EN ESTE DÍA INTERNACIONAL DE LAS JUVENTUDES Y FRENTE A LAS TRANSFORMACIONES DEMOGRÁFICAS QUE ATRAVIESAN ARGENTINA Y LA REGIÓN, COMPRENDER LAS ASPIRACIONES, DECISIONES Y REALIDADES DE LAS JUVENTUDES RESULTA INDISPENSABLE PARA APOYARLES A QUE ALCANCEN PLENAMENTE SU POTENCIAL. NI PÁNICO NI METAS DE POBLACIÓN: LA RESPUESTA EXIGE AMPLIAR OPORTUNIDADES DE DESARROLLO Y GARANTIZAR LA LIBERTAD DE CADA PERSONA PARA DECIDIR SOBRE SU PROYECTO DE VIDA.
Cada 12 de agosto, el Día Internacional de las Juventudes, ofrece una oportunidad para reflexionar sobre las transformaciones sociales a partir de la mirada de quienes están construyendo el presente y definirán buena parte del futuro de nuestras sociedades. En los últimos años, el debate público en torno a la dinámica de la población suele centrarse en tasas de fecundidad en descenso y curvas de envejecimiento. Sin embargo, los indicadores demográficos, por sí solos, no explican toda la realidad. Detrás de cada cifra existen trayectorias individuales, aspiraciones y un balance constante entre lo que se desea y lo que resulta posible, considerando los contextos que rodean a cada persona joven en su entorno específico.
Comprender esas aspiraciones es especialmente importante en América Latina y el Caribe, donde viven alrededor de 157 millones de jóvenes que representan una enorme oportunidad para el desarrollo de la región. Las decisiones que tomemos hoy sobre educación, empleo, vivienda, salud y cuidados determinarán en gran medida las oportunidades que tendrán para desarrollar su potencial y construir los proyectos de vida que desean.
Poner el foco en las juventudes implica atender de manera prioritaria la realidad de las mujeres jóvenes. Esto exige fortalecer la autonomía reproductiva: continuar trabajando en la prevención de embarazos no intencionales en la adolescencia y asegurar las condiciones para que, quienes desean tener hijos, puedan hacerlo.
La evidencia reciente muestra que las juventudes no renuncian a formar familias sino que cuando proyectan su futuro emergen expectativas sobre el bienestar personal, el desarrollo profesional y la formación de hogares. La consulta global Vidas, decisiones y futuro (Lives, Choices and Futures), desarrollada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), indagó en las percepciones de más de 108.000 personas jóvenes conectadas digitalmente de entre 18 y 39 años en 73 países, entre los que se encuentra Argentina. Sus resultados ofrecen una ruta para comprender qué piensan, sienten y proyectan las juventudes de hoy.
A pesar de las dificultades del entorno, dos tercios de la población joven encuestada manifiestan una actitud positiva respecto a su futuro. La gran mayoría expresa el deseo de vivir en pareja o formar una familia, ubicando la opción de tener dos hijos como el ideal más frecuente. La evidencia invita a mirar más allá de las cifras de fecundidad y comprender la distancia que existe entre ese ideal y las posibilidades para concretarlo.
A su vez, cerca de un 88% de las personas consultadas señala la seguridad financiera como un factor determinante para decidir tener hijos; y enla misma línea, un 87% ubica al empleo estable y la independencia económica como un requisito esencial. A esto se suman el acceso a una vivienda adecuada y la búsqueda de madurez emocional, mencionada por un 85% de las y los jóvenes.
Esta realidad global encuentra un eco directo en la región y en el país. El estudio Deseos reproductivos en la encrucijada, del UNFPA en Argentina permite entender cómo las tendencias internacionales se expresan en las experiencias y aspiraciones de las personas en Argentina, aportando evidencia de valor estratégico para la gestión pública.
Esta primera encuesta de intenciones reproductivas en el país confirma que los proyectos de tener hijos están estrechamente relacionados con las oportunidades y situaciones socioeconómicas. Las trayectorias laborales discontinuas, las dificultades para conciliar la vida productiva con las tareas de cuidado y la falta de horizontes económicos previsibles influyen al momento de decidir tener hijos, o bien al considerar ampliar la familia.
Garantizar las autonomías, incluyendo la reproductiva, implica asegurar las condiciones materiales y los servicios públicos necesarios para que cada persona decida libremente si tener hijos o no, cuándo y cuántos tener.
Responder a este escenario exige avanzar en políticas públicas integrales. Significa fortalecer los sistemas de cuidados para que la crianza no recaiga de forma desproporcionada sobre las mujeres, promover empleos de calidad para la juventud, ampliar el acceso a la vivienda y garantizar servicios universales de salud sexual y reproductiva. Significa, en definitiva, invertir en las juventudes y generar un entorno de oportunidades y certezas sociales donde puedan desarrollar plenamente sus capacidades y proyectar sus vidas y sus familias de acuerdo a sus aspiraciones.
Frente a las transformaciones demográficas, la respuesta estratégica no es centrarse en los números, sino en las personas: en su libertad, sus derechos y las certezas materiales necesarias para que cada joven pueda, verdaderamente, vivir la vida que proyecta.
Por Paula Narváez, Directora Regional del UNFPA en América Latina y el Caribe.






