CADA 20 DE JULIO EL SALUDO VUELVE A LOS GRUPOS DE WHATSAPP, A LOS ASADOS Y TAMBIÉN A LAS OFICINAS. PASAMOS MÁS HORAS CON NUESTROS COMPAÑEROS QUE CON MUCHOS DE NUESTROS AFECTOS, Y SIN EMBARGO LA AMISTAD EN EL TRABAJO SIGUE SIENDO UN TERRITORIO INCÓMODO PARA LAS ORGANIZACIONES Y EL PUNTO MÁS CRÍTICO LLEGA CUANDO UNO DE LOS DOS ASCIENDE: ¿PUEDE ALGUIEN SER JEFE Y AMIGO A LA VEZ?
El Día del Amigo es una de las celebraciones más arraigadas de la cultura argentina, y el ámbito laboral no queda afuera: brindis de oficina, sorteos internos y salidas de equipo se multiplican cada 20 de julio. No es casual. La jornada laboral concentra buena parte de nuestras horas del día, y es en ese contexto donde se forjan muchos de los vínculos más cercanos de la vida adulta. Pero la amistad en el trabajo convive con una tensión que las empresas rara vez nombran: la que aparece cuando la estructura jerárquica se cruza con el afecto.
El escenario más delicado tiene fecha y nombre: el ascenso. Cuando una persona pasa de compañera a jefa de quienes hasta ayer eran sus pares —y en muchos casos, sus amigos—, el vínculo entra en una zona que pocas organizaciones preparan y casi nadie sabe transitar.
“Si te ascendieron y pretendés ser el mismo de antes, perdés autoridad, porque ascender es cambiar el juego. Tus relaciones pasadas ahora tienen otro nombre: límites”, sostiene Vero Salatino, speaker y consultora en comunicación organizacional. “Lo peor que podés hacer en tu nuevo rol es robarte coherencia intentando ser jefe y amigo a la vez”.
Lejos de proponer la frialdad como salida, Vero Salatino -quién además es Licenciada en Comunicación, Coach Ejecutiva y CEO & Founder de Makana Comunicación, especializada en liderazgo y cultura organizacional-, plantea que el primer paso es poner el cambio sobre la mesa. “Hay que nombrar el cambio: hablar con el que ahora es tu equipo, reconocer lo raro que se siente y pedirles a los demás que expresen cómo se sienten al respecto”, explica. El segundo movimiento es acordar nuevas reglas: qué cambia y por qué. “Marcar límites no es frialdad, es algo más que necesario. Bien explicado, puede ser entendido por vos y por tu equipo como una señal de mucho respeto”, agrega.
El tercer desafío es reconstruir la confianza, ahora desde el rol de líder, y sin importar cómo era la relación previa con cada integrante del equipo: delegar con expectativas claras y sin resentimientos. “La confianza se construye con coherencia y con actos, no con promesas. Tu autoridad no va a venir de un título: viene de cómo usás ese título para cuidar a tu equipo”, afirma Vero Salatino.
Para quienes están atravesando esa transición, Salatino propone un ejercicio simple y cotidiano: “Antes de tomar una decisión, preguntate: ¿esto que estoy por decidir lo hago desde mi nuevo rol o desde quien yo era antes?”.
La respuesta a la pregunta del Día del Amigo, entonces, no es un sí o un no. La amistad en el trabajo es posible —y valiosa—, pero exige algo que también piden los buenos equipos: conversaciones honestas, acuerdos claros y la madurez de entender que los vínculos, como los roles, cambian.
Vero Salatino es Licenciada y Profesora en Comunicación Social por la UBA, facilitadora y speaker en Comunicación Transformacional, coach ejecutiva y CEO & Founder de Makana Comunicación. Acompaña a personas, equipos y organizaciones a transformar su mundo a través de la mejora profunda de su comunicación, tanto intra como interpersonal. Con más de 25 años de experiencia trabajando con las palabras, las emociones y las conversaciones como herramientas de cambio, su enfoque integra comunicación estratégica, liderazgo y desarrollo humano. A lo largo de su carrera se desempeñó en medios de comunicación nacionales e internacionales —radio, televisión, prensa gráfica y digital— ocupando distintos roles como redactora, editora, conductora, productora y creadora de contenidos. En 2013 fundó Makana Comunicación Estratégica & Coaching Ejecutivo un espacio que integra estas disciplinas para acompañar procesos de transformación de compañías, marcas, líderes y equipos. Desde Makana trabaja junto a empresas líderes y referentes de toda Latinoamérica ayudándolos a desarrollar una comunicación más consciente, auténtica y efectiva, convencida de que las conversaciones que suceden —con otros y con uno mismo— pueden transformar culturas, liderazgos y resultados.




