UNA ENCUESTA GLOBAL DE JANUS HENDERSON REVELA QUE EL ENTUSIASMO POR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONVIVE CON UN CRECIENTE TEMOR A UNA BURBUJA FINANCIERA Y A EMPRESAS SOBREVALUADAS.
La inteligencia artificial se convirtió en el gran motor de Wall Street y en la temática estrella de los mercados globales. Pero detrás del entusiasmo por las empresas tecnológicas y las fuertes subas bursátiles empieza a crecer una señal de alerta: 9 de cada 10 inversores admiten tener preocupaciones sobre las inversiones vinculadas a IA y dos tercios creen que podría generarse una burbuja financiera en el corto plazo.
Según una nueva encuesta global elaborada por Janus Henderson Investors, 9 de cada 10 inversores reconocen tener preocupaciones sobre las inversiones vinculadas a inteligencia artificial, mientras que dos tercios creen que podría formarse una burbuja financiera o producirse una corrección del mercado impulsada por esta tecnología en el corto plazo.
El dato refleja una tensión cada vez más visible entre las expectativas de largo plazo y los temores sobre las valuaciones actuales del sector. Aunque el 61% de los encuestados considera que la IA tendrá un impacto positivo en los mercados a futuro, muchos inversores empiezan a preguntarse si el ritmo de crecimiento y las valuaciones de algunas compañías tecnológicas no están adelantándose demasiado a la realidad económica.
Entre las principales preocupaciones aparecen el riesgo de que la IA no cumpla con las expectativas (28%), los posibles problemas de sesgo o falta de controles (24%) y la sobrevaluación de activos relacionados con esta temática (19%).
“La IA será probablemente la temática estructural más importante de nuestra vida”, sostuvo Denny Fish, portfolio manager del equipo de Tecnología e Innovación Global de Janus Henderson Investors. Sin embargo, advirtió que el fenómeno también generará fuertes diferencias entre compañías ganadoras y perdedoras. “Los inversores necesitan paciencia y disciplina, porque no todas las empresas vinculadas a IA van a capturar el mismo valor”, explicó.
El informe también detecta diferencias generacionales marcadas. Los inversores más jóvenes son quienes muestran mayor optimismo respecto del potencial de la inteligencia artificial: el 31% de los Millennials espera que la IA tenga un impacto “muy positivo” sobre los retornos de mercado durante los próximos cinco años, frente al 14% de la Generación X y apenas el 8% de los Baby Boomers.
Pero la discusión ya no pasa solamente por dónde invertir. La inteligencia artificial también empieza a transformar la relación entre inversores, bancos y asesores financieros. Y ahí aparecen nuevas dudas.
La encuesta muestra que, aunque existe cierta aceptación sobre el uso de IA para generar contenido educativo o automatizar tareas operativas, muchos inversores todavía rechazan que la tecnología tome decisiones sensibles o reemplace el vínculo humano. El 40% asegura que le molestaría que un asesor financiero utilice IA para responder automáticamente mensajes o correos, mientras que un tercio directamente se opone a que las recomendaciones de inversión sean realizadas por inteligencia artificial.
Además, el 79% afirma que se sentiría incómodo si su asesor utilizara IA sin informarlo previamente, una señal de que la transparencia empieza a convertirse en un factor central dentro de la industria financiera.
Para Matt Sommer, Head of Specialist Consulting Group de Janus Henderson, el gran desafío será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y confianza humana. “La conexión personal y la toma de decisiones liderada por personas no van a desaparecer. De hecho, la IA podría hacer que esas cualidades sean todavía más valoradas”, concluyó.





