CADA 16 DE OCTUBRE SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN, EN EL ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA FAO, EN 1945. ESTE AÑO, LA FAO CONVOCA BAJO EL LEMA “INNOVAR HOY PARA NUTRIR MAÑANA”. PARA LA ORGANIZACIÓN LATINOAMERICANA ANIMAL INTERSECCIONAL, LA INNOVACIÓN MÁS URGENTE FRENTE AL HAMBRE NO TIENE QUE SALIR DE UN LABORATORIO: PASA POR REVISAR QUÉ SE PRODUCE, CÓMO Y PARA QUIÉN.
Según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI 2026), elaborado por la FAO, el FIDA, UNICEF, el PMA y la OMS, 645 millones de personas pasaron hambre en 2025, el 7,8% de la población mundial. Además, 2.690 millones de personas no pudieron costear una dieta saludable: el 32,7%, casi un tercio de la humanidad.
En América Latina y el Caribe, el hambre bajó al 4,8%, pero todavía alcanza a 32 millones de personas. Al mismo tiempo, la región tiene la dieta saludable más cara del mundo: 4,91 dólares PPA (paridad de poder adquisitivo) por persona por día, y una de cada cuatro personas (25,7%) no puede pagarla. Todo esto ocurre en una región que es potencia agroexportadora.
Parte de la explicación está en el destino de lo que se cultiva. Un estudio del Instituto del Medio Ambiente de la Universidad de Minnesota, publicado en Environmental Research Letters en 2013, calculó que el 36% de las calorías que producen los cultivos del mundo se destina a alimentar animales de granja, y solo el 12% de esas calorías llega a la alimentación humana en forma de carne, leche, huevos y otros productos animales.
El problema no es que falte comida, sino cómo está organizado el sistema que la produce. Un modelo que pasa granos por animales para producir carne, leche y huevos desperdicia alimentos, concentra recursos y deja afuera a quienes menos tienen.
“En América Latina producimos alimentos para el mundo y, sin embargo, acá comer sano es más caro que en cualquier otra región. Eso no es escasez: es una decisión sobre el modelo. Se habla de innovación como si la respuesta al hambre tuviera que llegar desde un laboratorio, pero hay una transformación posible hoy: dejar de destinar tierra y granos a criar animales y ponerlos al servicio de las personas”, afirmó Jesica Bon Denis, directora ejecutiva de Animal Interseccional.
“No hay justicia alimentaria posible en un sistema que convierte a millones de animales en mercancía mientras millones de personas no llegan a comer”, agregó.
La organización impulsa soluciones concretas. A través de su programa Agenda Verde, asesora de forma gratuita a profesionales e instituciones públicas para incorporar opciones basadas en proteínas vegetales en comedores escolares, hospitales y universidades. Con Comunidad que Nutre, lleva ese trabajo a los sectores populares, para que una alimentación basada en plantas, nutritiva y accesible no sea un privilegio de pocos.
“Nutrir el mañana empieza por decidir hoy qué se pone en el plato”, concluyó Bon Denis.





