Logística: Argentina busca ganar terreno frente a los líderes regionales

MIENTRAS CHILE SE DESTACA POR LA EFICIENCIA DE SUS PUERTOS, BRASIL POR LA ESCALA DE SU INFRAESTRUCTURA Y URUGUAY Y PARAGUAY POR SUS VENTAJAS OPERATIVAS Y FISCALES, ARGENTINA ACELERA INVERSIONES EN TECNOLOGÍA, AUTOMATIZACIÓN Y CENTROS LOGÍSTICOS PARA REDUCIR LA BRECHA COMPETITIVA Y CONSOLIDARSE COMO UNO DE LOS MERCADOS LOGÍSTICOS CON MAYOR POTENCIAL DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA.

La logística dejó de ser únicamente una función operativa para convertirse en uno de los principales factores de competitividad empresarial. En un contexto regional donde la velocidad de respuesta, la eficiencia y la capacidad de adaptación son determinantes, Argentina atraviesa un proceso de transformación que comienza a acercar al país a los estándares de los mercados logísticos más desarrollados de América Latina.

Si bien persisten desafíos vinculados a infraestructura, costos operativos y una fuerte dependencia del transporte automotor, el sector muestra señales concretas de evolución impulsadas por inversiones en tecnología, modernización de procesos y expansión de centros de distribución estratégicamente ubicados en distintos corredores productivos del país.

En el plano regional, Chile mantiene una posición destacada gracias a la eficiencia de su sistema portuario y su integración con el comercio internacional. Brasil continúa liderando por la magnitud de su mercado interno, la diversidad de sus modos de transporte y la escala de su infraestructura logística. Por su parte, Uruguay y Paraguay han fortalecido su atractivo mediante regímenes fiscales competitivos, zonas francas y facilidades orientadas al comercio exterior.

Frente a este escenario, Argentina busca capitalizar algunas de sus fortalezas diferenciales: un mercado de consumo relevante, una importante base industrial, recursos humanos especializados y una creciente adopción de herramientas tecnológicas aplicadas a la gestión de la cadena de suministro.

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La incorporación de soluciones de automatización, sistemas de trazabilidad en tiempo real, inteligencia artificial, analítica avanzada y herramientas de optimización operativa está permitiendo mejorar niveles de productividad, visibilidad y servicio en múltiples industrias.

El crecimiento sostenido del comercio electrónico, junto con la necesidad de reducir tiempos de entrega y aumentar la flexibilidad operativa, está impulsando a muchas compañías a rediseñar sus redes logísticas, acercando inventarios a los principales centros urbanos y fortaleciendo su presencia en corredores estratégicos para la distribución nacional.

“Hoy la competitividad logística ya no depende exclusivamente del costo del transporte. Las empresas necesitan cadenas de abastecimiento más inteligentes, resilientes y conectadas, capaces de responder rápidamente a cambios en la demanda, interrupciones operativas o nuevas exigencias de los clientes. La tecnología se ha convertido en un factor central para alcanzar esos objetivos”, señala Gabriel García Polignano, Director Ejecutivo de Celsur.

Especialistas del sector coinciden en que América Latina atraviesa una etapa de profunda transformación logística. En este contexto, la capacidad de integrar infraestructura física con tecnología, automatización y gestión basada en datos será uno de los principales factores que determinarán la competitividad de cada país en los próximos años.

“Argentina cuenta con capacidades logísticas que muchas veces son subestimadas. La combinación de experiencia operativa, talento técnico y adopción tecnológica está permitiendo que numerosas compañías alcancen niveles de desempeño comparables con los de los mercados más avanzados de la región. El desafío ahora es sostener las inversiones y continuar desarrollando infraestructura que acompañe ese crecimiento”, agregan desde Celsur.

Aunque la mejora de costos y eficiencia continúa siendo una asignatura pendiente, existe consenso en que la logística argentina está atravesando uno de los procesos de modernización más significativos de las últimas décadas. Para muchas empresas, esa evolución ya representa una ventaja competitiva clave tanto para fortalecer su posición en el mercado interno como para potenciar su inserción en cadenas de valor regionales e internacionales.