EL AVANCE DE LOS TRATAMIENTOS BIOLÓGICOS, BIOTECNOLÓGICOS Y PERSONALIZADOS PLANTEA NUEVOS DESAFÍOS PARA LA CADENA DE SUMINISTRO. SU SENSIBILIDAD A LA TEMPERATURA, EL TIEMPO, LA LUZ Y LA MANIPULACIÓN EXIGE TRAZABILIDAD, INFRAESTRUCTURA ESPECIALIZADA Y PROTOCOLOS ESTRICTOS PARA GARANTIZAR QUE LLEGUEN AL PACIENTE EN CONDICIONES ADECUADAS.
El universo de la medicina avanza a pasos agigantados hacia tratamientos cada vez más personalizados, biológicos y biotecnológicos. Sin embargo, este desarrollo científico plantea un desafío inédito fuera de los laboratorios: cómo garantizar que estos productos de alta criticidad mantengan intactas sus propiedades hasta llegar al paciente.
En este contexto, la logística especializada se posiciona como un actor indispensable. En la empresa de soluciones logísticas LOG-IN, que cuenta con una capacidad de 60.000 posiciones de almacenamiento y gestiona cerca de 100.000 entregas mensuales, los llamados “medicamentos complejos” ya demandan cerca del 20% del espacio de almacén y representan el 50% de las operaciones de distribución, caracterizadas por entregas frecuentes y de pequeño volumen.
A diferencia de los medicamentos tradicionales de síntesis química, los medicamentos complejos -prescriptos principalmente en oncología, enfermedades autoinmunes, patologías poco frecuentes, neurología y terapias génicas- presentan una extrema sensibilidad a variables como la temperatura, el tiempo, la luz y la manipulación.
“Básicamente, seguimos moviendo grandes volúmenes de productos estandarizados, pero al mismo tiempo vemos un crecimiento muy importante de aquellos de alto costo, elevada criticidad y pequeños volúmenes. Esto nos llevó a adaptarnos para atender ambos segmentos: por un lado, los productos de alto costo y, por otro, los productos ambulatorios y estandarizados”, explica Gabriel Vinitzky, gerente general de LOG-IN.
Mantener la estabilidad térmico-ambiental (rangos de refrigeración, congelado o condiciones especiales) es sólo una parte del reto. La gestión integral abarca la trazabilidad de punta a punta, la seguridad física frente a cargas de altísimo valor, la planificación de contingencias y la rápida reacción ante cualquier desviación.
En este sector, el análisis costo-beneficio adopta una perspectiva diferente. “En medicamentos de alto costo, lo principal es cuánto cuesta que una unidad no llegue, llegue tarde o pierda sus condiciones de calidad. Un fallo logístico no sólo genera un impacto económico grave, sino fundamentalmente un impacto sanitario”, enfatiza Vinitzky. Por ello, la premisa en logística de salud apunta a un estándar estricto: 0% desvíos y 100% trazabilidad.
Si bien la región cuenta con infraestructura, puertos y aeropuertos adaptados a altos estándares, el especialista advierte que “la cadena es tan sólida como su eslabón más débil”.
En el caso particular de Argentina, la extensión geográfica añade una dificultad logística adicional. Garantizar la misma calidad de servicio y continuidad térmica en la ciudad de Buenos Aires que a miles de kilómetros de distancia exige redes, infraestructura especializada, tecnología y protocolos diseñados a medida para evitar que la distancia se convierta en una barrera de acceso a la salud.
Para evitar que la complejidad logística limite el acceso a los tratamientos en las zonas más alejadas del país, LOG-IN promueve un modelo basado en centros estratégicos, monitoreo permanente y trabajo colaborativo entre todos los actores de la industria. “El desafío de la logística de salud ya no es solamente mover medicamentos: es acercar tratamientos a las personas. Cuanto más sofisticada sea la medicina, más estratégica va a ser la logística para garantizar ese acceso”, concluye el ejecutivo.





