Día Internacional del Tigre: cuando una especie desaparece, desaparece para siempre

CADA 29 DE JULIO SE CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL DEL TIGRE, FECHA ESTABLECIDA EN 2010 DURANTE LA CUMBRE DEL TIGRE EN SAN PETERSBURGO, CON EL OBJETIVO DE FRENAR LA DISMINUCIÓN SOSTENIDA DE LA POBLACIÓN DE ESTOS FELINOS EN EL MUNDO. EN ESTE MARCO, SE INVITA A LA POBLACIÓN A DETENERSE EN UN DATO QUE POCAS VECES OCUPA EL CENTRO DEL DEBATE: EN EL TRANSCURSO DE UN SOLO SIGLO, TRES SUBESPECIES DE TIGRE DESAPARECIERON DE LA FAZ DE LA TIERRA. NO POR CAUSAS NATURALES. POR CAUSAS HUMANAS, DOCUMENTADAS Y EVITABLES.

A principios del siglo XX, la población mundial de tigres se estimaba en 100.000 ejemplares. Hoy quedan aproximadamente 3.140 en estado salvaje, todos clasificados en peligro de extinción con población en declive según la Lista Roja de la UICN. El tigre de Bali se extinguió en la década de 1930, el tigre del Caspio fue declarado extinto en la década de 1950 —aunque hay evidencia de que pudo haber sobrevivido en pequeño número hasta los años 70, e incluso hasta fines de los 90— y el tigre de Java fue declarado oficialmente extinto en la naturaleza en 2008.

La caza intensiva y la conversión de bosques y humedales en tierras agrícolas fueron los principales motores de estas extinciones — patrones que hoy siguen amenazando a las subespecies que sobreviven.

Hoy sobreviven seis subespecies de tigre en el planeta. De ellas, la más amenazada es el tigre del sur de China, considerado funcionalmente extinto en estado salvaje: apenas quedan algunos ejemplares en cautiverio.

América Latina en la cadena global

Esta crisis no ocurre en un lugar remoto y ajeno. Los patrones de consumo de América Latina forman parte de las cadenas globales que sostienen la deforestación en Asia: productos de uso cotidiano, aceite de palma, caucho, papel, pueden tener en su cadena de producción una huella directa sobre los territorios que los tigres necesitan para existir. La distancia geográfica no equivale a distancia de responsabilidad.

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“Cuando una subespecie se extingue, se pierde algo que no tiene reemplazo ni reparación posible. Y sin embargo, seguimos reproduciendo los mismos patrones que los llevaron a desaparecer, como si la historia no nos hubiera enseñado nada. Es importante tomar conciencia de esas conexiones, entre lo que consumimos aquí y lo que ocurre allá”, señaló Jesica Bon Denis, fundadora y directora ejecutiva de Animal Interseccional.

El impacto de las decisiones cotidianas

Esta fecha es una oportunidad para profundizar en las conexiones entre los hábitos de consumo regionales y la crisis de biodiversidad global. Revisar el origen de los productos que consumimos, rechazar activamente el mercado de fauna silvestre y sus derivados, y exigir políticas de protección de hábitats con alcance transnacional son pasos concretos que contribuyen a que las subespecies que aún existen tengan una oportunidad real de sobrevivir.

La extinción no es un proceso abstracto. Tiene causas concretas, responsables identificables y, en muchos casos, alternativas que todavía no fue demasiado tarde para tomar.