EL ÍNDICE DE SALUD MENTAL DE TELUS HEALTH, PRESENTA DATOS ALARMANTES SOBRE EL ÁMBITO LABORAL: EL 29% DE LOS TRABAJADORES EN EL PAÍS AFIRMA QUE SU RENDIMIENTO SE VE DIRECTAMENTE AFECTADO POR SU SALUD MENTAL, CON UNA PÉRDIDA DE PRODUCTIVIDAD EQUIVALENTE A 49 DÍAS LABORALES AL AÑO.
Entre los factores que identifica el estudio, el miedo a hablar del tema y el temor a ser juzgados en la oficina agravan el problema, haciendo que muchos sufran en aislamiento, lo que impacta tanto en el bienestar de los equipos como en los resultados del negocio.
TELUS Health, compañía global especializada en tecnología aplicada a la salud y bienestar, presenta, junto con Aon, el Índice de Salud Mental sobre productividad en el trabajo en Argentina. El informe revela que casi el 30% de los trabajadores en el país reconoce que su salud mental está afectando negativamente su productividad.
El impacto de este fenómeno es profundo. El estudio revela que para estos trabajadores la pérdida de productividad equivale en promedio a 49 días laborales al año, frente a los 23 días de quienes no reportan este malestar. Esta diferencia equivale a más de cinco semanas completas de capacidad productiva que se desvanecen debido a la falta de contención adecuada.
El punto de partida del país es desafiante. Argentina obtuvo 60,1 puntos sobre 100, frente a un promedio regional de 64,9: el puntaje más bajo de los diez países relevados. El 88% de los trabajadores se ubica en un perfil de riesgo moderado o alto. El bienestar económico pesa: el 54% de los trabajadores revelaron no tener ahorros de emergencia y el 42% señala a sus finanzas personales como su principal fuente de estrés.
Detrás de estos puntajes se esconde un desgaste cotidiano. El 79% de los empleados en Argentina sigue yendo a trabajar al menos un día a la semana sintiéndose física o mentalmente mal. Aunque la oficina no siempre sea el origen del problema, las personas inevitablemente llevan esa carga a su jornada.
El costo más visible que enfrentan las organizaciones en esta materia es el ausentismo: se registra, se mide y forma parte de los indicadores de RR. HH. Pero no es el más significativo según el estudio. El mayor costo es el presentismo, trabajar sintiéndose mal, invisible en los indicadores tradicionales. En Latinoamérica, el 74% de los trabajadores trabaja al menos un día a la semana sintiéndose mal. Estas son personas que se conectan a reuniones, responden correos y cumplen su horario, pero lo hacen con menos capacidad para concentrarse, decidir e innovar, impactando directamente su productividad. En Argentina, quienes tienen un puntaje de 40 o menos pierden al menos cinco días más de productividad al año que quienes alcanzan un puntaje óptimo de 80 o más.
“Estar presente no es lo mismo que estar bien, ni que ser productivo”, afirma Magdalena Olazábal, líder de TELUS Health para Latinoamérica. “El ausentismo lo vemos en los KPIs tradicionales; el presentismo, no, y es ahí donde está el mayor costo para las organizaciones. Por eso el primer paso es medir. Ya que lo que no se mide, se paga: en ausentismo, en presentismo y en productividad perdida”.
El impacto de esta carga no se distribuye de manera uniforme. Los trabajadores más jóvenes son quienes enfrentan mayores dificultades: los menores de 40 años tienen casi un 70% más de probabilidades de afirmar que su salud mental afecta su productividad, comparados con sus colegas mayores de 50, y el 83% trabaja sintiéndose mal al menos una vez por semana, frente al 70% de los mayores de 50.A su vez, el impacto recae fuertemente en las mujeres, con un 84% asistiendo a trabajar sintiéndose mal al menos un día a la semana, frente al 75% de los hombres.
Sin embargo, el obstáculo más grande que cruza a toda la fuerza laboral, sin importar su perfil, es el miedo a ser juzgado. Hoy, el 69% de los trabajadores en Argentina teme que sus opciones de carrera se vean limitadas si su empleador supiera que tiene un problema de salud mental. Y uno de cada cinco trabajadores revela no poder hablar abiertamente del tema con su jefe o sus compañeros. Cuando pedir ayuda se percibe como un riesgo, las personas no lo hacen y el problema queda fuera de la vista de la organización.
Según Olazábal, “Para las organizaciones, el camino tiene tres frentes. Anticipar, midiendo el nivel de salud mental y bienestar de la fuerza laboral con herramientas basadas en evidencia para diseñar acciones focalizadas en lugar de iniciativas genéricas. Empoderar, formando a la organización para reducir el estigma y a los líderes para reconocer señales y derivar a tiempo. Y responder, con apoyo accesible, visible y confiable. Así ganan todos: las personas reciben las herramientas y el apoyo que necesitan y las organizaciones, operan con equipos con mayor bienestar y más productivos.”





