Logística: Cómo bajar costos, responder al consumo y no quedar afuera

LA OPERACIÓN SE VUELVE CADA VEZ MÁS COMPLEJA. SUBEN LOS COSTOS OCULTOS, EL CONSUMIDOR ACELERA LOS TIEMPOS Y EL CRÉDITO NO ACOMPAÑA. SANTIAGO REY ANALIZA LOS CUELLOS DE BOTELLA DEL SECTOR Y EXPLICA CÓMO SORTEARLOS SIN PERDER EFICIENCIA

La logística en la Argentina se mueve bajo presión. No es novedad, pero el nivel de exigencia subió varios escalones. Consumo más dinámico, entregas más rápidas, márgenes más finos. Y en el medio, una operación que tiene que sostener todo sin margen para errores.

Hay tres variables que atraviesan hoy a toda la cadena. Tecnología, talento y eficiencia.

El avance del ecommerce aceleró todo. Los tiempos de entrega se acortaron, la trazabilidad dejó de ser un diferencial y pasó a ser un estándar, y la presión por bajar costos se volvió constante.

En paralelo, la tecnología redefine la forma en que se planifica, se ejecuta y se controla cada tramo de la operación.

Pero el problema no es solo adaptarse a lo nuevo. Es sostener lo básico en un contexto que no ayuda.

Santiago Rey, CEO y founder de WiGou, pone el foco en el punto más concreto de todos: cuánto cuesta mover un paquete en la Argentina.

“Mover un paquete en Argentina cuesta más de lo que parece. No es solo llevarlo de un punto a otro. Es combustible, peajes, mantenimiento, seguros, tiempos muertos, demoras en tránsito y desvíos operativos que no siempre son previsibles”.

A eso se suma el impacto del entorno urbano. La congestión, las restricciones y la falta de planificación no son detalles.

En ese sentido, señala que “el caos también es un costo concreto y se traduce en demoras, menor productividad y mayores gastos”.

La estructura impositiva termina de complejizar el escenario, sobre todo para las empresas más chicas.

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“Ingresos Brutos, tasas municipales, cargas nacionales que se superponen. Es un sistema que obliga a destinar tiempo y recursos solo para cumplir. Para una PyME, eso muchas veces es un límite operativo y un freno a la expansión”, agrega

Del lado de la demanda, hay que decir que el consumidor marca el ritmo: “El cliente compra más, pero también exige más. Quiere entregas rápidas, seguimiento en tiempo real y respuestas inmediatas. Eso obliga a toda la operación a ser más precisa, más flexible y más rápida”.

En ese contexto, el financiamiento aparece como otro cuello de botella. La logística necesita inversión constante y no siempre tiene cómo sostenerla.

“Sin crédito accesible, crecer se vuelve muy difícil. Se genera un descalce permanente entre lo que hay que invertir hoy y lo que se cobra después. Ese gap es un riesgo financiero concreto”, dice Rey.

La discusión ya no pasa por mover mercadería sino por cómo hacerlo con costos controlados y tiempos cada vez más cortos.