A 48 KILÓMETROS DE LA CABECERA DE TRES ARROYOS, EL MURMULLO HABITUAL DE SAN FRANCISCO DE BELLOCQ, CON SUS APENAS 650 HABITANTES, SE TRANSFORMA POR COMPLETO EL FIN DE SEMANA DEL 19 Y 20 DE SEPTIEMBRE. LA ANTIGUA ESTACIÓN DE TREN, TESTIGO DEL PASADO FERROVIARIO DEL PUEBLO, VUELVE A ENCENDER SUS LUCES PARA CONVERTIRSE EN EL ESCENARIO DE LA 3RA. FIESTA DEL TURISMO RURAL, UN EVENTO QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE Y MARCAR UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA REGIÓN. LA FIESTA SE CONSOLIDA AÑO TRAS AÑO. LEJOS DE POSICIONARSE ÚNICAMENTE COMO UN EVENTO DE ESPECTÁCULOS O ENTRETENIMIENTO MASIVO, LA CELEBRACIÓN SE DISTINGUE POR UN PILAR FUNDAMENTAL: SUS JORNADAS DE CAPACITACIÓN Y FORMACIÓN ORIENTADAS AL DESARROLLO DEL TURISMO COMUNITARIO.
Nacida del esfuerzo conjunto entre la delegación municipal, las instituciones locales y los propios vecinos, la celebración es mucho más que un encuentro recreativo: es un motor de gestión comunitaria que busca visibilizar el potencial turístico y cultural de la localidad. Durante dos jornadas intensas, el pueblo abre sus puertas para recibir a contingentes de todo el distrito y de partidos vecinos. La propuesta combina equilibradamente el aprendizaje y el festejo. Las mañanas suelen arrancar con un fuerte perfil académico: talleres y conferencias dictados por profesionales —incluyendo especialistas de la Universidad de Buenos Aires— que debaten sobre el arraigo, el rol de la comunidad en el turismo y la integración rural-urbana. Los recorridos históricos y la puesta en valor del futuro museo local completan este viaje al corazón de la identidad bellocquera.
Al caer la tarde, el predio se impregna de aromas y canciones. La gastronomía típica y la pastelería artesanal acaparan la atención de locales y visitantes, mientras que una nutrida feria de artesanos y productores de la agricultura familiar exhibe el talento local. El cierre de las jornadas se traslada al escenario principal, donde conviven desde peñas folklóricas regionales shows donde se incluyen a niños y adolescentes con sus bandas musicales y músicos de gran convocatoria popular además del DJ Campero.
Con entrada libre y gratuita, la 3ra. Fiesta del Turismo Rural no solo impulsa la economía de Bellocq, sino que consolida el objetivo de desarrollar un verdadero turismo comunitario.
Un cambio de enfoque: De lo “académico” a lo comunitario
Marcos Taboada, Delegado Municipal, explica que “Al principio la Fiesta incluía lo que se denominaron “jornadas académicas”, una etiqueta que el comité organizador decidió modificar estratégicamente, al notar que el término generaba cierta distancia con los vecinos y jóvenes de la localidad —quienes percibían la propuesta como algo exclusivo para estudiantes universitarios. La organización cambió el perfil a “jornadas formativas” con el objetivo de convocar a especialistas, pero también a los pobladores locales y de los pueblos de los alrededores, garantizando que cualquier persona se sienta invitada a participar, escuchar y aprender.
“Este año, el eje central de las capacitaciones que se sucederán como parte de la Fiesta están estrechamente ligadas al emprendedurismo local. La meta es brindar herramientas prácticas para que los habitantes de Bellocq y de las localidades vecinas puedan desarrollar proyectos productivos y sustentables dentro del marco del turismo rural”, explica Taboada.
El evento contará con el respaldo y la disertación de especialistas de renombradas instituciones educativas, tales como:
• Universidad de Avellaneda (UNDAV)
• Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA)
Asimismo, la directora de Producción y Sustentabilidad), Margarita Tourn, ofrecerá una exposición enfocada en el desarrollo de huertas comunitarias, sumando valor técnico y social a la jornada.
