LA ORGANIZACIÓN NACIÓ DE UNA COSECHA SOLIDARIA EN 2005 Y CONSTRUYÓ UNA RED QUE UNE AL CAMPO Y LA CIUDAD. A LO LARGO DE SU TRAYECTORIA MOVILIZÓ A MÁS DE 63.000 VOLUNTARIOS Y LLEGÓ A MÁS DE 1,5 MILLONES DE BENEFICIARIOS DE ALIMENTOS.
Una hectárea de maíz donada por un productor agropecuario en 2005 fue el punto de partida de Movilizarse, una organización social sin fines de lucro que, dos décadas después, celebra una trayectoria marcada por la solidaridad, el compromiso comunitario y el trabajo conjunto entre el campo y la ciudad.
Aquella primera iniciativa dio origen a La Chocleada, una propuesta que convoca a estudiantes, docentes, familias y voluntarios a participar de cosechas solidarias para transformar la producción en alimentos destinados a quienes más lo necesitan. Con el tiempo, se sumaron programas como Tonelada Solidaria, La Naranjada, Papa Solidaria y Tomate Solidario, ampliando la participación de productores, empresas, instituciones educativas y organizaciones sociales.
En estos 20 años, Movilizarse impulsó más de 445 chocleadas solidarias, movilizó a más de 63.000 voluntarios y contribuyó a generar más de 11 millones de platos de comida. Sus acciones alcanzaron a más de 1,5 millones de beneficiarios de alimentos, con la participación de más de 700 organizaciones sociales y 1.200 instituciones educativas.
“Todo empezó con una pregunta sencilla: qué podíamos hacer por quienes no la estaban pasando bien. Veinte años después, más de 60.000 personas eligieron dar una mano, cosechar juntos y pensar en otros que quizás nunca conocerían. Porque detrás de cada choclo, de cada plato de comida y de cada encuentro, siempre hubo algo mucho más grande: la capacidad de dar”, cuenta Sebastián Deym, productor agropecuario y cofundador de Movilizarse.
Alimentar y generar valores
Además de contribuir con alimentos, Movilizarse busca que cada cosecha sea una experiencia de encuentro y aprendizaje. Por eso, complementa sus acciones solidarias con el Taller de Valores, un espacio destinado a que los jóvenes reflexionen sobre la empatía, el esfuerzo, la generosidad y el compromiso social. Según la información de la organización, en estas dos décadas se realizaron 135 talleres.
A 20 años de la primera hectárea, la misión continúa siendo conectar recursos, personas y voluntades para transformar la producción y el trabajo colectivo en oportunidades para otros.





