COMENZAR A CUIDAR A UN PADRE, MADRE O FAMILIAR ADULTO MAYOR SUELE GENERAR INCERTIDUMBRE, MIEDOS Y MÚLTIPLES DESAFÍOS. ESPECIALISTAS EN CUIDADOS DOMICILIARIOS SEÑALAN QUE, ANTE CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO, RESISTENCIAS O DIFICULTADES EN LA VIDA DIARIA, ES HABITUAL QUE SURJAN DUDAS SOBRE QUÉ ASISTENCIA BUSCAR, CÓMO ORGANIZARSE Y CUÁNDO RECURRIR A UN PROFESIONAL. CON MÁS DE 30 AÑOS DE TRAYECTORIA, EN CASA BRINDA ORIENTACIÓN Y SERVICIOS ESPECIALIZADOS PARA ACOMPAÑAR A LAS FAMILIAS EN ESTE PROCESO.
“El cuidado de un familiar mayor no sólo implica atender necesidades físicas, sino también comprender el impacto emocional y social que este proceso tiene para toda la familia. Involucra adaptarse a nuevas rutinas, aprender a detectar cambios en la salud y coordinar apoyos para que el cuidado sea sostenible en el tiempo”, destacó María Eugenia Mendez, Directora Médica Corporativa de En Casa. En este sentido, se pueden enumerar las preguntas más frecuentes que se presentan al inicio de este proceso y las que señalen, quizás, el momento en que el cuidado debe pasar a un profesional:
- ¿Qué tipo de asistencia se necesita? Lo primero es obtener una evaluación médica que determine el estado de salud general y el grado de autonomía física, para diferenciar si se requiere acompañamiento, cuidado especializado o atención clínica.
- ¿Cómo organizar la rutina de cuidado? La planificación de horarios para medicación, alimentación y actividades, junto con la coordinación con otros miembros de la familia o cuidadores externos, es clave para prevenir la sobrecarga.
- ¿Cómo manejar la resistencia del familiar? La empatía y la comunicación abierta ayudan a reducir tensiones: escuchar sus inquietudes, explicar los beneficios del cuidado y avanzar de forma gradual suele facilitar la adaptación. Asimismo, entender que tomar decisiones aun cuando la persona crea que todavía puede manejarse sola pero la evaluación determina que ya no es así, es parte del cuidado.
- ¿Qué señales de alerta atender? Disminución de sus capacidades motoras, cambios bruscos en el ánimo, pérdida de peso, caídas, olvidos frecuentes o dificultades para realizar tareas cotidianas son indicadores de que la situación debe ser evaluada por un profesional. En muchos casos, estas señales marcan la necesidad de pasar de un cuidado exclusivamente familiar a la intervención de cuidadores o equipos de salud domiciliaria capacitados, que puedan garantizar una atención segura y adaptada a las necesidades del paciente.
- ¿A quién recurrir? Médicos de cabecera, profesionales de enfermería, terapistas ocupacionales y empresas especializadas en cuidado domiciliario son aliados clave para asegurar un abordaje integral.
Checklist del cuidador primerizo
Este listado reúne las acciones básicas que pueden ayudar a quienes se inician en el cuidado de un familiar mayor a organizarse, prevenir riesgos y asegurar una atención adecuada desde el primer día. Son pasos simples pero fundamentales para construir una rutina de cuidado segura y efectiva.
- Confirmar diagnóstico y necesidades con un profesional de salud.
- Organizar un calendario de rutinas y medicación.
- Definir una red de apoyo familiar o externa.
- Identificar señales de alerta y registrar cambios.
- Mantener comunicación constante con el equipo médico y de cuidado.
“Es importante pensar sobre la situación con honestidad y evaluar cuáles son los medios disponibles para cuidar, quienes de la familia o el entorno podrían hacerlo y saber que es posible que en ciertas circunstancias no sea posible resolverlo sin un soporte externo. Teniendo en cuenta que lo más perjudicial para la persona es no tomar decisiones a tiempo. El acompañamiento de profesionales y la construcción de una red de apoyo no solo mejora la calidad de vida del adulto mayor, sino que también cuida la salud y el bienestar de quien cuida”, completó María Eugenia Mendez, de En Casa.


