Día Mundial de la Alimentación: ¿Qué cambia en nuestra vida cuando empezamos a comer mejor?

COMER NO ES SOLAMENTE INCORPORAR CALORÍAS, PROTEÍNAS, VITAMINAS O MINERALES. CADA VEZ EXISTE MÁS EVIDENCIA DE QUE LA ALIMENTACIÓN PUEDE INFLUIR EN MUCHO MÁS QUE EL PESO O LOS ANÁLISIS DE SANGRE: TAMBIÉN PUEDE RELACIONARSE CON NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO, EL RIESGO DE DESARROLLAR ENFERMEDADES Y, A LARGO PLAZO, CON CUÁNTO Y CÓMO VIVIMOS.

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una fecha impulsada por la FAO que este año tiene como lema “Innovar hoy para nutrir mañana”.

Qué puede cambiar en nuestra vida cotidiana cuando mejoramos la calidad de lo que comemos

Cuando empezamos a comer mejor, variado, donde incluyan todos los grupos de alimentos, con alimentos naturales y comida casera, vamos a tener más energía para nuestras actividades diarias como para hacer algún actividad física , vamos a dormir mejor y nuestro sistema inmune va a estar más fuerte.

¿Comer mejor puede influir también en cómo nos sentimos?

Si, existe una comunicación entre el intestino y el cerebro. Cuando elegimos comida real y variada, nutrimos a la microbiota intestinal. Una microbiota en disbiosis (desequilibrada) incrementa la permeabilidad intestinal, Esto desencadena una inflamación de bajo grado elevando los niveles de cortisol y aumentando la vulnerabilidad a trastornos de ansiedad y depresión. Por el contrario, una microbiota saludable reduce esta respuesta inflamatoria.

Porqué una alimentación saludable puede ayudar a prevenir enfermedades

Una alimentación saludable aporta los nutrientes necesarios para fortalecer el sistema inmunológico, mantener un peso adecuado y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Es muy importante Acompañarla con actividad física para fortalecer y cuidar nuestra masa muscular.

Qué pasa en Argentina

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Los datos disponibles permiten observar que existe una distancia importante entre las recomendaciones nutricionales y algunos de nuestros hábitos cotidianos.

Según información publicada por el Ministerio de Salud a partir de la 2.ª Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, alrededor de 37% de la población consume bebidas azucaradas diariamente, mientras que solamente alrededor de un tercio consume frutas y verduras al menos una vez por día.

Otro dato resulta particularmente gráfico: según información oficial basada en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, en Argentina se consumen en promedio 2 porciones de frutas y verduras por día, frente a las 5 recomendadas.

Y hay una diferencia llamativa cuando se observa a los más chicos: los niños, niñas y adolescentes consumen 40% más bebidas azucaradas, el doble de snacks y tres veces más golosinas que los adultos, según los datos publicados por el Ministerio de Salud.

No son solamente números sobre nutrición. También muestran algo más profundo: muchos de nuestros hábitos alimentarios se construyen muy temprano y pueden acompañarnos durante buena parte de la vida.

No tenemos que comer perfecto para estar saludables

Probablemente uno de los mayores errores sea pensar la alimentación saludable como una cuestión de perfección.

La OMS no plantea una dieta idéntica para todas las personas, al contrario, la alimentación tiene que ser planeada en forma individual, teniendo en cuentas nuestros gustos, hábitos, costumbres familiares, culturales. Y además debe La alimentación saludable adoptar distintas formas según la edad, la actividad física, los alimentos disponibles y las necesidades individuales. Lo que sí se repite son algunos principios: variedad, equilibrio, moderación y alimentos mínimamente procesados como base de la alimentación.

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Por eso, mejorar la alimentación no necesariamente empieza eliminando alimentos. Puede empezar incorporando

  • Una fruta más
  • Una porción de verduras
  • Más legumbres
  • Más cereales integrales
  • Agua en lugar de una bebida azucarada
  • Menos productos con exceso de sal, azúcar o grasas poco saludables

En otras palabras, comer mejor no consiste solamente en sacar cosas del plato. Consiste en hacer que el plato tenga más variedad. Son cambios pequeños, pero sostenidos en el tiempo

¿La alimentación puede influir en cuánto vivimos?

La longevidad no depende de un único factor. Intervienen la genética, la actividad física, el sueño, el consumo de tabaco y alcohol, las condiciones de vida, el acceso a la atención sanitaria y muchos otros elementos.

Pero la alimentación aparece como uno de los factores modificables que pueden acompañarnos durante décadas. No existe una dieta para la longevidad, sino que los alimentos son nuestro combustible que nos acompaña todos los días de nuestra vida. Cada comida forma parte de un patrón mucho más grande que se construye a lo largo del tiempo

Qué significa entonces “comer bien”

Significa que, en términos generales, nuestra alimentación tenga más variedad, más alimentos frescos o mínimamente procesados, más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y menos exceso de sal, azúcares libres y grasas poco saludables.

Y también significa recuperar una idea que puede parecer demasiado sencilla: comer es una de las actividades que hacemos todos los días y, justamente por eso, puede convertirse en una de las formas más constantes de cuidar nuestra salud.

No existe un alimento capaz de garantizar una vida larga, ni una dieta que pueda reemplazar un tratamiento médico.

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Pero sí existe algo mucho más cotidiano y concreto: la posibilidad de mejorar, comida a comida, la calidad de aquello que incorporamos a nuestro organismo.

Porque alimentarse no es solamente darle energía al cuerpo. También es contribuir a prevenir enfermedades, acompañar el bienestar emocional y construir, a lo largo de los años, mejores condiciones para una vida más saludable.

Comer mejor no es solamente pensar en cómo queremos sentirnos hoy. También es una manera de cuidar cómo queremos llegar a mañana

Patricia Souza (MN 5867)
Lic. en nutrición, supervisora del área de internación del Servicio de Alimentación del Hospital Alemán