto del nuevo modelo nacional. Mientras las rutas concesionadas a empresas privadas serán financiadas mediante peajes, Río Negro proyecta inicialmente recuperar sus corredores mediante endeudamiento internacional y recursos provinciales.

El Tren del Valle también cambia de órbita
El convenio incluye además el traspaso de la gestión del Tren del Valle, que tendrá un período de transición de seis meses antes de pasar definitivamente a la órbita de Tren Patagónico.

La Provincia ya licitó obras por aproximadamente $1.000 millones para reparar tres formaciones triples que se encuentran fuera de servicio. La intención es reforzar las frecuencias entre Neuquén y Cipolletti y avanzar progresivamente con la extensión del servicio hacia General Roca.

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El futuro del tren está directamente relacionado con el estado de los corredores viales, especialmente en Cipolletti, donde los accidentes de camiones sobre el puente de la Ruta 151 pueden interrumpir simultáneamente la circulación vial y ferroviaria.

Una red vial para el crecimiento de Vaca Muerta
Para Weretilneck, el desafío no termina con recuperar los sectores deteriorados. El crecimiento de Vaca Muerta obliga a pensar una infraestructura vial de mayor escala y con planificación de largo plazo.

“Lo que se haga de obra en el futuro o en los próximos años tiene que estar pensado, planificado y fundamentalmente entender el crecimiento que vamos a tener”, sostuvo el gobernador durante las negociaciones por el traspaso.

La Provincia plantea así una planificación integral del sistema vial del Alto Valle y de su conexión con Neuquén y la zona hidrocarburífera.

“Hay que hacer un diseño vial de todo el Alto Valle de las dos provincias”, había señalado Weretilneck, al advertir que el crecimiento de la actividad energética seguirá incrementando la demanda sobre los corredores existentes.

La discusión también contempla alternativas para descomprimir el tránsito pesado, entre ellas proyectos destinados a generar corredores específicos para el traslado de insumos hacia Vaca Muerta.

El traspaso de las rutas 22 y 151 representa así un cambio de jurisdicción en un momento en que Nación redefine el mapa de concesiones de la red vial argentina. Mientras otros corredores quedarán bajo administración privada y financiados por peajes, Río Negro deberá hacerse cargo durante 20 años de dos vías estratégicas para su economía y para la conexión con Neuquén.

El desafío inmediato será convertir el acuerdo en obras concretas sobre los sectores más deteriorados y, a más largo plazo, construir una red vial capaz de acompañar el crecimiento de Vaca Muerta sin seguir concentrando todo el tránsito pesado sobre corredores que ya muestran signos de saturación.