EN ARGENTINA AUMENTAN CASOS DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR GARRAPATAS. EL CONCEPTO DE “UNA SOLA SALUD” RECONOCE QUE PROTEGER A LAS MASCOTAS ES UNA MEDIDA DE SALUD PÚBLICA QUE BENEFICIA A TODA LA COMUNIDAD.
Pasteur ya demostraba hace más de un siglo que la salud humana y animal estaban profundamente conectadas. Sus investigaciones sobre enfermedades infecciosas y el desarrollo de vacunas para zoonosis como la rabia marcaron el camino hacia una visión integrada de la salud. El concepto de “One Health” (Una sola salud) reconoce que no podemos pensar en la salud humana sin considerar la salud de nuestras mascotas y el entorno donde convivimos. Proteger a las mascotas mediante la prevención ambiental, el control parasitario integral y la consulta regular con el veterinario es una medida de salud pública que beneficia a toda la familia y la comunidad.
En Argentina, entre 2018 y 2025 se registraron más de 800 notificaciones sospechosas de fiebre manchada por rickettsias, una enfermedad transmitida por garrapatas, de las cuales aproximadamente una quinta parte fueron confirmadas por laboratorio. Durante el primer semestre de 2025 ya se confirmaron más casos que el promedio observado en años previos para el mismo período. Las mascotas como parte del núcleo familiar, comparten los mismos espacios y cuando un perro o gato se infesta con garrapatas o pulgas, estos parásitos también colonizan el hogar. Controlar los parásitos externos no solo protege al animal, sino que disminuye la circulación de agentes infecciosos en el ambiente doméstico.
En Argentina, las enfermedades transmitidas por garrapatas que más afectan a las mascotas son la ehrlichiosis canina, anaplasmosis, babesiosis y hepatozoonosis. Pueden producir cuadros que van desde fiebre, decaimiento, anemia severa, trastornos hemorrágicos, apatía, pérdida del apetito, ganglios aumentados, sangrados, pérdida de peso, cojeras, alteraciones neurológicas e incluso la muerte si no se diagnostican a tiempo.
Las mascotas en general no transmiten directamente estas enfermedades a las personas, pero sí pueden introducir garrapatas infectadas al hogar. En humanos pueden causar rickettsiosis, enfermedad de Lyme (muy rara en Argentina) y algunas infecciones como ehrlichiosis o anaplasmosis, con síntomas de fiebre, dolor muscular, cefalea intensa y cansancio.
Las provincias del NEA y NOA presentan elevada presión parasitaria durante gran parte del año. En los últimos años también se observó un aumento de casos en provincias como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, favorecido por inviernos más templados y cambios ambientales. Históricamente, la mayor actividad de garrapatas ocurría entre primavera y verano, pero debido a inviernos cada vez más cálidos, hoy pueden observarse garrapatas activas durante prácticamente todo el año.
En el caso de los mosquitos, la principal enfermedad en perros es la dirofilariosis o “gusano del corazón”. El perro actúa como el principal reservorio, pero la transmisión solo ocurre a través de mosquitos. Esto significa que proteger a los perros con medidas preventivas no solo preserva su salud, sino que también disminuye la circulación del parásito en el ambiente y reduce el riesgo para las personas. En humanos es poco frecuente y la mayoría de los casos son asintomáticos. “Existe la creencia de que las mascotas pueden transmitir enfermedades como dengue, chikungunya o zika, pero eso es un mito. Los perros y gatos no actúan como reservorios de estos virus y no representan una fuente de contagio para las personas”, comenta Lucía Marcerou, médica veterinaria del laboratorio König. Sin embargo, su presencia en el hogar puede permitir que el mosquito siga alimentándose y reproduciéndose, perpetuando el ciclo en el ecosistema doméstico.
El aumento de las temperaturas, la mayor humedad y nuevos regímenes de lluvias favorecen la supervivencia y expansión de garrapatas y mosquitos. En Argentina se registra un incremento sostenido de consultas relacionadas con infecciones y otras enfermedades transmitidas por vectores. La prevención debe ser integral. Incluye antiparasitarios indicados por el veterinario, control ambiental y monitoreo periódico. Los tutores pueden tomar medidas en sus hogares como aspirar alfombras, sillones y rincones, lavar mantas y camas con frecuencia, cortar el césped, evitar acumulación de hojas, mantener patios limpios y eliminar recipientes con agua estancada.
En el mercado actual existen opciones terapéuticas innovadoras que facilitan significativamente la adherencia al tratamiento preventivo. Los comprimidos masticables de amplio espectro representan una alternativa práctica que combina protección contra múltiples parásitos en una sola dosis. Estos productos actúan de manera rápida y sostenida, alcanzando eficacia contra pulgas en pocas horas y contra garrapatas en menos de media jornada. La protección se extiende hasta 60 días, lo que reduce la frecuencia de administración y mejora el cumplimiento del plan preventivo diseñado por el veterinario. Marcerou, quien es parte del equipo de desarrollo del antiparasitario CIDAR, comparte: “este tipo de comprimidos protegen tanto contra parásitos externos (pulgas, garrapatas, ácaros) como internos (nematodes gastrointestinales y gusano del corazón), ofreciendo una cobertura integral en un solo tratamiento. Su formulación palatable con sabor a carne facilita la administración sin complicaciones, incluso en mascotas pequeñas, y pueden ser utilizados desde los tres meses de edad”. También hay opciones en pipetas o collares para quienes prefieran otras formas de administración.
Marcerou alerta, “es importante consultar rápidamente al veterinario si aparecen síntomas. El rol del veterinario va mucho más allá de tratar enfermedades. Es uno de los primeros eslabones para prevenir riesgos sanitarios en la comunidad”. Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), el veterinario participa en vigilancia epidemiológica, detección de enfermedades emergentes, control de zoonosis, resistencia antimicrobiana, inocuidad alimentaria, control ambiental, cambio climático y educación sanitaria.




