LAS INVERSIONES EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL CRECEN A UN RITMO RÉCORD, PERO LA MAYORÍA DE LAS ORGANIZACIONES TODAVÍA NO LOGRA TRANSFORMAR ESA APUESTA EN MEJORAS CONCRETAS PARA EL NEGOCIO. NEURALSOFT ANALIZA QUÉ TIENEN EN COMÚN LAS EMPRESAS QUE SÍ ESTÁN CAPTURANDO VALOR Y POR QUÉ EL VERDADERO DIFERENCIAL YA NO ESTÁ EN INCORPORAR MÁS HERRAMIENTAS, SINO EN CONSTRUIR UNA BASE SÓLIDA DE GESTIÓN SOBRE LA CUAL LA IA PUEDA GENERAR RESULTADOS.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en una prioridad estratégica. Las inversiones crecen, las organizaciones aceleran proyectos de adopción y prácticamente ninguna empresa quiere quedarse afuera de una tecnología que promete transformar la productividad, la eficiencia y la toma de decisiones.
Sin embargo, detrás del entusiasmo aparece una realidad que comienza a repetirse en distintos estudios internacionales: incorporar inteligencia artificial no garantiza, por sí solo, mejores resultados.
Según el informe Value in Motion de PwC, apenas el 20% de las empresas concentra el 74% del valor económico que hoy genera la inteligencia artificial. En la misma línea, un relevamiento citado por MIT Technology Review indica que el 95% de las organizaciones todavía no obtiene retornos concretos de sus iniciativas de IA generativa, mientras que un estudio de Boston Consulting Group (BCG) revela que solo el 26% logró desarrollar las capacidades necesarias para pasar de las pruebas piloto a una generación sostenida de valor.
Para Germán Viceconti, Director Comercial de NeuralSoft, estos datos muestran que el mercado está entrando en una nueva etapa.
“Hace muy poco la conversación era si las empresas debían incorporar inteligencia artificial. Hoy la discusión es otra: por qué algunas ya están obteniendo resultados concretos mientras otras siguen experimentando sin lograr impacto. La diferencia no está en la herramienta; está en la preparación de la organización para aprovecharla.”
¿Qué están haciendo distinto las empresas que sí capturan valor?
Los estudios muestran que las organizaciones que lograron transformar la inteligencia artificial en una ventaja competitiva comparten un rasgo en común: cuentan con una base de gestión sólida sobre la cual construir.
Procesos estandarizados, información consistente y una visión unificada del negocio aparecen como denominadores comunes entre las empresas que consiguieron escalar sus iniciativas de IA.
En ese escenario, el ERP recuperó un rol estratégico.
Lejos de ser únicamente un sistema para administrar la operación, hoy se convierte en la plataforma que conecta las distintas áreas de la empresa, centraliza la información y construye una única fuente de verdad para toda la organización. Esa base es la que permite que la inteligencia artificial analice información en contexto, detecte patrones y contribuya a una mejor toma de decisiones.
“El ERP volvió a ocupar un lugar central porque es donde vive la operación del negocio. Si la inteligencia artificial necesita contexto para generar respuestas útiles, ese contexto se construye integrando la información de todas las áreas de la empresa. Cuanto más consistente es esa base, mayor es el valor que la IA puede aportar.”, explica Viceconti.
El error más frecuente: empezar por la herramienta y no por el negocio
Para NeuralSoft, uno de los errores más comunes es que muchas organizaciones inicien sus proyectos definiendo qué herramienta de inteligencia artificial incorporar, antes de identificar qué problema del negocio buscan resolver.
Las empresas que hoy obtienen mejores resultados siguieron un camino diferente. Primero fortalecieron su modelo de gestión, consolidaron la información de las distintas áreas, definieron indicadores claros y recién después incorporaron inteligencia artificial para potenciar esos procesos.
No se trata de postergar la adopción de IA, sino de asegurar que exista una estructura preparada para convertir esa tecnología en resultados.
“Las empresas que mejores resultados están obteniendo no empezaron comprando inteligencia artificial. Empezaron definiendo qué problema del negocio querían resolver y cómo iban a medir ese impacto. La tecnología llegó después, como una herramienta para potenciar una estrategia que ya estaba clara.”, sostiene Viceconti.
La próxima ventaja competitiva no será tener más IA
La adopción de inteligencia artificial seguirá creciendo durante los próximos años. Sin embargo, el mercado ya empieza a marcar una diferencia entre las organizaciones que simplemente incorporan herramientas y aquellas que consiguen transformar esa inversión en mejores decisiones, mayor productividad y resultados sostenibles.
Para NeuralSoft, el próximo diferencial competitivo no estará solamente dado por quién tenga acceso a la tecnología más avanzada, sino por quién logre integrarla de manera efectiva a la gestión cotidiana del negocio.
“Dentro de unos años dejará de tener sentido decir que una empresa usa inteligencia artificial, porque prácticamente todas la utilizarán. La diferencia estará en cuáles lograron integrarla a su forma de gestionar el negocio y cuáles simplemente sumaron una herramienta más. La ventaja competitiva seguirá estando en la capacidad de tomar mejores decisiones.”, concluye Viceconti.





