La luz artificial nocturna un factor de estrés ambiental

LA LUZ ARTIFICIAL NOCTURNA EN LOS ECOSISTEMAS URBANOS, ALTERA LOS CICLOS NATURALES DE LUZ Y OSCURIDAD, MODIFICANDO LA BROTACIÓN, LA FLORACIÓN Y LA POLINIZACIÓN DE LAS PLANTAS PRODUCIENDO RIESGOS PARA LA SALUD RELACIONADOS CON LAS ALERGIAS

La contaminación lumínica se ha identificado como una de las formas más generalizadas de contaminación ambiental.

Si bien el exceso o la luz artificial no deseada ya representan un desperdicio de energía, sus impactos ecológicos y en la salud humana también tienen un costo.

Las plantas dependen de la duración natural del día (es decir, el fotoperiodo cantidad de tiempo diario que un organismo –planta o animal- está expuesto a la luz) para regular los eventos fenológicos (fenología: relación entre el clima y los ciclos biológicos de los seres vivos), como la brotación, la floración y la liberación de polen.

La Artificial Light at Night; Luz Artificial Nocturna (ALAN, por sus siglas en inglés), es una forma de estrés ambiental que se está expandiendo rápidamente, pero sus efectos sobre la dinámica del polen y los riesgos para la salud relacionados con las alergias.

Este estudio, “La luz artificial nocturna prolonga la temporada de polen y aumenta la exposición a los alérgenos”,publicado en la revista PNAS Nexus cuyo autor principal es el investigador Brandt Geist del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Vanderbilt, EE.UU., investiga cómo ALAN influye en el momento y la duración de la temporada de polen en el aire y la exacerbación de los riesgos para la salud relacionados con las alergias, lo  que exige su integración en las estrategias de salud pública y planificación ambiental urbana.

Mediante datos de polen en el aire a largo plazo y observaciones de ALAN obtenidas por satélite, el estudio demuestra que la ALAN se asocia con cambios en el momento y una mayor duración de la temporada de polen.

Estos cambios conllevan un mayor número de días y una mayor gravedad de la exposición al polen alergénico, lo que sugiere que la ALAN es un factor determinante del riesgo de alergia que a menudo se pasa por alto. Los hallazgos resaltan la necesidad de incorporar la iluminación nocturna en la planificación de la salud pública, especialmente en las zonas urbanas donde la exposición a la ALAN y la prevalencia de alergias son mayores.

Las alergias estacionales y el asma debe ser una preocupación de la salud pública ya que afectan a miles de personas cada año experimentando síntomas asociados con rinitis alérgica o asma alérgica.

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La mayor parte de la exposición a aeroalérgenos es impulsada por plantas y árboles que son polinizados por el viento, que liberan grandes cantidades de granos de polen pequeños y fácilmente dispersables. El cambio climático, particularmente el aumento de las temperaturas, se ha identificado como un impulsor clave del alargamiento de las temporadas de polen y la intensificación de la concentración del mismo.

En las ciudades, las condiciones ambientales únicas, incluido el efecto de isla de calor urbana; los niveles elevados de contaminación del aire y la mayor exposición a la luz artificial nocturna (ALAN) pueden afectar aún más la dinámica del polen al influir directamente en los ritmos circadianos de las plantas (un regulador complejo sujeto a un ciclo día/noche de luz y temperatura), así como a través de interacciones entre plantas y otras especies.

En las últimas décadas, la iluminación artificial se ha expandido rápidamente por todo el mundo, alterando el régimen de luz diurna natural que ha moldeado la evolución de las plantas durante millones de años. Hoy, más del 80 % de la población mundial vive bajo cielos contaminados por la luz, y se espera que la continua expansión e intensificación de la ALAN ejerza impactos cada vez más pronunciados en la fenología de las plantas.

Las plantas, como ya explicamos, dependen de la duración natural del día (es decir, el fotoperiodo) para regular los eventos fenológicos, como la brotación, la floración y la liberación de polen. La ALAN interrumpe estas señales de luz al extender la duración percibida del día y retrasar el inicio de la oscuridad, activando vías sensibles a la luz que adelantan la floración y prolongan la actividad reproductiva, alterando así las respuestas fenológicas.

En áreas urbanas, como New York, Buenos Aires, Madrid y muchas urbes más donde la ALAN es generalizada, las plantas pueden florecer antes, extender sus períodos reproductivos y retrasar la senescencia otoñal. Estos cambios en la fenología pueden a su vez conducir a temporadas de polen en el aire más tempranas, prolongadas o más intensas, aumentando la duración acumulada y la concentración de polen alergénico en la atmósfera.

