EXTRAÑO EL VINO DE TUS BESOS
QUE SUCUMBEN COMO LLUVIAS,
Y EN CHASQUIDOS Y LOCURAS,
SON PENURIAS Y DESEOS.
Extraño el cálido silencio que
en mis brazos cultivaste y
ligeramente ataste,
como Dije entre mi cuello.
Extraño el brillo de tu miedo y
el cencerro de tu aroma que
desnudan en mis ropas
con un mágico desvelo.
Extraño el silbo del te quiero que
alimenta mis pulmones
liberando los arpones
que atraviesan a mi fuego.
Extraño el mundo y sin remedio te contemplo insuperable de
esa huella que dejaste
atiborrada en mi pañuelo.
Autor: Dr. Eryuris Zamora (Cuba)

