LA SALUD SEXUAL FORMA PARTE DEL BIENESTAR GENERAL Y ESTÁ ATRAVESADA POR MÚLTIPLES FACTORES. ENTRE ELLOS, LAS HORMONAS TIENEN UN PAPEL CENTRAL PORQUE INTERVIENEN EN EL DESEO, LA ENERGÍA, EL ESTADO DE ÁNIMO, EL SUEÑO Y TAMBIÉN EN LA MANERA EN QUE NOS VINCULAMOS. COMPRENDER CÓMO FUNCIONAN Y CÓMO CAMBIAN A LO LARGO DE LA VIDA PERMITE ENTENDER MEJOR MUCHAS MODIFICACIONES QUE A VECES APARECEN EN LA SEXUALIDAD Y QUE NO SIEMPRE SABEMOS CÓMO INTERPRETAR.
Los estrógenos participan, entre otras funciones, en la lubricación y en la salud de los tejidos, mientras que la progesterona también forma parte de ese equilibrio hormonal. La oxitocina, por su parte, está asociada al contacto físico, al encuentro y a los vínculos, y favorece sensaciones de conexión y bienestar. Todo este entramado hormonal dialoga permanentemente con nuestro cuerpo, nuestras emociones y el contexto en el que vivimos.
La sexualidad cambia con las etapas de la vida
La perimenopausia y la menopausia son momentos especialmente sensibles a estos cambios. La disminución de estrógenos y progesterona puede generar sequedad vaginal, alteraciones en la lubricación, cambios en el sueño y en el estado de ánimo que, en conjunto, pueden repercutir también en el deseo.
Para muchas mujeres, la menopausia también puede abrir una nueva forma de vivir la sexualidad, con otros tiempos, otras prioridades y una relación diferente con el propio cuerpo. Cuando aparecen síntomas que generan malestar, existen distintas herramientas para acompañarlos, desde tratamientos hormonales de aplicación local hasta terapia hormonal de reemplazo en los casos en que esté indicada. La evaluación debe ser siempre individual, teniendo en cuenta la historia clínica y las necesidades de cada mujer.
El impacto del estrés
Cuando el organismo permanece durante mucho tiempo en estado de alerta, el cortisol puede alterar el equilibrio hormonal y afectar el sueño, la energía, el ánimo y el deseo.
Durante la menopausia, además, la disminución de estrógenos y progesterona modifica algunos mecanismos cerebrales vinculados con la regulación emocional y con la respuesta al estrés. Esto puede hacer que aparezcan con mayor intensidad síntomas como ansiedad, irritabilidad, insomnio o sensación de agotamiento.
En ese equilibrio también interviene la oxitocina. El contacto, el abrazo, la intimidad y los vínculos significativos favorecen su liberación y ayudan a contrarrestar ese estado de alerta. Por eso cuidar los vínculos y el encuentro con el otro también forma parte de una mirada integral sobre la salud.
Salud sexual es también salud general
Hormonas, descanso, estrés, emociones y vínculos están relacionados entre sí y pueden modificar la forma en que una persona se siente y vive su sexualidad.
Por eso, si apareciera alguna incomodidad, disminución del deseo o malestar sostenido, es importante consultar a un profesional que evaluará a cada paciente de manera individual. Con una indicación adecuada, muchas de estas manifestaciones pueden mejorar de forma significativa y favorecer una mejor calidad de vida.
La menopausia marca una transición, no una pérdida. Con información, seguimiento médico y el tratamiento correspondiente cuando sea indicado, puede transitarse de manera plena, con mayor conocimiento del propio cuerpo y una sexualidad satisfactoria.
Dra. Laura Maffei (M.N. 62441), endocrinóloga de amplia trayectoria y referente en estrés. Es directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada y autora del libro Alicia en el país del estrés. @dralauramaffei





