VIKTOR KANE ES UN ESCRITOR ESPAÑOL, SURGIDO DE LA GALICIA PROFUNDA, QUE IMPACTA CON SU PRIMERA NOVELA TITULADA “SIN TESTIGOS”, UN THRILLER PSICOLÓGICO QUE INDAGA EN LA MENTE HUMANA A TRAVÉS DEL DESPLOME DE UN PSICÓLOGO. DOS MUJERES, CADA UNA A SU MANERA, IMPLOSIONAN LA SEGURIDAD DEL PROFESIONAL DE LA SALUD MENTAL.
Viktor Kane también impacta por ser un escritor sin identidad. ¿Qué cómo es eso? Pasen y lean la entrevista, especial para norteenlinea.com, con un autor que no dejará indiferente a nadie
¿De qué trata “Sin testigos”?
V.K.: – Un psicólogo recibe a una paciente que parece saber demasiado sobre su pasado. Ese hombre es David, el único superviviente de un incendio en el que perdió a su familia diecisiete años atrás. Desde entonces ha construido una vida muy ordenada, con poco espacio para que nada se salga de lo previsto. Le funciona hasta que esa mujer entra en consulta y una periodista, que acaba de instalarse en su edificio, empieza a hacer preguntas.
Hay varias muertes y una explicación de lo ocurrido que empieza a resultar difícil de sostener. David intenta conservar el control mientras se le desordena precisamente aquello que le permitía sentirse seguro. Y tiene un problema añadido: cuanto más necesitas averiguar sobre él, más dependes de lo que él recuerda y está dispuesto a contar. Yo tendría cuidado con concederle toda nuestra confianza demasiado pronto.
¿Te interesa escribir sobre los laberintos de la mente humana?
V.K.: – Muchísimo. Me interesa alguien capaz de hacer daño y encontrar después una explicación que le permita seguir viviendo tranquilamente. Esa explicación puede estar tan bien construida que llegues a comprenderla, incluso cuando te repugna lo que ha hecho. Ahí hay un conflicto que me apetece escribir. Resolver un personaje diciendo que «está loco» y pasar a la siguiente escena me interesa bastante poco. Quiero saber cómo ha llegado hasta ahí y qué se está contando para poder soportarlo.
En la presentación de Bueu hicimos un juego llamado El crimen que nadie vio. Todos recibían la misma escena: una mujer aparecía muerta en un salón donde había dos copas de vino y un reloj detenido a las 23:17. Tenían que explicar qué había ocurrido y añadir un detalle que no figuraba en el texto. Al comparar las respuestas aparecieron historias distintas, aunque habíamos entregado exactamente la misma información. Me interesaba mucho esa parte que cada persona había puesto por su cuenta.
También estamos trabajando con esa participación en la aplicación VIKTOR KANE, que es gratuita y está disponible para iOS. Incluye juegos narrativos y pruebas en las que tienes que interpretar información. El Protocolo de Identidad, por ejemplo, juega con cómo observas y reaccionas cuando aparece una nueva evidencia. Me apetecía probar qué ocurre cuando, además de seguir una historia, tienes que responder tú.
En tu primera novela el psicólogo, profesional que conoce los conflictos de la mente humana, ve derribadas sus certezas. ¿Cuál es el perfil de este personaje?
V.K.: – Necesita que las cosas sigan en su sitio. Sus horarios y la organización de su casa tienen muchísimo peso en su vida. Al principio puedes ver a alguien disciplinado, incluso admirar esa capacidad de control. Después empiezas a entender cuánto esfuerzo le cuesta mantenerla y qué está intentando contener con ella.
Que sea psicólogo también influye en cómo lo miramos. Tendemos a concederle autoridad para interpretar lo que ocurre, y me interesaba aprovechar esa confianza. Quería que pudieras preocuparte por él mientras empezabas a cuestionar sus explicaciones. Que entender su sufrimiento no resolviera automáticamente tus dudas sobre él.
Tampoco quería presentarlo como un fraude profesional porque sea vulnerable. Puede ayudar a otras personas y necesitar ayuda. Su formación no le concede una salida de emergencia cuando el pasado empieza a alcanzarlo.
Luego, de algún modo, el quiebre emocional del psicólogo lo representan dos mujeres. Cuéntanos de ellas.
V.K.: – Carla es su paciente. Lo inquietante de ella está en lo que parece saber y en el lugar desde el que lo dice. David debería poder escucharla con cierta distancia profesional, pero sus palabras empiezan a afectarlo de una manera que ya no puede mantener fuera de la consulta. Hay algo muy incómodo en intentar comprender a alguien mientras te preguntas cuánto sabe esa persona sobre ti.
Nora es su nueva vecina y es periodista. Observa, investiga y no se queda satisfecha con una respuesta porque esté bien formulada. Tú esa parte seguramente la entiendes. A David le habría venido mejor una vecina con menos preguntas.
Y discutiría un poco la premisa: David ya estaba herido antes de que ellas aparecieran. Lo que hacen es volver mucho más difícil que siga evitando determinadas cosas. Además, ambas tienen sus propios motivos. Conviene prestarles atención por separado y no quedarse únicamente con el efecto que producen sobre él.
