MARCELO ROHR, DIRECTOR GENERAL DE CENTROS HIRSCH, ADVIRTIÓ EN EL VIII CONGRESO DE SALUD ADECRA+CEDIM 2026 QUE EL SISTEMA SANITARIO FUE CONSTRUIDO SOBRE UNA DISPONIBILIDAD DE PERSONAS JÓVENES DISPUESTAS A CUIDAR QUE YA NO PUEDE DARSE POR GARANTIZADA. PLANTEÓ REDISEÑAR EL MODELO, INTEGRAR ATENCIÓN, CUIDADOS Y APOYOS, PROFESIONALIZAR EL CUIDADO Y UTILIZAR LA TECNOLOGÍA SIN REEMPLAZAR LA PRESENCIA HUMANA.
Vivimos más años, aumenta la necesidad de cuidados prolongados y se reduce la base de jóvenes que podrían incorporarse al sistema sanitario. Pero para Marcelo Rohr existe una tercera dimensión clave: cuántas personas elegirán organizar su vida alrededor del cuidado de otros.
Fue uno de los ejes de su presentación “Salud y Pirámide Poblacional. Estrategias de Organización y Planificación”. Rohr planteó que el sistema sanitario moderno fue construido sobre una premisa silenciosa: una base amplia de jóvenes dispuestos a asumir el desgaste físico, emocional y relacional del cuidado. Esa premisa, advirtió, comienza a erosionarse.
“Estoy convencido de que la gran discusión sanitaria de las próximas décadas no será cuántas personas necesitarán cuidados; la verdadera discusión será cuántas seguirán dispuestas a proporcionarlos”, sostuvo.
Del cambio demográfico a la “pirámide biográfica”
Rohr ya describió un “estrangulamiento” del sistema provocado por dos fuerzas simultáneas. La dimensión biológica: vivimos más, acumulamos más enfermedades crónicas y atravesamos períodos de dependencia más prolongados. Por otro lado, la dimensión demográfica: la caída de la natalidad reduce la base potencial de nuevos recursos humanos.
A estas dos variables sumó una tercera: la dimensión biográfica. “No solo importará cuántas personas existirán en edad de estudiar. Importará también cuántas considerarán razonable organizar su vida alrededor de las condiciones históricas del trabajo sanitario”, desarrolló.
El interrogante ya no es únicamente cuántos jóvenes habrá, sino cuántos elegirán hacer del cuidado su proyecto de vida. “El problema ya no parece solamente biológico o demográfico: empieza progresivamente a volverse biográfico. Porque el cuidado no se produce con demografía abstracta; se produce con biografías humanas concretas”, señaló.
Tecnología sí, pero no para todo
La inteligencia artificial y la automatización pueden aumentar la productividad y optimizar procesos. Pero Rohr planteó una frontera entre “lo automatizable” y “lo irremplazable”. La tecnología puede asumir procesos, pero no industrializar la escucha, la paciencia, la presencia y el acompañamiento frente a la fragilidad, la dependencia o el final de vida.
“La medicina puede tecnificarse, pero el cuidado sigue necesitando tiempo humano”, plantea Rohr. A esta dimensión la denomina “cuidado amoroso de las personas”: presencia, escucha, paciencia y acompañamiento. Por eso, advirtió que el verdadero recurso escaso del siglo XXI podría ser la disposición humana sostenida a cuidar de otros.
Atención, cuidados y apoyos
Rohr propuso un modelo de integración para la longevidad basado en tres dimensiones: atención, cuidados y apoyos. La atención comprende las intervenciones clínicas, médicas y quirúrgicas; los cuidados, la asistencia en las actividades de la vida diaria y el mantenimiento funcional; y los apoyos, la adecuación del entorno y el acompañamiento social, tecnológico y psicológico.
Para Rohr, el fallo sistémico actual consiste en invertir casi exclusivamente en atención sin desarrollar en igual medida cuidados y apoyos para sostener la autonomía. La estrategia implica anticiparse a la dependencia: avanzar desde la prevención hacia la autonomía asistida, los cuidados crónicos y, solo cuando sea necesario, la dependencia aguda.
Prestigiar y profesionalizar el cuidado
Frente a una demanda creciente, Rohr planteó profesionalizar el cuidado, avanzando desde modelos de asistencia informal y precaria hacia especialización técnica, certificación y estandarización.
El desafío es lograr que cuidar sea una actividad profesional reconocida, sostenible y atractiva para las generaciones futuras. “Si bien solo en algunos momentos de nuestras vidas seremos cuidadores, durante la gran mayoría de ella seremos seres cuidados”, escribió Rohr. Por eso, considera indispensable que las ciencias de la salud y las profesiones del cuidado vuelvan a estar en el radar de los jóvenes.
Como conclusión, Rohr sostuvo: “El envejecimiento poblacional no es una crisis; es el mayor éxito de la civilización humana”. El desafío, sostuvo, es construir las condiciones para que una sociedad cada vez más longeva pueda sostenerse y preservar aquello que ninguna innovación puede sustituir: la decisión humana de cuidar.
El llamado final fue: planificar y organizar hoy el ecosistema sociosanitario en el que todos viviremos mañana.