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En consecuencia, las poblaciones en áreas contaminadas por la luz pueden experimentar una exposición aumentada y prolongada a aeroalérgenos, exacerbando los riesgos para las personas con afecciones respiratorias alérgicas como la rinitis alérgica y el asma.

Cómo impactan ALAN y CLAN

Sin embargo, el impacto directo de la Contaminación Lumínica Artificial Nocturna (CLAN) sobre el polen en suspensión sigue siendo en gran medida desconocido. Además, no está claro si la Contaminación Lumínica Artificial Nocturna (CLAN) actúa de forma independiente o sinérgica con otras variables ambientales, como la temperatura y la precipitación, para modificar el momento de la temporada de polen o exacerbar el riesgo de alergia al prolongar los periodos de exposición.

Estos resultados se basan en la evidencia existente de que ALAN puede tener impactos ecológicos de amplio alcance.

La CLANes la alteración de la oscuridad natural del cielo por la emisión descontrolada, ineficiente o innecesaria de luces artificiales.

Los hallazgos revelan que la CLAN puede ser un factor determinante del cambio ambiental, influyendo en la duración e intensidad de la exposición estacional al polen mediante alteraciones en su fenología.

Más del 80 por ciento de la población mundial vive bajo cielos contaminados por la luz y la Vía Láctea está oculta para más de un tercio de la humanidad.

La contaminación lumínica afecta incluso a lugares que de otro modo serían prístinos, ya que se observa fácilmente durante la noche a cientos de kilómetros de su fuente en paisajes que parecen intactos por el ser humano durante el día, dañando los paisajes nocturnos incluso en áreas protegidas, como los parques nacionales.

Factores de estrés influyen en la sincronización biológica, un aspecto que los planificadores urbanos y los responsables políticos deberían tener en cuenta al formular estrategias para abordar las consecuencias ecológicas y sanitarias no deseadas de la iluminación nocturna excesiva.

Muchas especies de árboles alergénicos comúnmente plantadas en ciudades, como el Quercus(robles blancos), Morus alba (morera), Platanus(plátano oriental o sicómoro oriental) y Ulmus (olmo americano), contribuyen significativamente a la carga de polen en el aire y se sabe que responden a las señales del fotoperiodo y pueden ser particularmente vulnerables a la alteración fenológica bajo ALAN.

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A medida que aumenta la concienciación sobre la contaminación lumínica, la información científica accesible resulta fundamental para que los defensores del cielo nocturno, los miembros de la comunidad y los responsables políticos puedan combatir eficazmente esta creciente amenaza ambiental, aseveró John Barentine de DarkSky Consulting, LLC

Alejandro Sommer, miembro de DarkSky Int., protege la oscuridad de su provincia: Misiones, Argentina.

Misiones adoptó una ley provincial para la protección del cielo nocturno, basada en los principios de iluminación responsable de DarkSky. Esta ley, incluye un plan provincial integral de protección de la iluminación, no solo en las reservas naturales, también en ciudades y áreas urbanas.

Sommer afirma que: “Lo importante no es encontrar tu estrella, sino en no perderla de vista”

Texto de la Ley XVI – N° 155 https://digestomisiones.gob.ar/archivospdf/1688735179_Ley%20XVI%20-%20N°%20155.pdf

Conclusión

ALAN está asociado tanto con un inicio más temprano de la liberación de polen como con un final más tardío de la temporada de polen, lo que prolonga sustancialmente la temporada de polen.

ALAN adelanta el inicio y retrasa el final de la actividad del polen, extendiendo la duración de la temporada de polen, especialmente en condiciones cálidas.

Los cambios fenológicos inducidos por ALAN podrían estar contribuyendo a un mayor riesgo para la salud y una mayor carga de exposición para quienes padecen alergias.

La ALAN podría actuar como otro factor de estrés ambiental relevante, junto con la temperatura y la precipitación.

Las estrategias de mitigación de la contaminación lumínica, como el blindaje de las luminarias, la reducción de los niveles de luz, el uso de iluminación con sensor de movimiento y la minimización de las emisiones de luz del espectro azul, podrían ayudar a reducir los impactos en la vegetación urbana y la carga para la salud de las fuentes alergénicas.

Por Prof. Norberto Ovando* y Tec. Lourdes Pereira Gallardo**
*Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y,
Educación y Comunicación (CEC)
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)
**Coordinadora Dpto. Salud Ambiental y Turismo
Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)