EN ARGENTINA SE DIAGNOSTICAN MÁS DE 22.000 CASOS DE CÁNCER DE MAMA POR AÑO Y SOLO 1 DE CADA 3 SE DETECTA EN ETAPAS INICIALES. EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA, CERTUMA, COMPAÑÍA DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL CLÍNICA, EXPLICA CÓMO LA IA PUEDE CONVERTIRSE EN UNA SEGUNDA MIRADA PARA LOS MÉDICOS.
Cada 19 de octubre, el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama vuelve a poner en agenda la importancia de los controles. Este año, Certuma, la compañía de inteligencia artificial clínica fundada por Martín Varsavsky, propone mirar una cara menos visible del problema: los casos en que los estudios son realizados, pero el cáncer igual no se detectó a tiempo.
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la Argentina, con más de 22.000 diagnósticos nuevos por año, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional del Cáncer. Sin embargo, según el Instituto Provincial del Cáncer de la provincia de Buenos Aires, solo alrededor del 35% de los casos se detecta en etapas iniciales. La diferencia es decisiva: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cuando la enfermedad se identifica de forma temprana, las probabilidades de supervivencia pueden alcanzar el 90% o más.
La falta de controles explica una parte de los diagnósticos tardíos, pero no todos. Existen los llamados “cánceres de intervalo”: tumores que aparecen entre una mamografía con resultado normal y la siguiente. Algunos crecen rápido; otros ya estaban presentes en la imagen, pero eran pequeños, estaban ocultos en tejido mamario denso o resultaban difíciles de distinguir.
A esto se suma la presión sobre los equipos médicos: radiólogos que leen grandes volúmenes de estudios por jornada y una distribución desigual de especialistas en el territorio. No se trata de errores individuales, sino de un sistema que exige al ojo humano una precisión constante en condiciones exigentes.
La IA como segunda mirada
La evidencia internacional muestra que la inteligencia artificial puede ayudar a cerrar esa brecha. El ensayo MASAI, liderado por la Universidad de Lund y publicado en The Lancet Digital Health, se realizó dentro del programa nacional de tamizaje de Suecia con más de 105.000 mujeres, y comparó la lectura tradicional de dos radiólogos con la de uno asistido por IA. El resultado: se detectó un 29% más de cánceres, sin aumentar los falsos positivos, y la carga de lectura de los profesionales se redujo un 44%. En el seguimiento posterior, publicado en The Lancet en 2026, los cánceres de intervalo bajaron un 12%.
“La inteligencia artificial no reemplaza al médico ni a la mamografía: los potencia. Funciona como una segunda mirada que ayuda a que un hallazgo sutil no pase desapercibido y permite que los especialistas dediquen más tiempo a los casos que lo necesitan”, explica Bruno Marino, Head of LATAM de Certuma.
Sin embargo, el primer paso sigue siendo el control. La tecnología suma una capa de precisión, pero no reemplaza el hábito más importante: realizar los controles mamarios periódicos indicados por el médico, de acuerdo con la edad y los antecedentes de cada mujer. Detectar a tiempo sigue siendo la herramienta más poderosa contra el cáncer de mama.





