Tecnología y consumo responsable impulsan demanda de refrigeradores

EN MEDIO DE UN CONTEXTO ECONÓMICO DESAFIANTE Y REGULACIONES ENERGÉTICAS MÁS ESTRICTAS, LOS HOGARES CHILENOS ESTÁN ADOPTANDO NUEVAS SOLUCIONES PARA CONSERVAR ALIMENTOS DE FORMA MÁS EFICIENTE, CÓMODA Y SEGURA.

Comodidad y ahorro a largo plazo

La preferencia por el refrigerador no frost ha crecido de forma sostenida gracias a su combinación de conveniencia, rendimiento térmico y ahorro energético. Según datos del sector, estos equipos permiten extender la vida útil de frutas y verduras hasta en un 50%, una ventaja relevante en un país donde las familias pueden perder entre $40.000 y $60.000 al mes en alimentos desechados.

Por otro lado, el sistema de refrigeración Bottom Freezer, con el congelador en la parte inferior, llama la atención por su ergonomía y se adapta bien a los espacios reducidos de los hogares chilenos. Incluso modelos con conectividad Wi-Fi y funciones inteligentes, como los integrados al sistema SmartThings, refuerzan su atractivo en la gama alta del mercado.

Una inversión contra el desperdicio

Por su parte, la congeladora vertical ha dejado de ser un electrodoméstico secundario para convertirse en una herramienta de ahorro doméstico. Su diseño facilita la organización de alimentos y permite una mejor rotación, reduciendo significativamente el riesgo de pérdida. En un país donde hasta un tercio de los alimentos termina en la basura, esta opción representa una solución práctica y económica.

La capacidad de estos equipos varía desde los 96 litros hasta modelos de uso industrial de 1000 litros, lo que permite cubrir diversas necesidades familiares. No obstante, el aumento de la demanda también ha traído al mercado equipos de baja calidad, con riesgos importantes como los compresores insuficientes y las temperaturas inestables que comprometen la seguridad alimentaria durante el verano.

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Frente a este riesgo, los modelos No Frost con tecnología Inverter destacan por ofrecer temperaturas constantes, eficiencia energética Clase A y una vida útil más prolongada, convirtiéndose en una “póliza de seguro” para las familias que buscan evitar pérdidas económicas por fallos técnicos.

Regulaciones energéticas redefinen el mercado

La actualización obligatoria de la etiqueta de eficiencia energética, en vigor desde octubre de 2024, ha marcado un antes y un después en la industria de línea blanca en Chile. Esta nueva normativa exige que refrigeradores, congeladores y refrigerador-congeladores cuenten con una clasificación visible de su consumo, desde A (más eficiente) hasta G (menos eficiente), empujando a fabricantes a incorporar tecnologías de ahorro como el compresor Inverter.

Este cambio regulatorio ha acelerado la migración hacia equipos de mayor eficiencia y ha hecho del rendimiento energético un argumento clave de compra. En ese escenario, los equipos No Frost han ganado terreno al evitar la formación de escarcha y mantener una temperatura constante, contribuyendo a la conservación de alimentos y la reducción del consumo eléctrico.

Estrategias de retail y financiamiento

El alto costo inicial de los modelos más avanzados ha llevado al retail chileno a potenciar esquemas de financiamiento, como cuotas sin interés, y promociones en fechas clave como el Cyber o el Black Friday. Las grandes tiendas ofrecen descuentos que pueden superar el 30% y facilidades de pago que hacen accesibles equipos de alta gama.

Además, programas como Refriclaje, impulsados por el Ministerio de Energía y la Fundación Chile, buscan reemplazar equipos antiguos por otros más eficientes, beneficiando a más de 1.600 familias y reforzando el recambio tecnológico en los hogares chilenos.