MARTIN CAMINABA POR EL CORREDOR DEL LICEO, BUSCABA EN EL SUELO ALGUNA HUELLA DE SU AMIGO FLAVIO. SUBIÓ AL SEGUNDO PISO, NADA. PARECÍA QUE FLAVIO SE HABÍA QUITADO LOS ZAPATOS PARA CORRER AL SALÓN. TRISTE, MARTIN REGRESÓ AL PATIO DEL COLEGIO, ABRIÓ SU LONCHERA Y EMPEZÓ A COMER SOLO. LOS NIÑOS PASABAN CORRIENDO Y EN VARIAS OCASIONES CASI TUMBAN EL PASTELITO QUE AGARRABA CON DIFICULTA. DANIELITA SE SENTÓ A SU LADO.
Lo miró y le compartió de su Sandwich.

Comieron sin hablar. Al cabo de un rato, Danielita lo tomo de la mano y le dijo: – Ven te muestro algo. Martin se colgó su mochila y la siguió.

Entraron a la Biblioteca. – Este es mi lugar favorito. -Noo, que aburrido. Respondió Martin, que miraba una casita hecha de libros. – Te contaré un secreto. Martin la miró con asombro. –Siempre que estoy aburrida o no tengo con quien jugar entró, cojo un libro de los de allá, me meto en la casita y adivina – ¿Qué? Pregunto Martin rápidamente – Vuelo…

Profesor Rubén Darío Reyes
Docente de lengua castellana y literatura. Conductor del programa radial “Domingos de café con el profesor Rubén Darío”. Coordinador de eventos académicos del Instituto Cultural Iberoamericano. Director del club internacional de lectura “Las Palabras No Muerden” Escribe artículos sobre pedagogía, literatura y lectura. Gestor Cultural.

