EN LA INDUSTRIA DEL PETRÓLEO Y GAS, LA SALUD DE LOS TRABAJADORES ES FRECUENTEMENTE RELEGADA A UN SEGUNDO PLANO, OPACADA POR LOS RÉCORDS DE PRODUCCIÓN Y LAS CIFRAS DE EXPORTACIÓN. SIN EMBARGO, LA REALIDAD ES QUE EXISTE UNA PROBLEMÁTICA ESTRUCTURAL QUE IMPACTA DIRECTAMENTE EN LA RENTABILIDAD Y SOSTENIBILIDAD DE LAS OPERACIONES: LA PREVALENCIA DE ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES, ADICCIONES Y FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR ENTRE LA DOTACIÓN LABORAL.
El sector del Oil & Gas se caracteriza por jornadas laborales extensas, regímenes de turnos atípicos y condiciones de aislamiento que propician el desarrollo de factores de riesgo silenciosos. Según investigaciones recientes, el 64.9% de los trabajadores en la industria de hidrocarburos presenta obesidad, mientras que un alarmante 75% evidencia un riesgo leve a moderado de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Estas cifras no solo representan un drama humano, sino también un pasivo financiero significativo para las operadoras y empresas de servicios.
El impacto económico del ausentismo y las enfermedades crónicas
En términos de negocios, la falta de políticas preventivas robustas se traduce en costos operativos que las empresas ya no pueden ignorar. El ausentismo laboral derivado de problemas de salud no gestionados puede costar entre dos y tres veces el valor del salario directo del empleado. A nivel global, estudios de la Harvard Business Review estiman que el estrés laboral y sus consecuencias, como el síndrome de burnout, representan un costo de 500 mil millones de dólares anuales para la economía mundial.
En la industria petrolera, donde la hipercolesterolemia (presencia de niveles elevados de colesterol en sangre) afecta a más del 36% de los trabajadores y el tabaquismo supera el 30%, las enfermedades crónicas no transmisibles y las adicciones emergen como los principales responsables de la rotación de personal y la pérdida de productividad. Una empresa con alta rotación puede enfrentar impactos económicos millonarios anuales, además de los costos asociados a la capacitación de nuevos operarios y las posibles interrupciones en operaciones críticas. “La fatiga, la mala alimentación y el sedentarismo en los campamentos petroleros conforman un cóctel de riesgo que, si no se aborda de manera preventiva, termina manifestándose en emergencias médicas severas o en un ausentismo crónico que golpea la línea de flotación de las empresas”, comenta Federico Martín, director médico (Matrícula nacional 105.536 y médico del trabajo inscripción N 6674) de Praevida, empresa especializada en medicina laboral
Ante este escenario, la medicina laboral ha evolucionado de ser un mero requisito de cumplimiento normativo a convertirse en un pilar estratégico de la gestión de recursos humanos. Empresas especializadas como Praevida, con gran experiencia en las provincias productoras del sur argentino, enfatizan que la inversión en salud ocupacional es el único camino viable para mitigar estos riesgos.
Desde Praevida destacan que la clave reside en la anticipación y el control diagnóstico continuo. Sus protocolos de intervención para el sector petrolero no se limitan a la atención de accidentes, sino que se enfocan en un abordaje integral del trabajador. Esto incluye la realización de exámenes médicos periódicos exhaustivos, evaluaciones cardiovasculares preventivas, análisis toxicológicos regulares y, fundamentalmente, evaluaciones psicológicas para monitorear el impacto del aislamiento y el estrés.
La estrategia recomendada Martín subraya la importancia de llevar la medicina laboral directamente al campo de operaciones a través de exámenes “In Company”. Esta modalidad permite a las operadoras mantener un mapa de calor actualizado sobre la salud de su dotación, identificando grupos de riesgo y diseñando campañas de concientización específicas sobre nutrición, actividad física y manejo del estrés.
El lamentable suceso reciente en el yacimiento La Calera debe servir como un punto de inflexión para la industria. Mientras Vaca Muerta continúa su expansión, demandando cada vez mayor eficiencia y compromiso de su fuerza laboral, las empresas deben comprender que el cuidado de la salud de sus trabajadores no es un gasto, sino la inversión más crítica para garantizar la continuidad operativa.
Implementar programas integrales que combatan la obesidad, prevengan las adicciones y monitoreen de cerca la salud cardiovascular es el estándar que separa a las empresas verdaderamente sostenibles del resto. En un sector donde cada minuto de producción cuenta, la prevención médica se erige como el verdadero motor que mantiene la industria en marcha.

