CADA 26 DE AGOSTO SE CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL DENGUE, UNA FECHA QUE INVITA A REFLEXIONAR SOBRE UNA ENFERMEDAD QUE, EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, ADQUIRIÓ UNA CRECIENTE RELEVANCIA SANITARIA EN NUESTRO PAÍS Y EN TODA LA REGIÓN.
Aunque el invierno suele asociarse con una disminución de la actividad del mosquito Aedes aegypti, este es precisamente el momento más importante para actuar. La prevención debe comenzar varios meses antes de que aparezcan los primeros casos, eliminando los criaderos y preparando a la comunidad para la temporada de mayor circulación del virus.
El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Cabe aclarar que no se transmite de persona a persona, sino únicamente a través del mosquito infectado.
La enfermedad puede presentarse de forma leve, pero también evolucionar hacia cuadros graves que requieren atención médica e internación. Por eso, reconocer los síntomas y consultar oportunamente es fundamental.
Los síntomas suelen aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura del mosquito. Los más frecuentes son fiebre alta de inicio brusco, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, cansancio marcado, náuseas o vómitos, erupciones en la piel.
Es muy importante no automedicarse con ibuprofeno, aspirina u otros antiinflamatorios, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado. Ante fiebre y sospecha de dengue, la recomendación es consultar a un profesional de la salud.
Existen síntomas que requieren evaluación médica urgente porque pueden indicar una evolución hacia formas graves de la enfermedad. Entre ellos, el dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, dificultad para respirar, sangrado de encías o nariz, somnolencia excesiva o confusión, sensación de desmayo.
Pero ¿por qué es fundamental hablar de dengue en invierno? Porque aunque durante los meses fríos disminuye la actividad del mosquito, los huevos del Aedes aegypti pueden permanecer viables durante varios meses y eclosionar cuando aumentan la temperatura y la humedad.
Por eso, el invierno representa una oportunidad para eliminar recipientes que acumulen agua y reducir la población del mosquito antes del inicio de la primavera.
En Argentina, la transmisión del dengue tiene un comportamiento estacional. Históricamente, los casos comienzan a incrementarse con la llegada de la primavera y alcanzan su mayor circulación durante el verano y parte del otoño, cuando las condiciones climáticas favorecen la reproducción del mosquito.
Por este motivo, los especialistas coinciden en que las acciones preventivas deben iniciarse antes de que aparezcan los primeros casos.
Medidas de prevención
La forma más efectiva de prevenir el dengue sigue siendo evitar la reproducción del mosquito. Algunas acciones simples pueden hacer una gran diferencia. Por eso, se recomienda eliminar recipientes que acumulen agua; limpiar y cepillar semanalmente bebederos, floreros y desagües; mantener tapados los tanques de agua; cambiar frecuentemente el agua de los recipientes de las mascotas; utilizar repelente según las recomendaciones del fabricante; colocar mosquiteros cuando sea necesario; usar ropa que cubra brazos y piernas en zonas de circulación del mosquito.
Por otro lado, en los últimos años se incorporó la vacuna contra el dengue como una herramienta adicional para reducir el riesgo de formas graves de la enfermedad. En Argentina, su implementación se realiza de manera focalizada según las estrategias definidas por las autoridades sanitarias de cada jurisdicción y está dirigida a poblaciones específicas. Pero la vacunación no reemplaza las medidas de control del mosquito. Ambas estrategias son complementarias y forman parte de un enfoque integral de prevención.
En suma, el dengue comienza cuando dejamos de prevenir. Las acciones que ayudan a reducir el impacto de la enfermedad sigue representando un desafío para la salud pública. Prepararnos hoy es la mejor forma de protegernos mañana.
Por la Dra. Liliana Rolón (MN 124339),
líder de la Gerencia Médica de vittal






