Día Mundial del Agua: Cómo la economía circular del plástico ayuda a producir usando menos recursos

ECOPLAS EXPLICA POR QUÉ PASAR DE UN MODELO LINEAL A UNO CIRCULAR ES CLAVE PARA DISMINUIR EL GASTO HÍDRICO.

Cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua pone en foco la necesidad de gestionar de manera sostenible este recurso esencial para la vida y para el desarrollo. Habitualmente, las campañas de concientización ponen énfasis en el consumo doméstico. Sin embargo, existe otro frente menos visible donde también se juega parte de este desafío. Tiene que ver con la eficiencia en los sistemas productivos.

En las industrias, el agua cumple un rol clave en tareas como el enfriamiento de equipos, la limpieza de instalaciones y procesos de fabricación. A nivel global una proporción significativa de agua se destina a la producción de bienes, por lo que se refuerza la necesidad de mejorar la eficiencia de su uso y reducir la presión sobre este bien tan escaso.

Sistema productivo: del modelo lineal a la eficiencia de recursos

Durante décadas, gran parte de la producción industrial se organizó bajo un esquema lineal basado en extraer materias primas, fabricar productos y descartarlos una vez utilizados. Este sistema no solo genera residuos, sino que también obliga a utilizar nuevos recursos naturales cada vez que comienza un nuevo ciclo productivo.

La economía circular plantea una lógica diferente. Su objetivo es mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible aplicando estrategias como la reutilización, el reciclaje y el ecodiseño. En el caso de los plásticos, esto implica repensar los productos desde su creación para facilitar su circularidad  y transformar los residuos posconsumo en nuevas materias primas que puedan volver a integrarse a la producción.

“Cuando hablamos de economía circular solemos pensar en residuos, pero en realidad también estamos hablando de eficiencia”, señala Verónica Ramos, Directora Ejecutiva de Ecoplas, asociación civil especializada en plásticos y medio ambiente. “Cada vez que un material vuelve al circuito productivo a través del reciclaje se evita repetir parte de los procesos de extracción y transformación de materias primas. Eso también implica un uso más eficiente de energía y agua”, agrega.

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La diferencia no es menor. Fabricar productos utilizando plástico reciclado puede reducir hasta un 88% el consumo de energía en comparación con la producción a partir de resina virgen, además de disminuir significativamente las emisiones asociadas a la fabricación. Esa mayor eficiencia energética también se traduce en un menor uso de agua, ya que una parte importante del consumo hídrico industrial está vinculada justamente a los procesos de extracción, refinamiento y transformación de materias primas.

“Desacoplar el crecimiento económico del uso intensivo de recursos naturales requiere modelos que transformen los residuos en nuevas materias primas”, sostiene la experta. “En ese camino, la circularidad demuestra que la agenda ambiental va mucho más allá de reducir el volumen de residuos y se convierte en una herramienta concreta para optimizar el uso de recursos estratégicos como el agua”, explica.

El plástico como parte de la Infraestructura, acceso y uso eficiente del agua

Además de su rol en los procesos productivos, los plásticos tienen un papel relevante en la infraestructura hídrica, ya que forman parte de tuberías, válvulas, tanques, sistemas de riego y soluciones de potabilización y saneamiento.

Sus propiedades —como la durabilidad, la resistencia y el menor peso— permiten desarrollar redes más confiables, disminuir pérdidas en la distribución y prolongar la vida útil de las instalaciones. En un escenario donde una parte significativa del suministro se pierde por fugas, cada mejora en este tipo de desarrollos contribuye directamente a su preservación.

A su vez, en contextos de emergencia o en regiones sin redes seguras, son claves para el acceso al agua, los envases plásticos permiten almacenar y transportar agua potable en condiciones adecuadas, facilitando su disponibilidad cuando más se necesita.

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“La discusión no pasa por un material en sí, sino por cómo se diseña, se utiliza y se gestiona”, subraya Ramos. “Cuando se aplican criterios de circularidad, los plásticos pueden ser parte de la solución, tanto en la optimización de los procesos como en el acceso y cuidado del agua”, concluye.