¿Cuánto dinero necesita una familia para dormir tranquila?

DETRÁS DE CASI CUALQUIER DECISIÓN SOBRE DINERO HAY UNA BÚSQUEDA MÁS SIMPLE: LLEGAR A FIN DE MES SIN SOBRESALTOS Y PODER DESCANSAR TRANQUILO SI APARECE UN IMPREVISTO. PARA LOGRARLO NO HACE FALTA UNA FORTUNA. ALCANZA CON TENER UN “COLCHÓN” DE DINERO PARA LOS MOMENTOS DIFÍCILES.

Ese colchón se conoce como fondo de emergencia, es un dinero reservado solo para imprevistos. La referencia más usada es que equivalga a entre 3 y 6 meses de gastos del hogar. Para una familia que gasta $1.500.000 por mes, eso significa juntar entre $3.000.000 y $6.000.000. El monto exacto depende de cada situación: cuanto más inestable es el ingreso -changas, monotributo, comisiones-, más cerca de los seis meses tiene sentido apuntar.

¿Por qué ese tamaño? Porque cubre los golpes más frecuentes -la pérdida de un trabajo, un gasto de salud, un arreglo grande- sin tener que salir a endeudarse justo cuando el crédito está caro. Con tasas de billeteras virtuales cuyo costo total -llamado Costo Financiero Total Efectivo Anual- puede superar el 700%, contar con ese respaldo evita caer en un financiamiento que puede terminar costando mucho más que el rendimiento de los ahorros.

Dónde tener ese dinero
Un fondo de emergencia sirve si está disponible en el momento justo en que se lo necesita. Por eso el plazo fijo tradicional suele quedar afuera para esta función: aunque hoy paga cerca del 20% anual , obliga a esperar hasta el vencimiento para poder disponer del dinero. Las cuentas remuneradas y las billeteras virtuales resuelven mejor esa necesidad, porque permiten sacar la plata en el día mientras generan un rendimiento; hoy la mayoría paga entre 15% y 20% anual. Casi no tienen posibilidades de ganarle a la inflación, pero el fondo ahí pierde menos valor que dejándolo en efectivo.

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Los errores más comunes
Hay dos extremos que suelen jugar en contra. Uno es dejar todo el dinero en efectivo o en una caja de ahorro sin remunerar. Con una inflación superior al 30% en los últimos 12 meses, y con el mercado esperando algo más del 22% para los próximos doce meses según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, esa plata pierde poder de compra mes a mes. El otro extremo es el opuesto: invertir todo -incluido el fondo de emergencia- en instrumentos que pueden subir y bajar o que inmovilizan el dinero, y quedarse sin liquidez el día que aparece el problema.

Asimismo, cabe aclarar que, en términos generales el fondo de emergencia no debe estar invertido en alternativas más riesgosas, cuya volatilidad pueda poner en riesgo el dinero. Por ejemplo, invertir en acciones y/o criptomonedas puede permitirle a un ahorrista superar ampliamente a la inflación. Pero hacerlo con el fondo de emergencia podría provocar una pérdida parcial o total del dinero, y por ende no tenerlo disponible en el momento de real necesidad.

¿Cuándo tiene sentido invertir?
Recién cuando ese colchón está armado. Para quien ya tiene esa base cubierta y quiere que una parte de sus pesos le siga el ritmo a la inflación, el mercado ofrece instrumentos como los bonos que ajustan por CER -es decir, que acompañan la suba de precios y pagan un extra por encima de ella-, cuyo rendimiento anualizado ronda el 8 o 9% anual por encima de la ya mencionada inflación. A diferencia de un plazo fijo, se pueden vender antes del vencimiento, aunque su precio puede subir o bajar en el camino.

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Reflexión final
No existe un número mágico igual para todos. La cifra que da tranquilidad depende de los gastos, la estabilidad del ingreso y las deudas de cada familia. Pero el orden es casi siempre el mismo, primero un colchón disponible para imprevistos, después las deudas caras bajo control y recién entonces las inversiones. Tener ese respaldo, aunque se arme de a poco, es lo que finalmente permite dormir más tranquilo.

Sobre Ariel Mamani
Ariel Mamani, con apenas 26 años, se ha convertido en uno de los referentes jóvenes en educación financiera en América Latina. Desde su experiencia como inversor autodidacta y fundador de INVERARG —una empresa dedicada a acercar el mundo de las inversiones a las personas comunes— impulsa una misión que va más allá de enseñar a invertir: democratizar el conocimiento financiero y promover la inclusión económica, compartiendo herramientas prácticas que permitan a cada persona administrar sus ahorros con criterio y confianza.
Su recorrido comenzó a los 19 años, cuando decidió invertir los ahorros de su primer sueldo. Esa experiencia inicial se transformó en una vocación por enseñar a otros lo que aprendió por cuenta propia. Desde el año 2020, más de 20.000 estudiantes de 46 países se formaron con INVERARG, un proyecto educativo con impacto real y sostenido.
Ariel comparte su conocimiento de manera abierta a través de charlas y libros, contenidos educativos y espacios gratuitos de formación, convencido de que la educación es la vía más efectiva para transformar realidades y reducir brechas de desigualdad. Ofrece capacitaciones accesibles donde busca despertar el interés por las finanzas, las inversiones y la planificación a largo plazo. Su objetivo no es solo formar inversores, sino crear una comunidad consciente, informada y capaz de tomar decisiones financieras inteligentes, sin importar el punto de partida. Además, de lograr “ser exitosos”, entendiendo al éxito como motor de cambio para mejorar la vida de las personas. Su mirada joven y pedagógica lo posiciona como una voz fresca dentro del ecosistema financiero.
Autor del libro “Un Centennial Experto en la Bolsa” —que va por su cuarta edición—, coautor del libro “Finanzas Inteligentes”, también fue colaborador en medios como Infobae, DolarHoy, Binance y Rankia, y conferencista en instituciones como el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Actualmente brinda conferencias en ITPA (Escuela Técnica Bilingüe de CABA – Colegio Philips). Además, sus programas educativos cuentan con el aval de la UEAN – Universidad Escuela Argentina de Negocios -.
Formado en el New York Institute of Finance (NYIF) y certificado por la Comisión Nacional de Valores (CNV), Ariel representa a una nueva generación de líderes que entienden las finanzas como una herramienta de transformación social. Con una perspectiva educativa y comprometida, trabaja para que cada vez más personas puedan construir su futuro financiero con autonomía, responsabilidad y propósito.