No es solo qué comemos: cómo los horarios, el ayuno y la hidratación pueden influir en los episodios de migraña

LA ALIMENTACIÓN PUEDE TENER UN ROL EN LA APARICIÓN DE EPISODIOS DE MIGRAÑA EN ALGUNAS PERSONAS. PERO NO SOLO SE TRATA DE IDENTIFICAR DETERMINADOS ALIMENTOS QUE PODRÍAN ACTUAR COMO DESENCADENANTES, SINO TAMBIÉN DE PRESTAR ATENCIÓN A CUÁNDO Y CÓMO SE COME O SE BEBE. UNA REVISIÓN RECIENTE DE 36 ESTUDIOS SOBRE EL TEMA MOSTRÓ QUE EL AYUNO Y SALTARSE COMIDAS PUEDEN ESTAR ASOCIADOS CON LA APARICIÓN DE EPISODIOS DE MIGRAÑA.

En los últimos años, el abordaje de la migraña ya no busca únicamente tratar el dolor durante el episodio, sino también trabajar en su prevención y en la identificación de aquellos factores que pueden favorecer su aparición. En este contexto, mantener una alimentación regular y equilibrada puede contribuir al manejo de las migrañas. “Una alimentación regular y equilibrada ayuda a prevenir y controlar las migrañas, ya que los patrones de alimentación irregulares pueden funcionar como predictores de ataques al igual que la falta de hidratación adecuada” , afirma la Licenciada Perla Manera, nutricionista del equipo de Alcat Test de Diagnóstico Maipú y Labmedicina.

La migraña es más que un dolor de cabeza: La migraña sin aura suele presentarse con un dolor intenso, frecuentemente de un lado de la cabeza, que puede empeorar con el movimiento y acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz, los ruidos y los olores. La migraña con aura, en tanto, puede presentar síntomas neurológicos transitorios antes o durante el episodio, como alteraciones visuales, hormigueos o dificultades para hablar.

Además, existen diferentes tipos y formas de presentación de la migraña, entre ellas la migraña menstrual y la migraña crónica, que se caracteriza por presentar dolor de cabeza 15 o más días al mes durante más de tres meses.

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Comer y beber
Saltarse comidas, especialmente durante períodos prolongados, puede funcionar como un desencadenante de migraña en algunas personas. Por eso, mantener horarios regulares de alimentación es una de las recomendaciones que pueden contribuir a prevenir los episodios.

“Los patrones de alimentación desorganizados inciden en la aparición de migrañas —puntualiza la Licenciada Manera—. Si se come en forma ordenada y se presta atención a los alimentos que se ingieren, es posible identificar aquellos factores que pueden estar asociados a la aparición de los episodios. Cuanto más irregulares son los horarios de alimentación, más difícil resulta reconocer estos patrones”.

Otro aspecto que muchas veces no se tiene en cuenta es la hidratación. La deshidratación también puede actuar como desencadenante de migraña en algunas personas. “Mantener una adecuada hidratación es importante para el funcionamiento de todo el organismo. Por eso, incorporar líquidos (preferentemente agua) de manera regular durante el día es parte de los hábitos que pueden ayudar a prevenir una crisis”, explica la especialista.

Cuando aparece la sensación de sed ya estamos alrededor de un 2% deshidratados. La boca seca, la orina más oscura, la fatiga y los calambres pueden ser algunas señales de deshidratación. Mantener una buena hidratación y evitar un consumo de alcohol puede contribuir a reducir posibles factores.

Cómo identificar posibles desencadenantes
La relación entre determinados alimentos y la migraña ha sido estudiada y, entre los alimentos y bebidas que algunas personas identifican como posibles desencadenantes se encuentran el alcohol, el café, algunos quesos, chocolates y carnes procesadas, entre otros.

Sin embargo, no existe una lista universal de alimentos que deban evitar todas las personas que sufren migraña. La respuesta puede variar de una persona a otra y, en algunos casos, un alimento puede desencadenar un episodio solo cuando se combina con otros factores, como falta de sueño, estrés, ayuno o deshidratación.

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“Por eso es importante evitar restricciones alimentarias innecesarias y elegir alimentos sin procesar. Una herramienta sencilla es llevar un registro de los episodios de migraña y de los hábitos de esos días: qué se comió, cuánto se durmió, cuánto líquido se tomó y si hubo situaciones de estrés. Esto puede ayudar a identificar patrones individuales y conversar con un profesional de la salud sobre las estrategias más adecuadas”, señala la Licenciada Manera.

Cuando existe la sospecha de que determinados alimentos pueden estar relacionados con la aparición de los episodios, también pueden realizarse tests de sensibilidades alimentarias que permiten evaluar la respuesta individual frente a distintos alimentos y aditivos. Estos estudios pueden aportar información complementaria para orientar, junto con un profesional de la salud, las decisiones nutricionales y evitar restricciones innecesarias.

“Lo importante es no eliminar alimentos de manera indiscriminada. En algunos casos, conocer las sensibilidades individuales puede ayudar a comprender mejor la relación entre la alimentación y los síntomas y a diseñar una estrategia nutricional personalizada”, señala la Licenciada Manera.

Organizar una alimentación variada y equilibrada, mantener horarios regulares de comida, hidratarse adecuadamente y prestar atención a los posibles desencadenantes son algunas de las medidas que pueden contribuir al manejo de la migraña. Ante episodios frecuentes o cambios en las características habituales del dolor, es importante realizar una consulta médica para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados.