Cómo funciona la tendencia que promete recomponer cuerpo y mente mediante “microhábitos”

LUEGO DE REALIZAR EJERCICIO FÍSICO, EL CUERPO DEBE INICIAR UN PROCESO DE RECUPERACIÓN ACORDE A LA INTENSIDAD DE LA ACTIVIDAD. EL DESCANSO POST ENTRENAMIENTO ES UN HÁBITO LÓGICO: A UN GASTO DE ENERGÍA CONSIDERABLE LE SIGUE UN MOMENTO DE REPOSO Y REPARACIÓN. AHORA BIEN, ¿QUÉ RECAUDOS SE TOMAN FRENTE AL AGOTAMIENTO MENTAL?

Un relevamiento internacional realizado en 2025 ubicó a la Argentina entre los países con mayores niveles de estrés y ansiedad del mundo, con un 49 % de la población adulta con alguna de estas condiciones. Al mismo tiempo, otro estudio del mismo año detectó que más del 90 % de los trabajadores del país atravesó estrés laboral crónico. Es en este escenario que crece el recovery, una tendencia definida por el profesor de Educación Física y especialista en wellness Jorge Rodríguez Prado como “un conjunto de prácticas y hábitos orientados a la recuperación del sano equilibrio de todas las dimensiones humanas tras el esfuerzo físico, mental y emocional”.

Efectivamente, en el lenguaje del fitness y el wellness, el término recovery se refiere a distintos tipos de acciones destinadas a que el organismo restablezca su equilibrio y mejore su capacidad de rendimiento. Aunque inicialmente se lo redujo al descanso después del ejercicio, hoy el concepto es mucho más amplio y ocupa un lugar central en las corrientes del bienestar. Actualmente se habla de recuperación integral para dar cuenta del equilibrio entre actividad física, descanso, nutrición, salud mental y gestión del estrés.

En su nivel más complejo y contemporáneo, esta corriente se manifiesta en el denominado biohacking tecnológico, utilizado generalmente por los deportistas de élite. Esto incluye prácticas y herramientas como la terapia con luz infrarroja, anillos de seguimiento biométrico y la crioterapia. Se trata, sin embargo, de un nivel de sofisticación reservado a presupuestos y rutinas de alto rendimiento. La gama media, por su parte, incluye elementos relativamente económicos como mangas compresoras o bandas de electro estimulación.

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Pero lo que hace más popular al recovery es la posibilidad de implementarlo en la cotidianidad mediante acciones sencillas y efectivas que los expertos denominan “microhábitos”.Para Rodríguez Prado, la clave está en reemplazar el exceso de hábitos dopamínicos nocivos, como el alcohol o las pantallas, por otros beneficiosos para el cuerpo y la mente: “la meditación, el yoga y la respiración consciente son algunas prácticas que pueden ser realizadas desde el hogar y ayudan a acelerar la recuperación física, mental y hormonal”.

Según el experto, estas y otras actividades generan un efecto positivo sobre el ralentizamiento del sistema nervioso con efectos multisistémicos a nivel cardiovascular y hormonal, procesos clave para la regulación de funciones vitales como la energía y el humor. Además, ayudan a prevenir enfermedades crónico y cerebro degenerativas.

Otro factor central de este enfoque es el entrenamiento físico. No solo porque la tendencia incluye como uno de los dos aspectos principales la recuperación del cuerpo, también porque el ejercicio de baja intensidad acompaña y favorece el proceso regenerativo. Es por esto que son cada vez más los gimnasios que incorporan servicios vinculados a esta corriente: “En los últimos años, la industria del fitness comenzó a adoptar una mirada mucho más integral del bienestar. Hoy existe un consenso cada vez mayor de que el ejercicio, por sí solo, no alcanza. La alimentación, el bienestar emocional, el descanso y la recuperación son pilares igualmente importantes para mejorar la salud, el rendimiento y la calidad de vida. En ese contexto, el recovery dejó de ser un servicio complementario para convertirse en un componente estratégico de la propuesta de valor de los gimnasios”, indica Guillermo Vélez, cofundador de Mercado Fitness.

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Los centros de recovery son una tendencia consolidada en Europa y Estados Unidos, mientras que conforman un mercado emergente en Latinoamérica: “La evidencia científica demuestra que prácticas como la terapia de sauna reducen en un 50 % el riesgo cardiovascular y disminuyen el cortisol en sangre”, sostiene Cristopher Palermo, director de Gfitness. “Estos productos están empezando a entrar a los gimnasios de Argentina y todo indica que la tendencia irá en aumento”, finaliza.

Cinco hábitos de recovery para incorporar a la rutina
● Entrenamiento:
ejercicios de baja intensidad con foco en la flexibilidad y el estiramiento favorecen la generación de ondas cerebrales bajas.

● Respiración consciente: técnicas de meditación y breathing como la respiración en caja y la respiración diafragmática han demostrado ser efectivas para reducir el estrés.

● Sueño y descanso: respetar al máximo posible los ciclos circadianos ayuda a evitar la cronodisrupción. La reducción de pantallas y la eliminación del scrolleo nocturno es clave para estabilizar el sueño.

● Alimentación e hidratación: reducir frecuencia y cantidad del “picoteo”, priorizar lo orgánico y evitar los ultraprocesados. Tomar entre 2 y 2.5 litros de agua al día.

● Gestión del estrés y mindfulness: prácticas breves de reconexión durante el día (pausas activas, journaling o mindfulness de pocos minutos) ayudan a bajar los niveles de cortisol y a sostener la recuperación mental.