Finca, Selva, Mallorca

LAS CASAS TIENEN LA CAPACIDAD DE CONVERTIRSE EN ESPEJOS DE UN TIEMPO, DE UNA CULTURA Y DE UNA MANERA DE HABITAR. EN LA ISLA DE MALLORCA, AL PIE DE LA SERRA DE TRAMUNTANA, SE LEVANTA LA FINCA SELVA, LA SEGUNDA RESIDENCIA DEL UNIVERSO VIPP, QUE INAUGURA UN CAPÍTULO DONDE LA TRADICIÓN MEDITERRÁNEA SE ENLAZA CON LA SOBRIEDAD ESCANDINAVA.

La historia de Vipp comenzó en 1939 con un pedal bin diseñado por Holger Nielsen, un objeto que se transformó en ícono y que dio origen a una marca que hoy abarca cocinas, muebles, luminarias y experiencias arquitectónicas. Tras el éxito de los Vipp Guesthouses, alojamientos singulares en destinos como Lofoten, México o Tasmania, la firma avanza hacia un concepto más permanente: Vipp Residences, viviendas de diseño ofrecidas bajo un modelo de copropiedad.

El primer ensayo fue en Kythnos, Grecia, con un proyecto del arquitecto Sigurd Larsen que agotó sus 12 participaciones. Ahora, la apuesta se traslada a Mallorca, donde la Finca Selva se convierte en un manifiesto de cómo la arquitectura local puede dialogar con la estética nórdica. Diseñada por el estudio AP3+, la villa de 591 m² se construyó con técnicas tradicionales y piedra mallorquina, logrando un equilibrio entre rusticidad y simplicidad contemporánea.

El entorno es parte esencial de la experiencia: 14.300 m² de terreno privado, jardines diseñados, terrazas abiertas, una piscina de agua salada y vistas que se extienden desde las montañas hasta la bahía de Alcudia. En el interior, vigas de madera, materiales naturales y una atmósfera serena invitan a habitar el espacio como si fuera un refugio.

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La propuesta se articula a través de un modelo de copropiedad de 1/12, que permite acceder a una residencia arquitectónica plenamente equipada sin las cargas económicas y logísticas de una segunda vivienda tradicional. Kasper Egelund, CEO y tercera generación de la familia Vipp, lo explica con claridad: “Pasar de alquilar una casa de vacaciones a poseerla es un sueño para muchos, incluido yo. Recuerdo los buenos momentos con mis abuelos en su casa de vacaciones, y ha sido importante para mí dar a mi familia las mismas memorias de un segundo hogar lleno de momentos de descanso”.

La reflexión sobre la propiedad se acompaña de una mirada pragmática: “Poseer una segunda casa es como asumir un segundo trabajo. Más allá del esfuerzo de mantenerla, está la carga financiera. Y sin embargo, la mayoría de las segundas casas permanecen vacías casi el 90% del año. Es un activo hermoso, sí, pero increíblemente infrautilizado y costoso”.

La Finca Selva se convierte así en un modelo alternativo, donde la pertenencia se comparte y la experiencia se multiplica. Los propietarios acceden además al universo Vipp en su totalidad, con beneficios y prioridad en los Guesthouses de todo el mundo, desde Upstate New York hasta Tasmania.

El lanzamiento oficial está previsto para el 12 de mayo, con acceso para los propietarios a partir de julio de 2026. La finca mallorquina se suma a un mapa que seguirá expandiéndose hacia nuevos destinos, siempre con la premisa de combinar raíces locales con la identidad escandinava.

Más que una casa, la Finca Selva es un manifiesto sobre cómo habitar el tiempo presente: un espacio donde la memoria mediterránea se encuentra con la precisión nórdica, donde la arquitectura se convierte en un puente entre culturas y donde la idea de propiedad se redefine en clave de comunidad.

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Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello