TikTok, el consultorio sexual donde el “paciente” también es experto

LOS EXPERTOS YA NO TIENEN LA ÚLTIMA PALABRA. UNA INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL LIDERADA POR UDESA MUESTRA CÓMO TIKTOK ESTÁ CAMBIANDO LAS REGLAS DE LA EDUCACIÓN SEXUAL: LOS USUARIOS TAMBIÉN DEBATEN, CORRIGEN Y VALIDAN LA INFORMACIÓN QUE CIRCULA.

En el Día Mundial de las Redes Sociales, una investigación internacional liderada por la Universidad de San Andrés (UdeSA) ayuda a responder una pregunta cada vez más relevante: ¿quién tiene autoridad para hablar de sexualidad en TikTok? La respuesta es menos obvia de lo que parece. En la plataforma, la información no baja de manera vertical desde un especialista hacia su audiencia: se construye colectivamente. Los usuarios no solo consumen consejos; los discuten, los corrigen, los amplían y contribuyen activamente a definir qué información resulta válida.

Lejos de reproducir el modelo tradicional del consultorio —donde un especialista aconseja y el paciente escucha—, TikTok funciona cada vez más como una conversación colectiva. Allí conviven sexólogos, psicólogos, terapeutas, médicos, coaches y creadores de contenido con miles de usuarios que comentan, cuestionan y aportan sus propias experiencias.

El estudio internacional liderado por investigadores de UdeSA, junto con especialistas de la University of Oxford, Northwestern University y Hamline University, aporta evidencia sobre este fenómeno. Publicado en International Journal of Communication, el trabajo analizó 100 videos sobre sexualidad producidos por terapeutas, psicólogos, sexólogos, médicos, coaches y expertos autodefinidos, junto con las interacciones generadas alrededor de esos contenidos. Los creadores estudiados tenían, en promedio, más de 435.000 seguidores.

Los resultados desafían una idea muy arraigada: que los saberes circulan en una sola dirección, desde el experto hacia la audiencia. Según observaron los investigadores, las secciones de comentarios funcionan como verdaderos espacios de co-producción de sentido. Allí, los usuarios evalúan la autoridad de quienes hablan, cuestionan afirmaciones, aportan experiencias personales, corrigen información, debaten normas sobre intimidad y placer y generan espacios de apoyo para otros usuarios. Los comentarios dejan de ser un anexo para convertirse en parte del proceso mediante el cual se construyen autoridad, legitimidad y conocimiento.

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“En este contexto, la experticia emerge como un proceso relacional, no como el saber de una única persona. Es el resultado de interacciones entre actores, saberes y redes, que se desafían y legitiman constantemente”, explica Facundo Suenzo, director de la Licenciatura en Humanidades y profesor de Comunicación de UdeSA.

El viejo modelo del especialista que habla y la audiencia que escucha empieza a resquebrajarse. En TikTok, la autoridad no se hereda ni se presume: se discute, se pone a prueba y se renegocia todos los días. Más que un canal de difusión, la plataforma funciona como un espacio donde la autoridad se construye entre muchos y donde la experiencia de los usuarios puede pesar tanto como la voz de los expertos.