AL MENOS UN TERCIO DE LOS PACIENTES ADULTOS EXPERIMENTA NIVELES SIGNIFICATIVOS DE ANSIEDAD, ANGUSTIA O INCOMODIDAD AL SOMETERSE A UNA RESONANCIA MAGNÉTICA (RM)
El miedo a la máquina y al encierro provoca la interrupción de cientos de miles de exámenes vitales al año
Aunque es uno de los mayores avances en la historia de la medicina por su capacidad de ver el interior del cuerpo humano de forma no invasiva y sin usar radiación, la Resonancia Magnética (RM) se convirtió en una fobia silenciosa para miles de personas. Un estudio publicado en el Journal of Magnetic Resonance Imaging revela que al menos un tercio de los pacientes adultos reporta angustia, ansiedad moderada o incomodidad severa al enfrentarse a este examen1.
¿La razón principal? No es el dolor. Investigaciones revelan que el 65% de los pacientes experimenta angustia por la incapacidad de moverse, el 61% sufre por la larga duración del estudio, y casi la mitad (48%) entra en pánico por el estrecho tamaño del “tubo” o escáner2.
El impacto de este fenómeno, conocido clínicamente como claustrofobia médica, es alarmante: hasta un 15% de los pacientes desarrolla reacciones de ansiedad tan graves que se ven obligados a cancelar el procedimiento de manera prematura o requieren intervenciones con sedación anestésica para poder completarlo. Además, el miedo provoca movimientos involuntarios en los pacientes que arruinan las imágenes y obligan a repetir el escaneo. Esto es lo que sucede en Estados Unidos, donde se calculan aproximadamente 700.000 pruebas incompletas anuales que generan pérdidas de hasta 310 millones de dólares para el sistema de salud3.
El fin de las máquinas frías: la humanización del diagnóstico
Ante esta crisis que retrasa diagnósticos vitales como el cáncer o padecimientos cardiovasculares, la industria tecnológica de la salud tuvo que replantear el diseño de sus equipos desde cero. La solución ya no solo pasa por obtener imágenes más nítidas, sino también por transformar radicalmente la experiencia del usuario (UX) para reducir el estrés psicológico del paciente.
“Durante años, la industria tecnológica se enfocó exclusivamente en obtener imágenes más nítidas, olvidando que dentro del equipo hay una persona vulnerable. Hoy sabemos que la mayor precisión clínica no sirve de nada si el paciente no logra completar el estudio por miedo o angustia. Nuestro desafío es adaptar la tecnología al paciente y no al revés, creando entornos empáticos que humanicen el diagnóstico y transformen por completo la experiencia de la salud”, afirmó Andrés Weiss, Gerente de Resonancia Magnética en Siemens Healthineers Cono Sur.
A medida que los sistemas de salud buscan ser más eficientes, las estrategias para mitigar el miedo al diagnóstico demuestran que la medicina del futuro requiere entornos empáticos que entiendan y alivien la vulnerabilidad humana con soluciones que realmente transformen la atención y los resultados.






