PwC: Los riesgos climáticos se afianzan como una prioridad estratégica para las empresas  y se convierten en un driver estratégico para crear valor

LOS RIESGOS CLIMÁTICOS SE CONSOLIDAN COMO UNA PRIORIDAD ESTRATÉGICA PARA LAS EMPRESAS, EN UN CONTEXTO MARCADO POR EVENTOS CLIMÁTICOS EXTREMOS, LA TRANSICIÓN HACIA ECONOMÍAS BAJAS EN CARBONO Y UNA MAYOR PRESIÓN REGULATORIA, SEGÚN EL MÁS RECIENTE DEL INFORME PWC THIRD STATE OF DECARBONIZATION REPORT.

Según el estudio, la gestión del riesgo climático dejó de ser solo una herramienta de mitigación para convertirse en un factor concreto para la creación de valor. Su integración con la estrategia corporativa permite anticipar disrupciones operativas —tanto por eventos climáticos físicos como por cambios regulatorios—, optimizar costos mediante una mayor eficiencia en el uso de energía y recursos, y reducir la exposición a riesgos financieros y reputacionales.

De igual forma, en ocasiones esto también facilita el acceso a financiamiento sostenible, fortalece la relación con inversores y habilita nuevas oportunidades de negocio asociadas a la transición hacia economías más resilientes y bajas en carbono.

De acuerdo con el informe, si bien las organizaciones han avanzado en general en la definición de objetivos de reducción de emisiones, aún enfrentan desafíos relevantes para traducir estos compromisos en acciones operativas concretas e integrarlos efectivamente al negocio. En particular, persisten dificultades en la gestión de emisiones de alcance 3 (asociadas a la cadena de valor) y en la alineación de las decisiones de negocio con metas climáticas de largo plazo.

En este contexto, el desarrollo de análisis de escenarios, la incorporación del riesgo climático en decisiones de inversión y la redefinición de portafolios hacia productos y servicios más sostenibles se consolidan como algunas de las principales palancas para capturar valor en esta agenda.

El informe del año anterior muestra que el proceso de reporting de Sostenibilidad se consolida como una herramienta clave de gestión. Sin embargo, persisten brechas en la calidad, consistencia y comparabilidad de la información, lo que limita la capacidad de las organizaciones para identificar, medir y gestionar de manera efectiva los riesgos climáticos.

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“Gestionar los riesgos climáticos no es solo una cuestión de compliance, sino un factor estratégico para las organizaciones que aspiran a competir en el largo plazo. En un contexto marcado por la transición hacia economías bajas en carbono, la presión regulatoria y la creciente exigencia de inversores y otros stakeholders, las compañías deben integrar de forma efectiva estos riesgos en el núcleo de su estrategia de negocio”, señaló Diego López, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.

Por su parte, Belén Zermatten, directora de PwC Argentina en la misma práctica, agregó: La integración efectiva de estos riesgos requiere del desarrollo de capacidades analíticas, una gestión robusta y una visión transversal dentro de las organizaciones. La adopción de marcos internacionales —como TCFD y los estándares de Sostenibilidad del ISSB—, junto con el análisis de escenarios climáticos, resulta clave para fortalecer la resiliencia empresarial y a su vez mejorar la calidad de la información reportada”.

En este escenario, incorporar los riesgos climáticos en la estrategia corporativa implica ir más allá del cumplimiento regulatorio y la divulgación de información. Supone integrar variables climáticas en la planificación estratégica, la gestión integral de riesgos, la asignación de capital y el diseño de modelos de negocio sostenibles.

En definitiva, los riesgos climáticos ya no pueden abordarse de forma aislada. Su integración en la estrategia corporativa es un paso clave para construir organizaciones más resilientes, competitivas y alineadas con las exigencias del entorno actual. “La gestión del riesgo climático se consolida como un habilitador clave de creación de valor, ya que permite a las empresas posicionarse estratégicamente para capitalizar las oportunidades que surgen en el proceso de transición hacia una economía más sostenible” concluyó López.