Vaca Muerta exige una nueva productividad: por qué la tecnología es la mejor inversión PyME⁠⁠⁠⁠⁠⁠

EL BOOM DE VACA MUERTA ESTÁ PASANDO HOY. LOS NÚMEROS PREVISTOS PARA 2031 YA HABLAN DE 55.000 MILLONES DE DÓLARES Y PROYECTAN UNA ESCALA OPERATIVA QUE SE MULTIPLICARÁ POR OCHO. ESTE NIVEL DE CRECIMIENTO EXIGE ALGO MÁS QUE HONRAR LOS BARRILES DE PRODUCCIÓN: EXIGE ESTAR A LA ALTURA DE LA EFICIENCIA OPERATIVA Y DESAFIAR TODOS LOS PRECONCEPTOS SOBRE LO QUE SIGNIFICA SER PRODUCTIVO. EN UN MERCADO QUE CORRE A SEMEJANTE VELOCIDAD, LA REGLA ES CLARA: QUIEN NO ADAPTE SU MENTALIDAD Y SU TECNOLOGÍA PARA SEGUIR EL RITMO, QUEDA AFUERA.

En la industria del software ya vivimos este proceso. Con la llegada de la Inteligencia Artificial, la productividad de nuestros equipos aumentó entre 3 y 7 veces. La reacción de los clientes fue inmediata: si las soluciones se desarrollan más rápido y a menor costo, el mercado empieza a exigir tarifas y tiempos acordes.

Al ecosistema de proveedores de Oil & Gas le espera el mismo escenario. A medida que Vaca Muerta se expanda, entrarán nuevos competidores, las operadoras aumentarán sus exigencias y la discusión se centrará en quién entrega cada servicio con mejor precio, velocidad y trazabilidad. Frente a esa presión, recortar márgenes y regalar precios destruye el negocio. La salida inteligente es hacer rendir la estructura: resolver más problemas, asumir más volumen y crecer sin multiplicar el personal administrativo cada vez que se suma un cliente o un camión.

Horacio Marín lo resumió bien en el cierre del Supplier Day: muchos siguen midiendo la operación con una productividad antigua, cuando la tecnología actual permite hacer lo mismo en la mitad del tiempo. La discusión sobre si la digitalización sirve ya quedó superada; la prioridad de hoy pasa por cambiar la cabeza y definir por dónde empezar.

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Para eso no se necesitan inversiones desmedidas ni tirar a la basura las planillas Excel o los sistemas actuales. La clave está en incorporar tecnología liviana como agentes autónomos, que se integre sobre la infraestructura que la PyME ya utiliza, eliminando las pérdidas invisibles de dinero que comen la rentabilidad todos los meses.

Lo vemos a diario en la gestión real. Acompañamos a una empresa golpeada por la dispersión de información, que recibía más de mil correos diarios entre órdenes de compra, facturas y consultas por WhatsApp. Al conectar un agente autónomo a sus procesos, automatizaron el 78% de los trámites. En una sola operación, el sistema detectó una diferencia de $14.750 en una factura antes de pagarla, alcanzando un ROI del 204% en solo 4 meses. No se reemplazó gente ni sistemas: se eliminó el trabajo mecánico para que las personas apliquen su criterio donde realmente agregan valor.

Pasa lo mismo en el transporte y la logística. Una empresa de carga pasó de gestionar su flota con planillas sueltas a monitorear cada unidad en tiempo real. Anticipar un mantenimiento antes de que el motor se rompa, optimizar recorridos y controlar consumos reduce los costos operativos de inmediato. Al mismo tiempo, le otorga a la PyME el registro de huella de carbono y la trazabilidad que la operadora hoy exige en la mesa de negociación.

En mis 26 años en el sector tecnológico vi un patrón claro: las empresas que usan la tecnología solo para recortar gastos terminan compitiendo por precio hasta agotar su margen. En cambio, las que la aprovechan para resolver los pequeños errores del día a día, dar un mejor servicio y decidir con datos reales construyen un negocio muy difícil de igualar.

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Para el dueño de una PyME que atiende el día a día entre WhatsApp, e-mails, cobranzas y recibos en papel, el punto de partida no es salir a buscar herramientas a ciegas, sino mirar la propia operación. Conviene revisar dónde se pierde tiempo, qué facturas se traspapelan, qué errores se repiten o qué procesos colapsan si mañana se duplica la demanda. En esos puntos críticos está la oportunidad.

Vaca Muerta no es solo un mercado: es la oportunidad histórica que va a cambiar el futuro de la Argentina. Las PyMEs del sector no pueden quedarse a esperar a que las grandes operadoras vengan a exigirles digitalización como un casillero formal. Tienen que adelantarse, tomar la iniciativa y ganar la eficiencia necesaria para honrar el lugar que ocupan en esta transformación. La tecnología es el puente para lograrlo hoy; la verdadera ventaja será para quienes decidan liderar el cambio en lugar de salir a reaccionar cuando el mercado ya los dejó atrás.

Por Walter Abrigo
Socio y Director General de Santex