PATRICIO URRETAVIZCAYA, ASOCIADO DE TAX&LEGAL EN SMS BUENOS AIRES, EXPLICA TODOS LOS ASPECTOS -FINANCIEROS, TRIBUTARIOS, ETC.- QUE SE DEBEN TOMAR EN CUENTA PARA FORMAR PARTE DE LA CADENA DE VALOR DE LAS INVERSIONES MÁS IMPORTANTES QUE SE VIENEN EN LOS PRÓXIMOS AÑOS.
La minería se consolida como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento en Argentina. En un contexto donde el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya impulsa proyectos por miles de millones de dólares, las oportunidades no se limitan a las compañías mineras: también alcanzan a toda la cadena de valor que participa en el desarrollo, construcción y operación de estos emprendimientos. Actualmente, la minería concentra una porción significativa de los proyectos aprobados y en evaluación bajo el régimen, con inversiones que superan los USD 40.000 millones en iniciativas estratégicas ubicadas principalmente en San Juan, Salta, Catamarca y Jujuy.
El RIGI no solo representa una oportunidad para los grandes proyectos mineros, sino también para las empresas que integran su cadena de valor. Como requisito para acceder al régimen, los proyectos adheridos deben destinar al menos un 20% de la inversión comprometida a la contratación de proveedores locales, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas. Esta exigencia convierte a los proveedores nacionales en actores clave para el desarrollo de los nuevos emprendimientos y genera una demanda potencial significativa de bienes, obras y servicios especializados. En un escenario donde los proyectos mineros aprobados y en evaluación movilizan inversiones por miles de millones de dólares, posicionarse como proveedor local ya no constituye únicamente una ventaja comercial, sino una decisión estratégica. A ello se suman beneficios fiscales y aduaneros que pueden mejorar la competitividad de las empresas y facilitar su participación en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la economía argentina.
Para las empresas proveedoras, el desafío ya no pasa únicamente por ofrecer bienes o servicios competitivos. Resulta cada vez más importante comprender los beneficios fiscales, aduaneros y comerciales disponibles, así como los requisitos necesarios para acceder a ellos. La posibilidad de importar determinados bienes de capital, equipos, partes e insumos bajo regímenes promocionales, junto con el cumplimiento de las condiciones exigidas por las distintas jurisdicciones, puede convertirse en un factor diferencial a la hora de competir por contratos vinculados a proyectos mineros de gran escala.
La preparación para competir en el sector minero también requiere una revisión de la situación tributaria de cada empresa. En particular, resulta recomendable analizar el tratamiento de las actividades desarrolladas a efectos del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, verificando la correcta asignación de ingresos y gastos entre jurisdicciones, los criterios de tributación aplicables y la existencia de potenciales oportunidades de optimización.
La experiencia demuestra que el acceso efectivo a estas oportunidades requiere una estrategia integral. La inscripción en registros nacionales no reemplaza la necesidad de cumplir con los requisitos provinciales, que difieren significativamente entre jurisdicciones como San Juan, Salta, Catamarca o Jujuy. Los criterios vinculados con empleo local, infraestructura, inversión, domicilio y presencia operativa adquieren cada vez mayor relevancia para aquellas compañías que buscan consolidarse como proveedores estratégicos dentro del sector.
En este escenario, las empresas que anticipen su posicionamiento y revisen tempranamente su estructura operativa, fiscal y regulatoria estarán mejor preparadas para capturar las oportunidades que generará la próxima ola de inversiones mineras en Argentina. La magnitud de los proyectos actualmente aprobados y en evaluación permite anticipar una creciente demanda de bienes, obras y servicios especializados en toda la cadena de valor, desde la etapa de exploración y construcción hasta la operación y mantenimiento de los proyectos.
El estar o no preparado para competir en la cadena de valor puede marcar la diferencia entre ser un proveedor potencial o convertirse en un socio estratégico de los proyectos que liderarán el crecimiento del sector minero argentino durante los próximos años. Las compañías que logren comprender el nuevo marco regulatorio, adecuar su estructura a los requisitos de proveedor local y aprovechar los beneficios disponibles estarán en una posición privilegiada para participar del ciclo de inversión más relevante que atraviesa actualmente la industria minera del país.





