IDALMIS MENÉNDEZ, EXESPOSA DE ALEX CASTRO SOTO DEL VALLE (UNO DE LOS HIJOS DE FIDEL CASTRO) OFRECIÓ UNA PERSPECTIVA ÍNTIMA Y CRÍTICA SOBRE LA REALIDAD DE CUBA BAJO EL RÉGIMEN DE LOS CASTRO. RELATÓ SUS EXPERIENCIAS PERSONALES Y FAMILIARES, EVIDENCIANDO LA PROFUNDA DESIGUALDAD ENTRE LA ÉLITE GOBERNANTE Y EL PUEBLO CUBANO. “YO CREO QUE FIDEL HA ENVIADO A ASESINAR GENTE MIENTRAS ESTÁBAMOS TODOS EN LA MESA”, DIJO.
Idalmis Menéndez, exnuera de Fidel Castro, reclamó hoy por la liberación de los presos políticos en Cuba y afirmó hoy que se necesita “una intervención militar y humanitaria para liberar el país” dado que la isla se está “desangrando” en las manos del poder comunista, con un pueblo que está “hambriento”.
Desde su exilio en España, donde reside hace más de dos décadas, Idalmis Menéndez decidió romper el silencio para denunciar “la hipocresía de la cúpula gobernante” en la isla. Quien fuera esposa de Alex Castro Soto del Valle —uno de los hijos del dictador Fidel Castro con Dalia Soto del Valle— describió una realidad fracturada entre la miseria del pueblo y los privilegios de una familia que vive bajo sus propias reglas.
Para Menéndez, las recientes apariciones en redes sociales de Sandro Castro, nieto de Fidel, no son más que “una falta de respeto al pueblo cubano y a las carencias que siempre ha vivido”, asegurando que lo que Cuba necesita no es caridad de un Castro, sino libertad para instaurar una economía de mercado.
La entrada de Idalmis a ese círculo íntimo de poder ocurrió de manera abrupta en 1994, a raíz de una crisis de salud. Mientras en los policlínicos comunes no había ni un balón de oxígeno ni spray de salbutamol, su entonces pareja la llevó a la clínica de los altos funcionarios.
“Allí tenían de todo… fue la primera vez que recibí un tratamiento que ya se utilizaba en otros países más desarrollados”, recordó la mujer en declaraciones a la señal latinoamericana de noticias DNEWS. Y señaló que para la élite el embargo no era un obstáculo: “Ahí el bloqueo no funcionaba… llegaban medicamentos directamente de Estados Unidos”.
Esta opulencia se extendía a la mesa de Punto Cero, como se conocía la antigua residencia principal y refugio de Fidel Castro en el barrio Siboney, La Habana. Allí se consumían alimentos desconocidos para el cubano promedio, como salmón ahumado, carnero y quesos importados.
Idalmis relató a DNEWS que Fidel Castro ignoraba las leyes ambientales para satisfacer caprichos personales: “Pescaban las langostas e incluso tortugas, que estaban bajo protección, pero él hacía lo que quería”.
La exnuera del dictador ofreció una visión dual de Fidel Castro, a quien definió como un “narcisista total”. Por un lado, el abuelo afectuoso; por el otro, el “dictador iracundo” capaz de dar un puñetazo en la mesa y llamar directamente al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) para exigir que se cambiara el enfoque de una noticia.
La exnuera del líder cubano destacó especialmente la hipocresía del régimen durante la visita de Juan Pablo II en 1998. Mientras públicamente se mostraba conciliador, en la intimidad de una cena familiar, Fidel estalló ante las críticas políticas del Pontífice transmitidas por televisión: “Faltó el respeto al Papa, usó palabras horrorosas… lo estaba utilizando solo para mejorar su imagen internacional”.
La crónica de sus años en la cúpula también incluye el ascenso de figuras internacionales, como Hugo Chávez. Según Idalmis, Fidel mandó a preparar una mansión en El Laguito —conocida como la “Casa de los Murciélagos”— plagada de micrófonos y cámaras para alojar al Papa, pero ante el rechazo de la Iglesia, el lugar terminó siendo el refugio de Chávez antes de su consolidación en el poder.
Menéndez sostiene que, en esos encuentros de fin de semana en los cayos privados, junto a funcionarios como Carlos Laje y Felipe Pérez Roque, se fraguaron los acuerdos de petróleo por médicos y otras operaciones oscuras. “Estoy segura de que, mientras comía con nosotros, se levantaba a dar órdenes de encarcelar o asesinar”, sentenció Idalmis, refiriéndose a hechos como el hundimiento del remolcador 13 de marzo, en 1994.
Hoy, Idalmis Menéndez utiliza su testimonio para pedir por la “libertad de los presos políticos” y una intervención internacional que asista a un pueblo que considera “desarmado y hambriento”. Su conclusión es tajante frente a la crisis que atraviesa la isla: “Cuba vive en una catástrofe desde el año 59… los Castro han sido y siguen siendo el problema”.

