CADA 29 DE SEPTIEMBRE SE CONMEMORA EN TODO EL PLANETA EL DÍA MUNDIAL DEL CORAZÓN, UNA INICIATIVA GLOBAL IMPULSADA DESDE EL AÑO 2000 POR LA FEDERACIÓN MUNDIAL DEL CORAZÓN (WHF, POR SUS SIGLAS EN INGLÉS) Y RESPALDADA POR LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS). LEJOS DE TRATARSE DE UNA FECHA PROTOCOLAR, ESTA JORNADA REPRESENTA UN LLAMADO URGENTE A LA TOMA DE CONCIENCIA: LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES CONTINÚAN SIENDO LA PRINCIPAL CAUSA DE MUERTE EN EL MUNDO, RESPONSABLES DE 1 DE CADA 3 FALLECIMIENTOS A NIVEL GLOBAL. DETRÁS DE ESTA CIFRA ALARMANTE SUBYACE UNA REALIDAD AÚN MÁS COMPLEJA, Y ES QUE 1 DE CADA 5 PERSONAS MUERE DE FORMA PREMATURA A RAÍZ DE AFECCIONES CARDÍACAS QUE, EN SU GRAN MAYORÍA, PODRÍAN HABERSE EVITADO O CONTROLADO A TIEMPO CON MEDIDAS COTIDIANAS Y SOSTENIDAS.
El corazón es el motor central del organismo y su correcto funcionamiento repercute de forma directa e inmediata en órganos vitales como el cerebro, los pulmones, los riñones y el hígado. Sin embargo, muchas de sus afecciones avanzan de manera silenciosa y solapada.
Con frecuencia, los signos de alarma pasan completamente desapercibidos, una situación que se profundiza en las mujeres, en personas jóvenes y en pacientes con hipertensión arterial no diagnosticada o mal controlada. Por este motivo, aguardar la manifestación del dolor o el malestar es un error que puede costar vidas; la salud cardiovascular exige una actitud proactiva basada en la visita médica y la realización de chequeos anuales básicos, tales como análisis de laboratorio, electrocardiograma, ecodoppler cardíaco y pruebas de esfuerzo o ergometrías.
La conmemoración de este día pone el foco en sensibilizar a la sociedad sobre factores de riesgo modificables como la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo, la mala alimentación, el sedentarismo y la obesidad. Al mismo tiempo, promueve la incorporación de pequeños hábitos que generan transformaciones profundas: adoptar una dieta equilibrada rica en alimentos naturales, libre de sodio y grasas saturadas, y sumar actividad física regular como caminatas u otras disciplinas deportivas supervisadas por profesionales. Esta tarea de prevención se complementa con charlas educativas en escuelas, hospitales y centros comunitarios, así como con la exigencia colectiva hacia los gobiernos para que implementen políticas públicas efectivas de prevención y acceso equitativo a tratamientos de calidad.
La gran mayoría de los eventos cardiovasculares pueden prevenirse mediante acciones sencillas, conscientes y perseverantes. Proteger el corazón requiere de constancia en el autocuidado y responsabilidad en los controles de rutina. La consulta periódica al médico y el conocimiento de los propios valores de presión y glucemia son decisiones al alcance de la mano: cuidar el corazón hoy es garantizar el bienestar integral de toda nuestra vida.
Por Sergio Capiello
Director médico de Fundación vittal





