La Flor Azul publica una obra que recorre las vivencias de Don Antonio Sänán Siná: estudioso de las plantas y curandero chamán de la selva del Perú

DON ANTONIO SÄNÁN SINÁ SABIO INDÓMITO Y JOVIAL DEL AMAZONAS, DEL ANTROPÓLOGO ARGENTINO DIEGO VIEGAS, PUBLICADO POR LA FLOR AZUL, ES EL TESTIMONIO EN PRIMERA PERSONA DEL CHAMÁN DON ANTONIO, COMPUESTO A TRAVÉS DE CONVERSACIONES RECOGIDAS POR VIEGAS A LO LARGO DE DOS DÉCADAS DE COMPARTIR CEREMONIAS Y VIVENCIAS EN PERÚ Y ARGENTINA.

El nombre shipibo-konibo de Don Antonio Muñoz Díaz es Sänán Siná: “El portador de fiereza espiritual”. Nació en 1940, en la selva del Perú, en una comunidad nativa sobre el río Ucayali, afluente del Amazonas. Don Antonio fue un Onanya, un curandero chamán que trabajaba con plantas medicinales, sobre todo con ayahuasca.

Además de las vivencias, conocimientos y memorias de Don Antonio Sänán Siná, en la obra están presentes las voces de Wilder Antonio Muñoz, su hijo, y la de Fernando Sánchez, uno de sus nietos, quienes continúan su camino y permiten conocer el devenir de los curanderos chamanes en la actualidad. El libro es un acercamiento a la cosmovisión indígena, fruto de una rigurosa investigación y del conocimiento del mundo sagrado y las plantas, con la Ayahuasca como maestra e interlocutora.

Frases del libro:
“Mi nombre completo es Antonio Muñoz Díaz y en shipibo es Sänán Siná. El primero es mi nombre en castellano, más que todo por la educación occidentalizada, y el otro es cómo nos identificamos en la comunidad. Todos los shipibo-konibos tenemos dos nombres, tanto shipibo y el español. Pero, anteriormente, más o menos hace cuarenta o cincuenta años atrás nuestros ancestros solamente tenían un nombre en nuestro dialecto.

El pueblo shipibo es uno de los sesenta y cuatro grupos étnicos que existen en la Amazonía del Perú. Dentro de ellos, como shipibos, nosotros nos encontramos en la región del río Ucayali, una zona netamente habitada por la población shipibo. Nuestro población en su totalidad se estima en veinte mil, repartida en ciento veinte comunidades, a la orilla del río, a diferentes distancias de norte a sur. Al menos en ochenta aldeas, aún existen Onanyas. Nuestro pueblo siempre se ha caracterizado por su chamanismo y por su artesanía.

Allá en nuestra selva trabajamos nosotros como Onanya, como chamán. Nosotros curamos con las plantas medicinales. No solamente una enfermedad, diferentes enfermedades que presenta el cuerpo. Cuando es natural, le hacemos jarabe, o frotaciones, macerados, pomadas. Haciendo eso, le curamos al paciente. Pero también hay enfermedad espirituales, que vemos entre medio de nuestras visiones. El brujo, que le decimos en nuestro idioma yobé, es un persona que hace daño, que hace maldad a otra persona.

En cambio, el curandero o el Onanya es lo que cura por intermedio de la ayahuasca, viendo de cómo está hecho la maldad. Entonces hay una lucha espiritual. Tengo que concentrarme qué tiene el enfermo. Si es enfermedad sencillo o ha hecho daño otro brujo. Si es daño, entonces nosotros tenemos que desatarlo o limpiarlo. Por eso el doctor del hospital no puede curar eso. Lo que no puede curar doctor científico, puede curar Onanya. Ahí lo curamos de lo que el brujo le chontea. Le ponemos nuestro tabaco de pipa, le chupamos con ese humo, y le sacamos el mal sin lastimar nada, sin cortar nada, sino con chupa no más, le sacamos lo que ha puesto el otro brujo. Si en cambio, como decíamos, es una enfermedad natural, ahí vemos si yo puedo sanar como médico indígena, y le buscamos hierbas, o si no, le mandamos al hospital, o la posta de salud, para que vaya a curar con otro. Le buscamos en qué planta vamos a curar, entre medio de la mareación. También vienen los genios, como dicen, los genios de las plantas vienen, nos avisan con cual se va a curar, y después de pasar nuestra mareación, las recogemos”.

Sobre el autor:
Diego Rodolfo Viegas
nació en 1969, en Rosario. Es abogado, licenciado y doctorando en Antropología por la Universidad Nacional de Rosario, especialista en Epistemologías del Sur (CLACSO/Universidad de Coimbra), profesor titular en la UNR y en la Escuela de Museología.
Es vicepresidente de la Fundación Mesa Verde desde 1996, director del CEACC-UNR y editor de la revista académica Uáipo Nem. Ha publicado Ayahuasca, Medicina del Alma (2012 –2024); Antropología Transpersonal (2016); Los Espíritus del Aire (2018, 2022); Transpersonalismo y Decolonialidad (2021); El Impacto ovni: sociedad y cultura frente a la saga del siglo, y recientemente el Tomo 1 de Abraxas: Prácticas de la Conciencia en los Orígenes de la Cultura al que seguirán otros cuatro volúmenes (2025). Efectuó trabajos de campo en comunidades indígenas de México, junto con médicos tradicionales de la selva amazónica y costa norte del Perú, así como con curanderos originarios del noroeste argentino. Entrevistó a monjes bön y budistas en Nepal, Bután y Tíbet.

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Sobre la editorial
La Flor Azul es una editorial autogestiva de Argentina. Edita desde 2020, tiene más de veinte títulos en su catálogo y está compuesta por cuatro personas que trabajan en conjunto y se distribuyen las tareas de edición, corrección, relación con las imprentas, distribución y promoción, entre otras.
El catálogo tiene varias líneas: novela contemporánea, no ficción, crónica, ensayo histórico, muchos de estos últimos referidos a la Patagonia y a los pueblos originarios, y está integrado por autores de renombre, como Guillermo Saccomanno, Federico Lorenz, Márgara Averbach, J. B. Duizeide, David Viñas, Juan Forn, Dalmiro Sáenz, Alejandro Winograd; y también por autores noveles, en especial de novela.