EL TICKET PROMEDIO DE LOS REGALOS CORPORATIVOS DE BIGBOX EN ARGENTINA AUMENTÓ MÁS DE UN 20% EN DÓLARES DURANTE 2026 Y LA COMPAÑÍA PROYECTA QUE SU NEGOCIO B2B CRECERÁ MÁS DE UN 40% RESPECTO DE 2025. ADEMÁS, EL FIN DE AÑO REPRESENTA APENAS EL 15% DE LA INVERSIÓN ANUAL DE LAS EMPRESAS EN LA PLATAFORMA, UNA SEÑAL DE CÓMO EL RECONOCIMIENTO EMPIEZA A DISTRIBUIRSE A LO LARGO DE TODO EL CALENDARIO.
El regalo corporativo está dejando de ser una acción concentrada en diciembre para integrarse a estrategias de reconocimiento que se extienden durante todo el año. Al mismo tiempo, las empresas están destinando más presupuesto por persona y priorizan propuestas que tengan valor para quien las recibe, permitan elegir y sean fáciles de gestionar.
La evolución del negocio corporativo de Bigbox permite dimensionar este cambio. En 2025, la compañía registró un crecimiento cercano al 20% en dólares respecto del año anterior y entregó más de 146.000 regalos a través de empresas de Argentina, Chile, México, Perú y Uruguay. De ese total, 84.000 correspondieron al mercado argentino. Para el cierre de 2026, proyecta una expansión superior al 40% respecto de 2025.
El aumento también se refleja en el presupuesto destinado a cada persona. Durante 2025, el valor promedio por regalo fue de US$ 46 a nivel regional y de US$ 38 en Argentina. En lo que va de 2026, el ticket promedio local aumentó más de un 20% en dólares y se ubica en torno a los US$ 44 por destinatario. Para la temporada de fin de año, las propuestas corporativas de Bigbox parten de los $40.000 más IVA por persona.
Las cifras muestran que el precio no es el único factor que interviene en la decisión. Las compañías buscan que el obsequio tenga un valor percibido significativo, incluso cuando eso implica priorizar la calidad de la propuesta por sobre la cantidad de destinatarios.
“Estamos viendo que las empresas le asignan cada vez más importancia al regalo como herramienta de vínculo. No buscan solamente resolver un obsequio, sino ofrecer algo que tenga valor para quien lo recibe y que represente a la compañía. Eso se refleja tanto en el presupuesto por persona como en la búsqueda de propuestas más flexibles y personalizadas”, señala Facundo Sourigues, director comercial de Bigbox.
El valor de un regalo no se mide solamente por su precio
La búsqueda de propuestas más significativas también aparece en estudios internacionales. Según el State of Corporate Gifting 2026, realizado por Packed with Purpose junto con The Harris Poll entre 2.007 adultos estadounidenses, el 85% considera que la intención detrás de un regalo importa más que su costo, mientras que el 59% preferiría no recibir un obsequio antes que recibir uno genérico.
Aunque el relevamiento corresponde al mercado estadounidense, sus resultados permiten poner en contexto un cambio en las expectativas de los empleados a nivel global: el valor de un regalo no depende exclusivamente de cuánto cuesta, sino también de cuánto refleja el interés y la consideración de quien lo entrega.
En el ámbito corporativo, ese desafío se vuelve especialmente relevante. Quien elige el regalo no es necesariamente quien lo recibe y, en organizaciones numerosas, conviven distintos gustos, intereses y expectativas. Por eso, la posibilidad de elección se convirtió en uno de los atributos más valorados por las empresas.
De un regalo igual para todos a la posibilidad de elegir
Las experiencias, gastronomía, escapadas, bienestar, aventura y entretenimiento, ocupan un lugar central en las preferencias de las compañías que trabajan con Bigbox, dentro de un catálogo de más de 6.000 opciones.
La canasta navideña sigue presente, pero hoy convive con alternativas que permiten que cada destinatario elija entre experiencias, gift cards y canastas. La transformación no implica abandonar las tradiciones, sino ampliar las posibilidades: en lugar de definir un único producto para toda la organización, las empresas pueden ofrecer distintas opciones según los intereses de cada persona.
A la posibilidad de elección se suman otros criterios que intervienen en la decisión: la personalización con la identidad de la empresa, la flexibilidad para entregar los regalos en formato físico o digital y la facilidad para centralizar la gestión de cientos o miles de destinatarios.
El reconocimiento deja de concentrarse en diciembre
Aunque el fin de año continúa siendo el período de mayor actividad, los regalos de esa temporada representan alrededor del 15% de la inversión anual que las empresas realizan con Bigbox. El resto se distribuye en distintas acciones a lo largo del calendario.
En Recursos Humanos, el regalo empieza a formar parte de programas de reconocimiento que acompañan al colaborador durante todo el año. Cumpleaños, aniversarios laborales, fechas especiales y premios por desempeño son algunas de las ocasiones en las que las empresas buscan fortalecer el clima interno, la pertenencia y la retención de talento.
El desafío es combinar escala y cercanía: llegar a equipos numerosos con una propuesta que no se perciba como un gesto genérico. En ese contexto, ofrecer alternativas para que cada persona pueda elegir adquiere un papel relevante dentro de la estrategia.
“El reconocimiento tiene más impacto cuando no aparece solamente en una fecha puntual, sino cuando forma parte de la relación que la empresa construye con sus colaboradores durante todo el año. En equipos diversos, además, es importante encontrar formas de reconocer a cada persona sin perder de vista las necesidades de la organización.” explica María Eugenia Castello, People Manager de Bigbox.
Desde Marketing y Comercial, en cambio, los regalos corporativos responden a otros objetivos. Se utilizan para fidelizar clientes estratégicos, reconocer a canales de venta, incentivar el cumplimiento de metas comerciales, acompañar lanzamientos o diferenciar campañas. En estos casos, el obsequio funciona como una herramienta de vínculo y de negocio, donde el valor percibido y la personalización de la marca tienen especial importancia.
Con una mayor inversión por destinatario y una demanda que se extiende más allá de las fiestas, el regalo corporativo empieza a ocupar un lugar distinto dentro de las estrategias de las compañías. Ya no se trata solamente de resolver un obsequio de fin de año, sino de encontrar nuevas maneras de construir vínculos con colaboradores, clientes y socios comerciales.