¿No hay un crimen en tu novela de suspense?
V.K.: – Sí. Hay varias muertes y responsabilidades que descubrir. No voy a dejarte el caso resuelto en la quinta pregunta.
¿Y no te ha extrañado que no te haya preguntado por qué eres un escritor anónimo?
V.K.: – No. Acabas de preguntármelo mientras finges que todavía no lo has hecho. Buen método.
Ahora viene la pregunta. ¿En qué momento y por qué decides ser Viktor Kane?
V.K.: – Mientras escribía Sin testigos y empezaba a decidir cómo quería darlo a conocer. Había una razón muy práctica: quería conservar mi vida privada. Publicar una novela no tenía por qué significar que todo lo demás quedara también a disposición del público. Además, me interesaba que alguien llegara a la historia sin haber formado antes una opinión sobre mi aspecto, mi edad o mi vida fuera de la escritura. El anonimato encajaba con el suspense y me daba margen para jugar.
Tiene una contradicción evidente: ocultar el rostro puede conseguir que te pregunten todavía más por él. Acabamos de comprobarlo. Tampoco voy a fingir que me sorprende que un escritor anónimo despierte curiosidad.
Lo que he ido construyendo alrededor de ese nombre permite conocer bastante de Viktor Kane. En la web oficial, viktor-kane.com, te recibe una estética de expediente, con esa sensación de estar entrando en algo que debes ir examinando. También están reunidas las entrevistas: puedes seguir lo que he contado en distintos momentos, conocer mis opiniones y ver cómo va cambiando todo esto. Me interesa que haya cosas que descubrir, aunque no terminen en una fotografía mía.
Y estoy en Instagram y TikTok como @viktorkane.st. Me importa muchísimo seguir respondiendo mensajes y comentarios. No quiero que el anonimato se convierta en una excusa para tratar a la gente desde lejos. Si alguien dedica tiempo a contarme qué le ha pasado con una escena, quiero poder hablar con esa persona. Mi vida privada puede quedarse fuera de esa conversación sin que la conversación pierda nada.
¿Viktor Kane te interroga?
V.K.: – Más de la cuenta. Tiene bastante menos paciencia que tú.
Me cuesta parar cuando veo algo que todavía podría mejorar. Soy obstinado y puedo darle demasiadas vueltas a una decisión. Eso ayuda a sacar cosas adelante, pero convivir conmigo mientras intento terminarlas debe de requerir cierta resistencia. No siempre resulta fácil delegar o aceptar que algo tendrá que esperar.
Además, me pasa algo bastante contradictorio: puedo estar muy orgulloso de lo que he hecho y frustrarme muchísimo porque apenas recibe respuesta. Estoy convencido de que tiene valor, pero también quiero que alguien lo vea. Si te dijera que me da igual, te estaría mintiendo. Hay días en que dan ganas de mandarlo todo al diablo, aunque siga teniendo muchas ideas que quiero hacer.
La exigencia me la pongo yo. Viktor Kane tiene mi ambición, pero las horas que necesita salen de mi vida. Todavía no sé repartirlas tan bien como me gustaría.
¿Has llegado para ponerle un poco de emoción a la literatura escrita en español?
V.K.: – Sí, y tengo bastante ambición. Pero la literatura en español no estaba esperando a que yo apareciera. Me gustaría que mis historias encontraran su sitio, que alguien recomendara un libro mío porque necesita discutir lo que acaba de leer con otra persona. Eso ya me parece una aspiración suficientemente seria.
También quiero hacer cosas alrededor de la escritura que me permitan relacionarme de otra manera con quienes leen. Ahora mismo estoy dedicando muchísimo trabajo a viktor-kane.com. No quería una página que visitases una vez para comprobar quién soy y que después se quedara quieta. Necesitaba poder actualizarla y, sobre todo, que hubiera motivos para entrar aunque yo no tuviera una novedad que anunciar.
Por eso hemos abierto dos foros, uno para lectores y otro para escritores. En el de lectores puedes recomendar un libro o discutir una interpretación con alguien que lo haya leído. En el de escritores puedes hablar de la obra que estás construyendo y buscar otras miradas sobre lo que haces. Las conversaciones tienen respuestas y pueden incorporar imágenes: una portada, unas páginas de trabajo, algo que quieras compartir. Hay espacio para que los demás empiecen sus propios temas.
Esa parte me importa especialmente. Sé lo que cuesta trabajar en algo y conseguir que alguien se detenga a prestarle atención. Quiero que otros autores puedan hablar de sus historias allí, incluidos quienes están empezando. No tendría mucho sentido quejarme de lo difícil que resulta encontrar espacio y luego ocupar yo todas las conversaciones del sitio que he creado.
Para participar se crea una cuenta y se elige un alias público; el correo queda privado. Me parece coherente ofrecer a los demás ese margen que yo también quiero conservar.
Lo acabamos de poner en marcha y quiero ir mejorándolo con las sugerencias de quienes lo usen. Me interesa que alguien que esté leyendo esta entrevista en Buenos Aires tenga allí el mismo sitio que quien me sigue desde Galicia. Puede entrar a hablar de su propia obra o del último libro que le entusiasmó. No hace falta que sea el mío.






