LAS MARCAS Y LAS AGENCIAS NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A INVERTIR GRANDES PRESUPUESTOS EN CAMPAÑAS DIGITALES PARA MOSTRAR UN ANUNCIO A 1 MILLÓN DE PERSONAS Y ACEPTAR QUE APENAS UNA FRACCIÓN —ALREDEDOR DE 8.000 PERSONAS— INTERACTÚE CON EL CONTENIDO. HABLAMOS DE UNA TASA DE RELEVANCIA DEL 0.8%.
El resto, 992,000 personas, simplemente nos ignoraron. Si pensamos en un estadio, es llenar el Estadio Santiago Bernabéu (85,000 personas) y que solo 680 personas estén realmente atentas al partido. Imagina el silencio: un estadio monumental donde solo los que caben en 6 filas de una sola sección están mirando la cancha. El resto está de espaldas. Si pensamos en el histórico concierto de Dua Lipa en el Rock in Rio (Brasil), donde asistieron 100,000 personas, es tener a todo ese mar de gente frente al escenario y que solo 800 personas estén realmente coreando la letra. Menos del 1% de la multitud conectando con la artista. Si pensamos en un Boeing 787 Dreamliner que tiene 300 pasajeros, es como dar las indicaciones de emergencia y que el 0.26% ponga atención. Es decir, en un avión lleno, ni siquiera una persona completa está escuchando con atención real lo que salvaría su vida. ¿Tiene sentido seguir haciendo lo mismo? Necesitamos de creatividad, apertura por parte de las marcas, búsqueda de insights y narrativas relevantes, y un compromiso por ser relevantes en lo que están viviendo las personas hoy. Honestly, a la comunicación publicitaria le falta impactar. El desafío no es menor: volver a generar impacto en un contexto donde la atención ya no se regala.
Camila Trombert, socia fundadoras de Guoman

