Objetivos personales: la importancia de “alinearlos” para un adecuado proceso de transición

EN TODOS LOS PROYECTOS DE EXIT PLANNING, TRABAJO CON LOS DUEÑOS EN ALINEAR SUS OBJETIVO PERSONALES CON LOS OBJETIVOS DE SUS EMPRESAS. ESTO ES DE VITAL IMPORTANCIA, POR ESO ES QUE VOY A DESARROLLAR EL TEMA.

Muchos dueños de empresas me preguntan el “para qué”: considero que es de los principales temas a tratar y por supuesto desarrollaré las explicaciones y la importancia que tienen.

También, si como dueño decidimos hacer una transición o salida de algún tipo de nuestras empresas, es recomendable siempre comenzar a trabajar desde antes en nuestro próximo proyecto. Sin dudas esta es una muy buena práctica. En mi opinión no existe “el retiro”. Siempre debiéramos continuar con el próximo emprendimiento o actividad que, incluso puede ser filantrópica, pero debemos tener un proyecto, un propósito o una actividad productiva.

El EPI (Exit Planning Institute) ha publicado que el 75% de los dueños que salen de sus empresas, dentro del primer año se arrepiente profundamente de haberlo hecho. Estudiaron por qué se daba esto, y resulta que es debido a que no han trabajado con su próximo proyecto. Son los famosos “años sabáticos” de jugar al golf, viajar, practicar tenis y los hobbies que cada uno pueda tener. Esto puede ser por periodos o días determinados.

En general, la experiencia demuestra que muchas de estas personas exitosas que lograron realizar una “salida” de sus empresas, si no desarrollan una nueva actividad, tienden a deprimirse o a sentirse mal por no recibir llamados, mails, mensajes o consultas como antes. En cambio, el 25% de los dueños que sí se muestran satisfechos luego de la transición han desarrollado una o varias actividades posteriores y no dejaron de estar activos. Salvo excepciones –que sin duda las hay–, esta suele ser la regla.

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Emily Freeman, reconocida autora de libros y creadora del podcast “The Next Right Thing”, plantea en su obra “Cómo entrar y cuándo salir de una habitación” una reflexión profunda sobre los procesos de decisión. Es un libro que invita a discernir cuándo permanecer en una etapa de la vida y cuándo es momento de irse (trabajo, relación, rol, ciudad, proyecto), en este caso nuestro negocio, utilizando la metáfora de que la vida es una casa y cada habitación representa una historia distinta. Freeman no propone fórmulas rápidas, sino un proceso basado en preguntas y ejercicios que permiten tomar decisiones con mayor paz y menos culpa:

  • Si la vida fuera una casa, cada habitación representa trabajos, relaciones, temporadas, identidades o formas de pensar nuestros negocios o nuestras empresas.
  • El problema es que muchas de esas habitaciones son invisibles: no sabemos exactamente cuándo entramos ni cuándo salimos, sólo sentimos que algo ya no encaja. Y lo podemos sentir en nuestros cuerpos, en nuestra mente.
  • Entonces deberíamos poder reconocer esas habitaciones, nombrarlas y decidir con más claridad si es momento de quedarte, de preparar la salida o de cruzar el umbral.

Mi conclusión es la siguiente:

Detectar señales silenciosas: Aprender a leer señales, a veces sutiles, a veces para nada sutiles (cansancio crónico, pérdida de sentido, contradicción con tus valores, síntomas de fatiga decisional, pérdida de interés o de la pasión que antes teníamos) que indican que una etapa podría haber terminado.

Distinguir paz vs. evasión: Diferenciar entre una decisión que nace de una paz profunda y una “evasión, esquivar o procrastinar el tema” que en realidad es sólo evitar la incomodidad de cambiar o sostener algo.

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Nombrar red flags: Poner en palabras las señales de alarma en tu contexto actual (trabajo que ya no se alinea, relación que drena: con socios o familia en el trabajo, rol que nos incomoda, negocio que nos deja de gustar), como paso previo a cualquier decisión.

Acompañar los finales sin cierre perfecto: Cómo atravesar salidas que no tienen un “gran final” (no hay despedida ideal, ni reconocimiento, ni claridad externa), pero igual son necesarias. A veces es necesario “dar vuelta la página”, nos va a hacer muy bien.

Trabajar el desfasaje “estoy listo / aún no es el momento”: Encontrar paz cuando internamente ya decidiste pero las circunstancias externas todavía no permiten moverte, y también cuando el contexto empuja al cambio pero vos aún no te sentís preparado o con incertidumbre, y por ende miedo por lo que vendrá. Es bastante usual que un dueño de empresa diga que se va a ocupar del tema “más adelante”, cuando? En 5 años … es la respuesta más habitual.

Como los temas están relacionados, podemos integrarlos a una cuestión central: crear empresas trascendentes, capaces de continuar y crecer sin depender exclusivamente de su dueño o dueños. Si lo logramos, ganamos libertad y reduciremos ataduras, al mismo tiempo que la empresa incrementará su valor. Por supuesto, esto se vincula directamente con la necesidad de alinear los objetivos personales con los objetivos del negocio.

Por Gustavo Schutt, CEPA, consultor especializado en Exit Planning y en aumentar el valor de las empresas. Autor de “La reinvención del dueño”.