Carne de cerdo: del mito de la grasa a una opción para cuidar el corazón

LA EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN PORCINA PERMITIÓ OBTENER CARNES MÁS MAGRAS Y CON UN PERFIL NUTRICIONAL QUE PUEDE INTEGRARSE A UNA DIETA VARIADA Y EQUILIBRADA.

Proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales son algunos de sus principales aportes nutricionales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial[1], lo que convierte a la dieta equilibrada en una herramienta preventiva fundamental. Frente a este escenario, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y controlar factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol elevado y el tabaquismo son algunas de las principales medidas para cuidar la salud del corazón.

En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, también resulta una oportunidad para revisar algunos mitos asociados a la alimentación. Uno de ellos tiene como protagonista a la carne de cerdo, históricamente vinculada con un alto contenido de grasa, pese a que la evolución de la producción porcina modificó sustancialmente su composición y hoy existen numerosos cortes magros que pueden formar parte de una alimentación saludable[2].

Uno de los aspectos nutricionales para destacar es su perfil de ácidos grasos. Más de la mitad de las grasas presentes en la carne de cerdo corresponden a ácidos grasos insaturados, entre los que se encuentra el ácido oleico u Omega 9, también presente en alimentos como el aceite de oliva. A su vez, los cortes magros presentan un contenido reducido de grasa total y aportan proteínas de alto valor biológico[3].

La carne de cerdo también constituye una fuente de vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo, potasio y magnesio, nutrientes que intervienen en diferentes funciones del organismo, desde el metabolismo energético y el funcionamiento del sistema nervioso hasta la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema inmunológico[4].

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Como ocurre con cualquier alimento, el corte elegido, el tamaño de la porción y la forma de preparación son determinantes. Priorizar cortes magros y preparaciones al horno, a la plancha o a la parrilla, dentro de una alimentación variada que incluya frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, permite aprovechar su aporte nutricional evitando un exceso de grasas saturadas y sodio.

Una transformación que empieza en la producción

La composición de la carne de cerdo que llega actualmente a la mesa es también resultado de décadas de evolución de la cadena productiva. Los avances en genética, nutrición, manejo, bienestar y sanidad animal permitieron producir animales más saludables y obtener cortes con menor contenido graso y un alto aporte de proteínas.

En la actualidad, gran parte de los cortes porcinos se clasifican como magros o semimagros. Opciones de consumo habitual como la cuadrada, la paleta, la bola de lomo y la nalga aportan más de 19 gramos de proteína cada 100 gramos y presentan bajos niveles de grasa total. Por ejemplo, la cuadrada contiene aproximadamente 2,3 gramos de grasa cada 100 gramos; la paleta, 2,4 gramos; la bola de lomo, 2,7 gramos; y la nalga, 3,3 gramos[5].

Esta evolución coincidió con un cambio significativo en los hábitos de consumo de los argentinos. En las últimas dos décadas, el consumo de carne porcina prácticamente se cuadruplicó, pasando de alrededor de 5 kilos por habitante al año a cerca de 20 kilos.

“Este crecimiento sostenido refleja una transformación profunda de toda la cadena porcina. La incorporación de ciencia, tecnología y mejores prácticas permitió avanzar en productividad, pero también en sanidad y bienestar animal. Desde MSD Salud Animal trabajamos bajo la premisa de que cuidar la salud de los animales es un eslabón fundamental para contribuir a una producción eficiente y sustentable y a la disponibilidad de alimentos seguros y de calidad para las personas”, señala Eugenia Proclemer, Directora de la Unidad de Negocios de Porcicultura de MSD Salud Animal.

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La tendencia continúa durante 2026: en los primeros ocho meses del año, la producción porcina creció un 12,4% interanual y la faena aumentó un 11,1%. En este contexto, el sector proyecta que el consumo podría alcanzar los 28 kilos per cápita hacia 2032[6].

Cómo elegir y preparar la carne de cerdo

  • Priorizar cortes magros: peceto, carré, cuadril, solomillo y lomo se encuentran entre las alternativas con menor contenido graso. También se destacan la cuadrada, la paleta, la bola de lomo y la nalga.
  • Elegir métodos de cocción simples: horno, plancha o parrilla permiten cocinar la carne utilizando poca cantidad de grasa agregada.
  • Conservar la humedad: en cortes especialmente magros, incorporar humedad durante la cocción puede ayudar a evitar que la carne se reseque.
  • Retirar el exceso de grasa: cuando se eligen piezas con mayor contenido graso, cocinar sobre una rejilla permite que parte de esa grasa escurra.
  • Asegurar una cocción segura: respetar las recomendaciones de manipulación y temperatura de cocción contribuye a garantizar la inocuidad del alimento.

En el Día Mundial del Corazón, el desafío no pasa por buscar alimentos aislados capaces de “proteger” el corazón, sino por construir hábitos sostenibles. Dentro de una alimentación variada y equilibrada, los cortes magros de carne de cerdo pueden aportar proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales, mientras que la evolución de la producción demuestra cómo la ciencia, la sanidad y el cuidado animal también pueden contribuir a mejorar los alimentos que llegan a la mesa.

[1] Organización Mundial de la Salud (OMS). Cardiovascular diseases (CVDs). Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)

[2] Vicente, F. y Pereira, P.C. “Pork Meat Composition and Health: A Review of the Evidence”. Revista Foods, 2024. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11202857/

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[3] Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). Carne de cerdo: consumo récord en Argentina]. Disponible en: https://magyp.gob.ar/intranet/0028_cerdo.php

[4] Federación Porcina Argentina. Revista Porcinos, Número 908, Agosto 2026. Disponible en: https://porcinos.org.ar/revistas

[5] MSD Salud Animal. “Día Mundial del Corazón: Beneficios de la carne de cerdo para una buena salud cardiovascular”, 2024. Disponible en: https://www.msd-animal-health.com.pe/2024/01/19/dia-mundial-del-corazon-beneficios-de-la-carne-de-cerdo-para-una-buena-salud-cardiovascular

[6] Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). Boletín Mensual de Faena y Producción Porcina, Agosto 2026. Disponible en: https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/porcinos/estadistica/_archivos//000000_Bolet%C3%ADn%20Porcino/260800_Boletin%20Mensual%202026%20(Agosto).pdf