EL INTERÉS EXTRANJERO POR PROPIEDADES PREMIUM EN ARGENTINA CRECE DE MANERA SOSTENIDA. BRASIL, CHILE Y URUGUAY LIDERAN LAS CONSULTAS, ATRAÍDOS POR UNA COMBINACIÓN DE PRECIOS COMPETITIVOS, CALIDAD DE VIDA Y UN MERCADO QUE EMPIEZA A MOSTRAR SEÑALES DE REVALORIZACIÓN
En un año en que los mercados inmobiliarios de referencia global atraviesan precios récord y acceso limitado al crédito, Buenos Aires aparece en el radar de compradores internacionales como una oportunidad con características únicas: propiedades premium a valores competitivos en dólares, arquitectura de calidad, infraestructura cultural y una ciudad que ofrece una calidad de vida difícil de replicar en la región.
Desde Miranda Bosch Real Estate & Art, firma especializada en el segmento premium de Buenos Aires y Uruguay, el crecimiento del interés extranjero es un dato concreto de su operación cotidiana. “Las consultas desde el exterior se multiplicaron en los últimos años. Hoy recibimos compradores de todo el mundo con perfiles e intenciones muy diferentes entre sí, pero con un denominador común: encuentran en Buenos Aires algo que no encuentran en sus mercados de origen”, explica Francisco Bosch, Co-founder de Miranda Bosch Real Estate & Art.
Europa mira a Buenos Aires con otro ojo
La revalorización del euro frente al dólar cambió la ecuación para el comprador europeo. Lo que antes requería un esfuerzo significativo hoy representa una operación accesible para perfiles de clase media-alta del viejo continente.
A eso se suma un contexto geopolítico global que, paradójicamente, opera como catalizador. Argentina, con su historial de resiliencia y su mercado denominado en dólares, aparece como una alternativa de preservación de capital para perfiles que buscan activos reales fuera de sus fronteras habituales.
Brasil y Chile: el comprador regional que llegó para quedarse
El interés desde Brasil y Chile responde a una lógica diferente. Para el comprador brasileño, Buenos Aires combina precio, cultura y una experiencia urbana que muchas veces atrae. Para el chileno, la proximidad geográfica y la diferencia de precio por metro cuadrado hacen que la operación sea atractiva tanto para vivir como para invertir.
“El comprador regional no viene de paso. Viene con un proyecto de vida. Muchos buscan propiedades para usarlas ellos mismos, para sus hijos que estudian acá o como segunda residencia. Es una demanda genuina, no especulativa”, señala Bosch.
Las operaciones iniciadas desde el exterior — con recorridos virtuales, gestión remota y firma digital — se volvieron parte habitual del proceso. La distancia dejó de ser un obstáculo.
Qué busca el comprador internacional en Buenos Aires
El perfil de búsqueda tiene características propias. A diferencia del comprador local, el extranjero prioriza la ubicación por sobre el metraje. Recoleta, Palermo y Puerto Madero concentran la mayor parte de las consultas internacionales. Buscan edificios de categoría, buena conservación, iluminación y — en el caso del comprador europeo — techos altos y metros cúbicos.
El precio de entrada sigue siendo uno de los principales atractivos. Con valores que arrancan en los USD 2.500 por metro cuadrado en Recoleta, Buenos Aires ofrece una propuesta que en otras ciudades grandes resulta inaccesible para el mismo perfil de comprador. (es más una deducción, como Miami, Madrid, donde suele trasladarse el argentino)
“Buenos Aires tiene algo que es muy difícil de comunicar desde afuera pero que se entiende apenas uno camina sus barrios: es una ciudad que da mucho por lo que pide. Eso es lo que el comprador internacional descubre y lo que termina de inclinar la decisión”, concluye Bosch.

