EL INDICADOR DE CONSUMO (IC) ELABORADO POR LA CÁMARA ARGENTINA DE COMERCIO Y SERVICIOS (CAC) REGISTRÓ EN EL NOVENO MES DEL AÑO UN CRECIMIENTO DESESTACIONALIZADO DE 0,05% FRENTE A AGOSTO.
En septiembre de 2026, el Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) mostró una caída de 0,8% en la comparación interanual (i.a.), y un leve crecimiento desestacionalizado de 0,05% frente al mes de agosto (es decir, descontando los efectos estacionales habituales del consumo a lo largo del año), que puede considerarse un estancamiento.
Este indicador desarrollado por la CAC refleja la evolución del consumo de los hogares en bienes y servicios finales con una periodicidad mensual, expandiendo y complementando los aportes de información que realiza la Cámara al seguimiento del comercio y la actividad económica.
De esta manera, en septiembre el IC registró una caída interanual de 0,8%, marcando una variación negativa. A la hora de comparar contra el mes inmediatamente anterior se acude a la variación de la serie desestacionalizada. Esto es, la que quita los efectos estacionales asociados a las particularidades de cada mes. Así, en septiembre se mantiene prácticamente estable: la variación desestacionalizada fue de apenas +0,05%. La serie desestacionalizada continúa oscilando sobre una media en niveles similares desde fines de 2024, aún bajos en términos de la historia reciente. En concreto, septiembre se encuentra 2% por debajo del máximo de principios de 2025.
En términos de precios, el mes de septiembre registró una inflación del 1,9%. Si bien continúa orbitando en torno a 2% desde mayo, la tendencia de los últimos meses muestra una relativa desaceleración (aunque el último dato fue mayor al de agosto). La medición interanual también retrocedió y se ubicó en 33,4% de incremento entre septiembre de 2025 y el de este año. De todas formas, continúa siendo mayor que el mínimo del último año, dado en octubre pasado (31,3%).
La desaceleración de la inflación resulta fundamental para darle aliento a los ingresos reales de los hogares. Si bien el ingreso disponible retrocedió en términos interanuales los últimos meses, cabe considerar que esta comparación se hace contra meses de 2025 donde ya había sucedido la recuperación en niveles tras el fuerte descenso de 2024. La continuación del sendero de reducción de la inflación puede ser la clave para volver a empujar el crecimiento del ingreso de los hogares (y por ende su capacidad de consumo) en los próximos meses.
Los movimientos del consumo y la actividad económica resultan muchas veces emparejados. En 2024 esto se cumplió sin excepciones. Esto es, el IC compartió signo negativo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) para todo el período. Con este antecedente, el año 2025 cumplió la misma regla, con variaciones positivas, aunque con algunas excepciones. Durante el año pasado EMAE e IC han recuperado, a distintas velocidades, respecto a los niveles de 2024. Para este 2026, el último dato disponible del EMAE refiere a agosto, cuando volvieron a coincidir los signos de la variación de la actividad y el consumo de los hogares. En concreto, en agosto el EMAE retrocedió un 1,7% en términos interanuales, mientras que el IC lo hizo en 1%.
Al analizar el desempeño de algunos rubros en particular, se observa una dinámica mixta en las variaciones interanuales.
El rubro de indumentaria y calzado mostró un decrecimiento estimado de 1,5% i.a., con un aporte de -0,1 p.p. (puntos porcentuales) al desempeño del índice general. Cabe considerar, de todas formas, que septiembre de 2025 (punto de comparación) resulta de mejor desempeño para el rubro que los pasados agosto y julio.
Por otro lado, el capítulo de transporte y vehículos mostró en septiembre una fuerte caída interanual de 5,5%, y aportando al índice general -0,8 p.p. a su variación. El desempeño del rubro se explica nuevamente por el retroceso interanual en el patentamiento de automóviles, que no logra ser compensado por el crecimiento de las motos.
Recreación y cultura mostró en septiembre una caída de 3,4% i.a., con una contribución de -0,2 pp. a la variación del índice. El rubro vuelve a caer tras un previo crecimiento interanual y marca un desempeño irregular para este año.
En cuanto al apartado de vivienda, alquileres y servicios públicos, este mostró un crecimiento estimado de 5,2% en septiembre respecto al mismo mes de 2025, contrapesando la baja del índice general al aportar 0,9 p.p. positivos. Nuevamente, el crecimiento de la demanda eléctrica explica buena parte del desempeño del rubro.
Con respecto al resto de los rubros, estos experimentaron una caída interanual de 1,1% en septiembre, que aportó -0,6 p.p. a la variación interanual del índice general. El consumo en el resto de los rubros se encuentra en niveles apenas superiores a los de septiembre de 2019, mes tomado de referencia como previo a la pandemia.
Comparación con períodos anteriores
Los bienes de consumo masivo o FMCG (por sus siglas en inglés, fast-moving consumer goods, es decir, los bienes de alta rotación y vida útil muy corta) mostraron una retracción interanual para el pasado mes de septiembre, al caer 1,2% respecto al mismo mes del 2025. En la comparación intermensual desestacionalizada el índice también cayó, pero en 1% respecto a agosto, continuando la dinámica oscilante (aunque con tendencia decreciente) mostrada durante el corriente año (en el acumulado de 2026 cayó 2,7% en comparación con el mismo período de 2025).
El crédito en términos reales creció de forma significativa entre 2024 y 2025. Tanto tarjetas de crédito como préstamos personales, prendarios e hipotecarios avanzaron notablemente en dicho bienio. Para este 2026 el comportamiento no es el mismo. Las tarjetas de crédito y los préstamos tanto personales como prendarios han entrado en un leve pero constante retroceso, encadenando varios meses de caída tras el estancamiento en el que entraron a fines de 2025. De modo contrario, el crédito hipotecario continúa su trayectoria ascendente, aunque lo hace de forma atenuada.
La otra cara de la moneda de la evolución del crédito a hogares es la del consumo de bienes durables. Esto es, dado el lógico vínculo entre préstamos y compra de bienes durables, las series tienden a tener comportamientos similares. El patentamiento de automóviles y el consumo de electrodomésticos, en consonancia a lo revisado previamente, exhiben una contracción en lo que va de este año. Las escrituras de inmuebles, por su parte, no crecen en los últimos meses, pero tampoco pierden los elevados niveles ganados en los últimos dos años, a tono con el comportamiento del crédito hipotecario.
A modo de síntesis, la trayectoria del consumo masivo pausó su recuperación. En paralelo, la dinámica de los durables se encuentra en una fase distinta a la observada en el último bienio. Mientras que en 2024 y 2025 su consumo creció vigorosa y sostenidamente, este año marca un relativo estancamiento que siembra una incógnita sobre su desempeño futuro.
La continuación del sendero de desaceleración de la inflación podría empujar al ingreso disponible de los hogares nuevamente a crecer, lo que le daría un empuje al consumo (principalmente al masivo). Al mismo tiempo, el retorno al crecimiento generalizado del crédito será condición necesaria para volver a encender el consumo de vehículos y electrodomésticos. En estas dos dimensiones se encuentra la clave para que pueda volver al alza, de forma sostenible, el consumo general.





