Programa de autocuidado en cáncer: un enfoque integral

EL PROGRAMA AUTOCUIDADO EN CÁNCER DE LA FUNDACIÓN SALES ESTÁ DIRIGIDO  A PERSONAS QUE ESTÁN CURSANDO CÁNCER, SUS FAMILIAS Y CUIDADORES. ABARCA ASPECTOS PSICOONCÓLOGICOS, MEDITACIÓN, NUTRICIÓN, YOGA, REIKI.

Históricamente, el abordaje del cáncer se centró de manera casi exclusiva en la erradicación de las células tumorales. Sin embargo, la evolución de la ciencia ha demostrado que la supervivencia y la calidad de vida no dependen únicamente de la eficacia del fármaco, sino de la capacidad del paciente para gestionar el impacto de la enfermedad en su vida cotidiana. El Programa de Autocuidado de la Fundación SALES surgió hace 30 años, con la visión de acompañar al paciente y su entorno para que sean agentes activos de su salud.

Este programa se articula desde la psicooncología y los estudios sobre el tema.

Jimmie Holland, pionera de la psico-oncología en el Memorial Sloan Kettering, propuso que el distress (sufrimiento emocional) debe ser considerado el “sexto signo vital”. Para Holland, el impacto psicológico del cáncer es tan real y mensurable como la presión arterial o la frecuencia cardíaca. El Autocuidado, por tanto, no es un complemento opcional, sino una intervención necesaria para estabilizar este signo vital mediante aprendizajes de autogestión.

Por su parte, Juan Antonio Cruzado enfatiza la necesidad de aprender nuevas maneras de afrontar el cáncer. Sostiene que el éxito de la adaptación a la enfermedad reside en el entrenamiento de habilidades específicas: la psicoeducación, el manejo de la ansiedad y la reestructuración cognitiva.

Tal como señala la Lic. Mónica Chaves, psicooncóloga, directora del Programa Autocuidado en Cáncer de la Fundación SALES, “El Autocuidado es un conjunto de conductas de salud que la persona incorpora para mantener el funcionamiento integral y el bienestar, junto a su entorno significativo. No olvidemos que el impacto del diagnóstico y tratamiento incluye a todos”.

“El programa Autocuidado en Cáncer de la Fundación SALES materializa estas premisas a través de talleres que abarcan las distintas dimensiones: aspectos psicooncólogicos, meditación, nutrición, yoga, reiki. Están dirigidos a personas que están cursando cáncer, y sus familias y cuidadores. Funcionan como puente hacia una mejor calidad de vida e invitan a asumir un rol protagónico en el proceso”, destacó Chaves.

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Datos globales y locales

Según el National Cancer Institute, para este año 2026, la tasa de supervivencia a cinco años alcanzará niveles históricos. Esta cronicidad implica que el paciente aprenda a convivir con secuelas a largo plazo, y realizar cambios en su estilo de vida.

Además, el NCI reporta que hasta un 43% de los cuidadores y pacientes manifiestan necesidades insatisfechas en el área emocional.

Por su parte, la American Society of Clinical Oncology (ASCO) ha integrado el autocuidado en sus guías de práctica clínica, destacando que los pacientes que participan en programas de ejercicio y nutrición adecuados reducen su riesgo de mortalidad general.

Asimismo, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN), en sus guías de Survivorship 2026, establece que el empoderamiento del paciente es la intervención más costo-efectiva para combatir la fatiga crónica y el deterioro cognitivo post-quimioterapia (el llamado chemobrain).

Si miramos la realidad en la Argentina vemos que, según datos del Ministerio de Salud de la Nación y el Instituto Nacional del Cáncer (INC) nuestro país registra más de 130.000 nuevos casos anuales. Así mismo, la mortalidad se ha mostrado en descenso, lo que genera la necesidad de adquirir herramientas para convivir con las secuelas del tratamiento.

Se estima que, entre el 30 y el 50% de los pacientes manifiestan niveles clínicos de ansiedad o depresión que requieren de atención.

Ese es el campo de acción de la psicooncología, que trabaja sobre puntos como manejo del stress, facilitar la comunicación, mejor adherencia al tratamiento y reconocer cómo impacta emocionalmente y qué recursos se pueden desarrollar.

Para los familiares y cuidadores, estos espacios son igualmente necesarios. El cuidador suele enfrentar una carga de estrés invisible que puede llevar al agotamiento. Participar en talleres específicos les brinda estrategias de afrontamiento y de compartir todos juntos.

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El programa de Autocuidado entonces brinda información, herramientas y actividades que llevan a pacientes y familiares a tomar ese rol protagónico en el proceso que les permite lograr el mayor bienestar posible, y crecer en momentos tan difíciles.