EN EL MARCO DEL DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER DE TIROIDES, EL 24 DE SEPTIEMBRE VUELVE A PONER EL FOCO EN UNA ENFERMEDAD CUYO ABORDAJE EVOLUCIONÓ DE MANERA SIGNIFICATIVA GRACIAS A HERRAMIENTAS QUE PERMITEN DEFINIR CON MAYOR PRECISIÓN CUÁNDO INTERVENIR, QUÉ EXTENSIÓN NECESITA CADA PROCEDIMIENTO Y QUÉ TERAPIAS PUEDEN RESULTAR MÁS ADECUADAS.
En los últimos años, la medicina incorporó nuevos criterios para evaluar los nódulos tiroideos y conocer mejor las características de cada lesión. Esto permite tomar decisiones más ajustadas al riesgo de cada caso y evitar intervenciones innecesarias cuando existen condiciones para realizar controles seguros.
La tiroides es una glándula ubicada en la base del cuello que produce hormonas fundamentales para el funcionamiento del organismo. Muchos nódulos se detectan durante un examen físico, una ecografía o como hallazgo inesperado en un estudio realizado por otro motivo. La mayoría no son malignos, por lo que una evaluación adecuada ayuda a determinar cuáles necesitan estudios adicionales.
Diagnósticos cada vez más precisos
La ecografía tiroidea y la punción con aguja fina, un procedimiento que permite obtener células del nódulo para analizarlas, continúan siendo las principales herramientas para estudiar lesiones sospechosas. Actualmente se aplican criterios más específicos para seleccionar cuáles deben biopsiarse, lo que ayuda a evitar estudios que no siempre resultan necesarios.
Cuando el resultado de la punción no permite determinar con claridad si existe malignidad, ciertos estudios moleculares pueden buscar alteraciones genéticas en las células obtenidas. En personas seleccionadas, esta información permite estimar mejor el riesgo y decidir si conviene continuar con controles o avanzar con una cirugía.
Estos análisis forman parte de una evaluación más amplia que también contempla la consulta clínica, las imágenes y el estudio de los tejidos.
Un abordaje según las características de cada tumor
El conocimiento acumulado permitió comprender con mayor profundidad que existen tumores con comportamientos muy diferentes y que la intensidad de la intervención puede adaptarse a cada situación.
En algunos microcarcinomas papilares de muy bajo riesgo, pequeños y localizados dentro de la glándula, puede indicarse vigilancia activa. Esta estrategia consiste en realizar ecografías programadas y considerar una intervención si durante ese período se observa crecimiento o alguna modificación relevante.
Cuando la cirugía está indicada, su extensión también puede definirse de acuerdo con las características de la enfermedad. En determinados tumores localizados puede ser suficiente retirar únicamente el lóbulo comprometido.
El yodo radiactivo, utilizado después de algunas cirugías para eliminar posibles restos de tejido tiroideo, también se indica de manera más selectiva y según el riesgo de persistencia o recurrencia.
El aporte de la información molecular
En los cuadros avanzados, progresivos o que dejaron de responder al yodo radiactivo, el estudio de las características genéticas del tumor adquirió un papel cada vez más relevante.
La identificación de alteraciones como RET, NTRK o BRAF puede permitir el uso de medicamentos dirigidos específicamente contra los mecanismos que favorecen el crecimiento tumoral. Estas terapias lograron respuestas importantes en grupos seleccionados y requieren confirmar previamente la alteración correspondiente.
También se investigan tratamientos de “rediferenciación”, cuyo objetivo es lograr que algunos tumores resistentes vuelvan a captar yodo. Los resultados son prometedores, pero estas estrategias todavía se reservan para situaciones seleccionadas y centros especializados.
Controles adaptados a la evolución
La forma de controlar la enfermedad después del tratamiento también se volvió más precisa. La frecuencia de las ecografías, los análisis de tiroglobulina y anticuerpos antitiroglobulina y la necesidad de otros estudios se establece de acuerdo con las características iniciales del tumor y la respuesta obtenida.
Esto permite ajustar los controles a la evolución de cada persona, con un seguimiento más estrecho cuando existe mayor riesgo y esquemas menos intensivos cuando la respuesta es favorable.
La mayoría de los cánceres diferenciados de tiroides tienen un pronóstico muy favorable cuando reciben una evaluación y un abordaje adecuados. Ante la aparición de un nódulo o bulto en el cuello, un crecimiento progresivo en esa zona, cambios persistentes en la voz, dificultad para tragar o ganglios aumentados de tamaño, es importante realizar una consulta médica.
Hoy contamos con más herramientas para conocer el comportamiento de cada tumor y tomar decisiones con mayor precisión. Esa información permite definir el momento adecuado para intervenir, elegir la extensión necesaria de cada procedimiento y seleccionar terapias específicas cuando las características de la enfermedad lo justifican.
Esta información tiene fines divulgativos y no reemplaza la consulta médica con un profesional matriculado.
Dra. Laura Maffei (M.N.º 62.441), endocrinóloga de amplia trayectoria y referente en su área a nivel nacional e internacional. Directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada. @dralauramaffei