Cronograma y actividades complementarias
El perfil del pueblo como comunidad anfitriona se refleja en la planificación de sus actividades, las cuales buscan generar un impacto socioeconómico que perdure durante todo el año. Aunque el grueso de las propuestas culturales y recreativas se concentrará entre el sábado 19 y el domingo 20, la jornada de formación se desarrollará íntegramente durante el día sábado.
Como antesala de los festejos centrales, la Comisión de Festejos y la biblioteca local impulsaron recorridos históricos por el pueblo. Estas caminatas guiadas utilizan fotografías antiguas para recrear el pasado de Bellocq, uniendo el rescate de la memoria colectiva con el potencial turístico actual. Para la delegación local, el cierre de la fiesta marca el inicio de un calendario de trabajo continuo que busca posicionar a los destinos rurales bonaerenses.
Entre el campo y el mar
Lejos de las app, de Instagram, de la velocidad 5.0 o de la Inteligencia Artificial, este pueblo rural hace honor a su historia, a sus inmigrantes libaneses, dinamarqueses, holandeses entre otros y cuida cada recuerdo como un tesoro que hijos y nietos recuperan como un valor de su propia historia y de la de su comunidad. Esa misma comunidad que se impuso cuando llegó el trazado del ferrocarril para construir la Ruta 72 y quiso tirar abajo la Estación del Tren, donde un 19 de agosto de 1930 nació el pueblo, perteneciente al partido de Tres Arroyos.
Ubicado a 20 km del mar, entre Copetonas y Orense, San Francisco permanece a puertas abiertas, con sus ritmos de siesta y sus bicicletas sin candado. Muchos de sus niños pasan por el Jardín de Infantes, hoy instalado en la vieja estación ferroviaria.
José Herrero Sánchez, es el escultor del Monumento a la Madre que decora una de las calles principales de Bellocq. Esculpida en piedra dolomita, que se trajo desde las sierras de Olavarría, la obra es un homenaje a aquellas mujeres que, en una época adversa y siendo viudas, pusieron su esfuerzo en administrar todas aquellas tierras donde finalmente se asentó el pueblo.
El Almacén de Ramos Generales Casa Chedrrese vendía todo tipo de mercaderías en la región y cada mes de marzo, tras la cosecha, venían todos a pagar sus cuentas “para no perder el bigote”. El dueño del lugar, Gerardo Chedrrese cuenta que nació en una de las habitaciones de esa tienda. “Aprendí a caminar sobre el mostrador. Mi padre, Pedro, me contaba que en aquellos tiempos se cumplía la palabra y que el crédito era sagrado. Quien no pagaba perdía el bigote, lo cual era grave en una época en que los hombres hacían culto a sus largos y grandes bigotes”.
Junto a Héctor Somovilla han puesto en valor una antigua casa lindera al almacén y abrieron La Primavera, un alojamiento de pocas habitaciones con baño compartido que, como comenta Héctor “no tiene una finalidad comercial sino que la gente venga a visitarnos, tenga dónde quedarse y pueda sumergirse en nuestra historia”. En una sala del almacén también se ha conformado un pequeño museo donde atesoran artefactos, adornos y ropas antiguas que invitan a imaginar cómo se vivía en aquellas épocas duras, luchando contra el clima, dependiendo de la cosecha, con pocas comunicaciones y donde “uno se enteraba de lo que sucedía en el pueblo a través de parlantes instalados en el ya cerrado Hotel Ruiz”, comenta Héctor.
San Francisco de Bellocq tiene ese encanto rural de la provincia más grande de la Argentina, donde los locales compartieron sus vidas con los inmigrantes y así forjaron y dieron carácter y fundamento a nuestra historia. Es una invitación a observar esos cielos límpidos por la noche, rebosantes de estrellas. A escuchar los sonidos de las aves y los animales silvestres de la zona. Invita a conocer cómo era la vida por los años 30 y 40 del siglo pasado. Es una parada casi obligada para aquellos que llegan a disfrutar de las playas tresarroyenses (Reta, Orense, Claromecó).
Tan cerca del mar, sobre la Ruta Provincial 72 -que nace en Sierra de la Ventana y finaliza en Ramón Santa Marina recorriendo parte de sus 272 km que cruzan varios de los partidos bonaerenses- el pueblo es una pequeña joya intocada gracias a la fortaleza de una comunidad que no se ha ido, que regresa, que construye su día a día.





