DURANTE MUCHO TIEMPO, LA GARANTÍA DE ALQUILER FUE VISTA COMO UNA HERRAMIENTA MÁS DENTRO DE UNA OPERACIÓN INMOBILIARIA. UN DOCUMENTO NECESARIO PARA FIRMAR EL CONTRATO. SIN EMBARGO, LA DINÁMICA DEL MERCADO CAMBIÓ Y HOY SU ROL ES MUY DIFERENTE: SE CONVIRTIÓ EN UNA HERRAMIENTA QUE APORTA PREVISIBILIDAD, PROFESIONALIZA LAS OPERACIONES Y GENERA CONFIANZA ENTRE PROPIETARIOS, INQUILINOS E INMOBILIARIAS.
Desde Finaer lo vemos todos los días. Acompañamos más de 100.000 contratos garantizados y trabajamos junto a una red de 10.000 inmobiliarias en todo el país. Esa experiencia nos permite observar una tendencia clara: quienes participan en una operación ya no buscan únicamente cerrar un alquiler, sino hacerlo con respaldo y seguridad.
Este cambio responde, en parte, a un mercado que ganó dinamismo. Las operaciones necesitan resolverse con mayor rapidez y los propietarios priorizan mecanismos que les den certezas frente a un eventual incumplimiento. En ese contexto, las garantías integrales basadas en contratos de fianza dejaron de ser una alternativa para transformarse en una solución cada vez más elegida.
El valor de este modelo no se limita al pago del alquiler. También contempla obligaciones como expensas, servicios, tasas municipales y, cuando es necesario, la gestión legal para recuperar el inmueble. Ese respaldo integral reduce la incertidumbre y permite que cada parte conozca con claridad cuáles son sus derechos y obligaciones.
Al mismo tiempo, observamos otro cambio relevante: la confianza ya no depende únicamente de la trayectoria comercial de una empresa. La solvencia financiera pasó a ocupar un lugar central. Cada vez son más los propietarios e inmobiliarias que preguntan quién responde efectivamente ante un incumplimiento y qué respaldo patrimonial existe detrás de la garantía. En ese escenario, la transparencia deja de ser un diferencial para convertirse en una condición indispensable.
La evolución de las garantías también ayudó a resolver uno de los principales desafíos históricos del mercado argentino: el acceso. Cada vez menos personas cuentan con una garantía propietaria tradicional, especialmente en los grandes centros urbanos o en operaciones comerciales. A partir de modelos de evaluación crediticia y análisis de perfiles, hoy es posible ampliar las oportunidades de acceso tanto para viviendas como para locales e inmuebles industriales, sin resignar seguridad para el propietario.
Nuestra experiencia también muestra que el mercado suele ser más ordenado de lo que muchas veces se percibe. En Finaer, menos del 5% de los casos de incumplimiento llega a instancia judicial. Detrás de ese indicador hay procesos de evaluación, seguimiento y gestión que permiten resolver la mayoría de las situaciones antes de que escalen a un conflicto legal.
La profesionalización del mercado inmobiliario no depende únicamente de cambios regulatorios. También se construye a partir de herramientas que reduzcan riesgos, generen previsibilidad y fortalezcan la confianza entre las partes. En ese camino, las garantías dejaron de ser un requisito administrativo para convertirse en un componente estratégico de cada operación. Y todo indica que ese cambio llegó para quedarse.
Por Anabella Tarrio Godoy, Gerente General de Finaer (@garantias_finaer)
